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Sir Martin Sorrell, Chief Executive de WPP y miembro del IAB del IESE
¿Cómo distinguirse de la competencia?

Tanto si hablamos de formación empresarial como si nos referimos al negocio de los medios de comunicación, Sir Martin Sorrell cree que las claves son las mismas: saturación de mercado y aprovechamiento de las marcas, equilibrio entre investigación y práctica profesional, la red, las comunicaciones internas, lograr que la gente aúne esfuerzos…

Sir Martin Sorrell es el fundador y consejero delegado de WPP, uno de los mayores grupos del mundo en servicios de comunicación, con sedes en Londres y Nueva York. Casi todas las agencias punteras más conocidas –Ogilvy & Mather, JWT, Burson-Marsteller, Grey, Millward Brown, Y&R– pertenecen a WPP. Casi cualquier servicio que se nos ocurra –publicidad, gestión de inversiones en los medios, información y asesoramiento, relaciones y actividades públicas, creación de marcas e identidad, asistencia sanitaria y comunicaciones de especialistas, marketing directo, promocional y de relaciones– lo ofrece WPP. De las 500 compañías incluidas en la clasificación Fortune Global, más de 300 son clientes de WPP.

Licenciado en Económicas por la Universidad de Cambridge, y MBA de la Harvard Business School, Sir Martin Sorrell trabajó como director financiero del grupo publicitario Saatchi & Saatchi, supervisando su expansión internacional hasta 1985, antes de crear su propia compañía en 1986. Veinte años más tarde, WPP ingresa anualmente 10.000 millones de dólares, y su creador está considerado como uno de los hombres de negocios con más éxito e influencia de Reino Unido.

Durante la última década, Sir Martin Sorrell ha formado parte del International Advisory Board del IESE. La Revista de Antiguos Alumnos del IESE ha tenido la ocasión de reunirse con él durante su estancia en Madrid para la última reunión del comité el pasado mes de abril. Lo que se dice un caballero en la mesa redonda. Habló de los desafíos de dirigir una compañía multinacional, el auge de China y de Internet, e hizo observaciones muy interesantes sobre la situación actual de los programas MBA y de la relación de éstos con su negocio.

Está usted vinculado a varias escuelas: Harvard, London Business School, Indian School of Business, y el IESE. ¿Ve usted rasgos comunes al trabajar con otras escuelas de negocios?
Sí, sí. Existe el riesgo de que demasiadas escuelas intenten hacer lo mismo. Muchas escuelas tratan de adoptar un posicionamiento internacional y sacar provecho de los avances en los mercados de mayor desarrollo, el asiático y el latinoamericano. La cuestión es precisamente cómo distinguirse de los demás en un entorno cada vez más competitivo. Están los clientes, que lógicamente pueden optar por distintas opciones, la cuestión de los costes, la amenaza de la desintermediación causada por las nuevas tecnologías. Hace siete u ocho años, la gran preocupación era si los campus físicos serían sustituidos por los campus virtuales, algo que ha sucedido pero sólo hasta cierto punto, ya que en el segmento alto del mercado no se puede sustituir electrónicamente una experiencia de dos años en Barcelona o en Madrid. Así pues, se dan rasgos en común con mi propia industria: saturación del mercado y creación de marcas, el equilibrio entre la investigación y la práctica profesional, la amenaza de la red, las comunicaciones internas, lograr que la gente aúne esfuerzos…

¿Cómo consigue que más de 80.000 personas que trabajan en más de 2.000 oficinas en 106 países para el Grupo WPP aúnen esfuerzos y se comuniquen de manera eficaz?
Es muy complicado. A excepción de la compra de medios, los negocios creativos sufrimos economías de escala negativas. Creo que las empresas de estas características son las más difíciles de dirigir, ya que han crecido mediante absorciones y cuentan con muchas marcas. La más sencilla es una compañía con una sola marca que crece de forma orgánica, pero lo que estamos intentando crear es un grupo de compañías con un objetivo común, que no sean incompatibles con las economías de escala negativas del negocio creativo, puedan aprovechar las economías de escala en la compra de medios (estamos adquiriendo entre el 25% y un tercio de la mayoría de medios en casi todos los países) y, al mismo tiempo, sea capaz de crecer tanto geográfica como funcionalmente. El problema es que esta estructura hace más difícil conseguir que la gente trabaje en equipo. Nos organizamos en lo que llamamos “tribus”. Es muy complicado ponerlos a todos en la misma dirección y al mismo tiempo.

