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Joseph Stiglitz, Premio Nobel de Economía, participa en dos eventos del IESE
Un premio Nobel en el IESE

Joseph Stigliz visitó el IESE para impartir una sesión del Programa de Continuidad en Barcelona y otra en el V Foro de Directores de Recursos Humanos en Madrid, intervenciones que resumimos a continuación.

Bajo el lema “Los objetivos del milenio”, el premio Nobel de Economía 2001 y profesor de la Columbia Business School, Joseph Stiglitz, pronunció una conferencia en el IESE en la que instó a los países ricos a ser más justos con América Latina y África en sus intercambios comerciales.

El acto, que tuvo lugar en el campus de Barcelona, estuvo moderado por el profesor Pedro Nueno y contó también con la presencia de Xavier Pons Rafols, vicepresidente de la Asociación para las Naciones Unidas en España. Días antes, Stiglitz había participado en el V Foro de Dirección de Personas en las Organizaciones en la sede del IESE en Madrid.

Joseph Stiglitz dedicó su discurso a la globalización y a la importancia del conocimiento como elemento integrador de los diferentes países del mundo, «más allá de donar recursos, que sólo sirven de parche, hay que superar la brecha del conocimiento, pues éste es el que transforma el mundo y acelera el cambio».

El premio Nobel de Economía intervino ante cerca de 200 empresarios y directivos e hizo referencia al informe del PNUD (Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo), que establece metas para reducir la pobreza, la enfermedad, el analfabetismo, la degradación del medio ambiente y la discriminación de la mujer. En su opinión, los objetivos de la ONU no se han cumplido y continúa existiendo una importante brecha entre los países.

Conocimiento, acuerdos comerciales y democratización de instituciones globales

Según Stiglitz, para resolver este desequilibrio causado por la globalización, es necesario gestionar las siguientes variables: el acceso al conocimiento (por ejemplo, China ha presentado unos niveles de crecimiento PIB muy altos en los últimos años gracias a la transferencia de la tecnología); los acuerdos comerciales y de inversión (injustos para los países en desarrollo), y la democratización de las instituciones globales (como el Banco Mundial y el North American Free Trade Agreement, que para gozar de más credibilidad entre la sociedad deberían operar con mayor transparencia) .

El Nobel de Economía cree que los recursos naturales acostumbran a estar infravalorados económicamente a pesar de suponer un importante impulso para el crecimiento de un país. En este sentido, Stiglitz recordó el caso de Bolivia: «No podemos hablar de nacionalización puesto que nunca se vendió ni gas ni petróleo alguno».

Por último, Joseph Stiglitz anunció la publicación de su nuevo libro en otoño, que lleva por título “Making Globalization Work” y que intenta dar pistas sobre cómo gestionar mejor la globalización.

En el V Foro de Dirección de Personas en las Organizaciones

«Es más fácil traspasar el conocimiento entre fronteras que transportar mercancías», afirmó Joseph Stiglitz en el V Foro de Dirección de Personas en las Organizaciones, celebrado en el campus de Madrid. Sin embargo, cuando parece que hoy día, en la era de las autopistas de la información, todo el mundo podría tener las mismas oportunidades, los países más pobres están en clara desventaja porque no siempre pueden acceder a la investigación e Internet. Los monopolios globales tienden a suprimir la competitividad y los tratados internacionales no valoran en muchos casos las necesidades de los países desarrollados.

Stiglitz hizo hincapié en la necesidad de que los gobiernos administren bien el proceso de globalización para que beneficie al mayor número de ciudadanos posible. El profesor Santiago Álvarez de Mon fue el director del Foro, organizado por el IESE-IRCO con el patrocinio de Adecco.

Durante la sesión titulada “Globalization, Trade and the New Agenda for Growth”, Stiglitz analizó las oportunidades y amenazas del comercio en el panorama económico actual. Mientras la globalización permite «el crecimiento potencial sin límite» porque los mercados ya no están limitados por la demanda doméstica, la desaparición de fronteras nos aboca a nuevos y mayores niveles competitivos.

La población de los países en vías de desarrollo, como India y China, se está integrando en la economía global a pasos agigantados. La población de estos países asciende a 2.500 millones de personas: el 40% de la población mundial. Estos países están alcanzando unos mayores niveles de competitividad y de crecimiento.

Sin embargo, en el mundo globalizado, «lo que separa a los países desarrollados de los subdesarrollados no son sólo los recursos, sino también el conocimiento», afirma Stiglitz.

Competir globalmente

Para competir de forma eficiente, los países necesitan elevados niveles de tecnología y educación. «Invertir en educación e investigación, y entender que son objetivos a largo plazo, ha ayudado a países como India y China a reducir la falta de conocimiento y convertirse en referentes de competitividad», sentenció.

Es importante reconocer que la globalización tiene sus límites. «La combinación de conocimiento global y local es la clave del éxito», afirmó. A pesar de que la globalización se ha introducido en áreas impensables hace diez años, gran parte del conocimiento tiene que ser entendido a nivel local.

Los gobiernos, especialmente los de países en vías de desarrollado, tienen una gran responsabilidad para dirigir el proceso de globalización por el camino correcto. Esto se traduce en dirigir mejor su economía y sociedad «para asegurar que hay menos perdedores y más ganadores».

A pesar de que la globalización es un fenómeno que avanza a su propio ritmo, ha experimentado "reveses en el pasado" aseguró, y no se debería haber dado por hecho que la globalización es imparable.


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