¿Ha dado con alguna fórmula eficaz?
La mejor fórmula es la formación. Por supuesto, están los medios habituales: informes anuales, páginas web, periódicos, comunicaciones de todo tipo, externas e internas. Pero creo que lo más eficaz, y seguramente lo más costoso, es la formación. Reunir a unas 20 o 30 personas de media docena de compañías diferentes que actú an en distintas áreas funcionales. Les llamamos “maestros”. Los reunimos y ellos crean contactos de tipo social y profesional. Pasan una semana juntos, y después cada uno transmite la experiencia a su agencia.

Ha señalado usted una novedad, que se está afianzando y quizá se convierta en una tendencia: la casa matriz (WPP) está comenzando a intentar vender al cliente publicidad y servicios de marketing de manera global, evitando así que el cliente trate con cada agencia por separado, como se hacía tradicionalmente. ¿Qué nos puede comentar sobre este proyecto?
Lo que hemos hecho es formar un equipo a partir de nuestras diversas "tribus" para ofrecer al cliente una solución global integrada para todas sus necesidades. No creo que al cliente le importe demasiado elegir una u otra agencia, sino disponer de los recursos necesarios para aprovechar la oportunidad o solucionar el problema al que se enfrenta. Lo que quieren es soluciones. Recuerdo una campaña de Ogilvy para IBM, en los comienzos, que llamaron “soluciones para un pequeño planeta”. Creo que resume a la perfección todo lo que estamos comentando. Continuamente estamos intentando reunir los mejores recursos, que quizá no se encuentren en una o dos tribus, sino en un amplio abanico de ellas.

Usted explica que le ha sorprendido lo rápido que ha sido el cambio a las nuevas tecnologías interactivas y las consecuencias que esto estaba causando en el mundo publicitario. ¿Cómo ponen a prueba las nuevas tecnologías su forma de trabajar?
Es un tema complejo, pero quizás a nosotros nos ha resultado más sencillo. Los propietarios de los medios de comunicación suelen apostar por una tecnología específica, pero nosotros suministramos todas las tecnologías. Lo importante para nosotros es comprender cómo están evolucionando las tecnologías, para poder asesorar a nuestros clientes respecto a lo que deben gastar y dónde hacerlo.

Por ejemplo, Google, ¿es amigo o enemigo? Seguramente es un poco de cada cosa. Si Google se propone establecer una herramienta de planificación y compra de medios basada en Internet, por ejemplo, lo principal es que podamos responder y competir con ellos. Mientras podamos adoptar y comprender la tecnología no nos quedaremos fuera, no se nos cerrarán las puertas. Ésa es la clave para responder al desafío de las nuevas tecnologías.

¿De qué modo intenta usted cultivar una nueva generación de talentos frescos y creativos en su industria, teniendo en cuenta que ha comentado en el pasado lo difícil que le resulta encontrar y retener a la gente joven, que suele sentirse atraída por las compañías informáticas?
De los 10.000 millones de dólares que ingresamos, invertimos 6.000 millones al año en personal. Y tenemos a la demografía en contra: el descenso de la tasa de natalidad, el envejecimiento de la población, etc. Por eso es tan importante encontrar, retener, incentivar y desarrollar el talento. Es una cuestión vital. Sólo gastamos unos 150 millones de dólares al año en inversión de capital, pero es sorprendente que mucha gente en nuestra organización se niegue a dedicar el suficiente tiempo buscando personal y luego pierdan más tiempo decidiendo qué ordenador comprar. En ese sentido, las escuelas de negocios como el IESE, junto a las escuelas de arte y las de diseño, son muy importantes para nuestra capacidad de encontrar a la mejor gente.

Una de las prioridades que ha señalado para su empresa se dirige a aumentar el peso de Asia-Pacífico, Latinoamérica, África, Oriente Medio y Europa central y oriental hasta que éstas representen un tercio del conjunto de su negocio. ¿Cómo están yendo las cosas en ese sentido?
Ahora mismo Estados Unidos ya representa un 40%; Europa, otro 40%, y Asia y el resto, un 20%. Si incluimos a empresas asociadas, en las que tenemos una participación minoritaria, tenemos en torno a un 25% en Asia, Latinoamérica, etc. Aunque no hiciésemos nada, la transición desde América del Norte y Europa hacia estas regiones se va a producir. Hace poco un periodista me preguntó: «¿Qué serán China e India dentro de cinco años?». Bien, Asia crece un 14% anual y seguro que la proporción de negocio crece un 1% anual, de modo que alcanzará probablemente el 20% en cinco años.

El año pasado, el conjunto de nuestro negocio creció un 5,5%; en India, un 15%, y en China, un 22%. Hasta ahora, sólo durante el primer trimestre del año, el crecimiento en China es de un 19%; en India, un 28%, y el conjunto prácticamente un 5%. Con eso lo digo todo. Está claro que estas regiones no pueden seguir creciendo eternamente y que habrá reducciones cíclicas por el camino, pero no cabe duda de que surgirán nuevas oportunidades.

Ha pronosticado un gran crecimiento de China, especialmente hasta los Juegos Olímpicos de Beijing en 2008. Sin embargo, ¿corremos el riesgo de exagerar el caso chino? Se habla mucho de las grandes perspectivas en este país, pero ¿está totalmente seguro de ellas?
La única reserva que tengo es que Europa debe despertar.

¿Por qué Europa continúa embarrancada, especialmente Reino Unido? En su informe del primer trimestre de 2006, todas las regiones del mundo en las que están presentes con sus negocios mostraban un aumento de ingresos de dos cifras, excepto Reino Unido, del que explica que es la región de menor crecimiento del grupo...
Porque creo que se ha perdido toda la ventaja lograda en los años setenta y ochenta. El porcentaje de gasto como proporción del PIB. No todos, pero muchos de los nuevos empleos creados en Reino Unido en los últimos años proceden del sector público. No puede funcionar.

Una de las preguntas que se formularon recientemente en Davos planteaba qué porcentaje de la población considera que el trabajo duro es importante. En algunos países de Europa occidental las respuestas favorables apenas alcanzaban el 2%, mientras que en China era un 98%. Eso lo dice todo, por no hablar de la legislación y la burocracia con la que hay que luchar en Europa. Por ejemplo, hay una nueva ley de la UE que afecta a la transferencia de proyectos empresariales, y que acaba de aprobarse en Reino Unido. Afecta a muchos sectores, pero en nuestro caso significa que, si logramos un contrato de publicidad, la gente de la agencia perdedora, si se dedican por entero a este contrato, tienen derecho a venir a trabajar con nosotros, la agencia ganadora, en el proyecto. Y en caso de no querer aceptarlos, debemos pagar nosotros su indemnización. Es ridículo, pero nuestro abogado asegura que se hará cumplir en Reino Unido...

Por tanto, si India crece a un 8% y el presidente dice que crecerá a un 10%, si China crece a un 10% y posiblemente subestima su crecimiento, y hay 1.300 millones de personas en China y 1.100 millones en India, y vemos que están alcanzado un desarrollo sostenible, ¿dónde van a invertir los fabricantes y los comerciantes? ¿En Europa? Sí, Europa es un gran mercado, pero crece despacio, y lo que quieren las instituciones y los analistas, y todo el mundo, es crecimiento. Aunque el gasto en China sólo sea el 4% mundial, y el gasto en Internet sólo llegue al 4% o el 5%, ahí está el crecimiento.



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