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¿Qué hemos aprendido de Alemania?

El motor de Europa vuelve a rugir


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Tras varios años a la baja, el clima nacional empieza a cambiar, pues Alemania está recuperando parte de sus antiguas proezas económicas, atrayendo nuevas inversiones extranjeras, expandiéndose hacia el este, exportando más bienes y superándose en la innovación e iniciativa empresarial. La etiqueta “Made in Germany” significa negocio.  

Resumen del articulo

Quizá Rattunde & Co. no sea un nombre familiar, y probablemente jamás habrán oído mencionar a Martin Proksch (AMP-Munich-05). Sin embargo, la innovación de Rattunde es muy apreciada por todo un sector empresarial, y Proksch está encantado de haber vendido sólo tres de sus productos, por medio millón de dólares cada uno, en el lucrativo mercado norteamericano, donde Rattunde & Co. acaba de establecer su presencia con un socio de ventas local.

¿Qué es este nuevo producto revolucionario? Una pista: está fabricado en Alemania y es apreciado por su fácil manejo. Pero no es un coche, sería demasiado obvio. ¿Se rinden? Se trata de una cortadora de tubos. Exacto: una máquina que corta tubos metálicos. No sólo los corta, sino que los cepilla, los lava, los seca y los apila. El operario únicamente debe calibrar el aparato especificando la longitud y el diámetro de los tubos, y la máquina hace el resto. Las demandas al servicio de mantenimiento y posventa se transmiten a distancia a través de una conexión por módem incorporado en la máquina, usando la última tecnología de Siemens. Según los clientes del sector de procesado de tubos metálicos, esta máquina representa un auténtico avance que no se había producido en este sector desde hacía una década.

Proksch es el director general de la empresa, que lleva el nombre de su fundador, Ulrich Rattunde, un viejo amigo de Alemania del Este. Antes de la caída del muro de Berlín, mientras hacían juntos el servicio militar, estos dos hombres hablaron de empezar un negocio, aunque en aquel momento parecía un sueño imposible. Ahora, como muchos otros alemanes, especialmente los del Este, Proksch está viviendo un sueño.

Podríamos pensar que los Estados Unidos, con su reputación mundial de líder en materia de innovación, saldría con una solución tecnológica mucho antes de que lo hicieran un par de ingenieros de la antigua Alemania del Este. Pero como ha detectado Proksch, «muchas empresas norteamericanas están muy por detrás de nosotros, todavía usan una tecnología muy antigua e ineficaz que nosotros, los alemanes, de hecho ya desarrollamos en los años cincuenta y sesenta».

Aunque ha habido muchas críticas justificadas sobre la rígida burocracia de Alemania, las inflexibles leyes de empleo y un sistema tributario excesivo, parece que se había ignorado otra cuestión: que cuando se trata de talento de ingeniería y know-how tecnológico, los alemanes siguen siendo “incomparables”, citando un reciente artículo de BusinessWeek.

Gracias a determinadas reformas clave, «Alemania está en alza de nuevo», según se desprende del estudio Bertelsmann sobre la situación económica del país durante los últimos siete años. «No cabe ninguna duda de que el país está recuperando gradualmente su antiguo poder.»

«En caso de que todavía no se hayan dado cuenta», aseguraba un economista de Morgan Stanley a The Economist, «Alemania ya no es el enfermo de Europa».

Martin Proksch está de acuerdo: «Ya es hora de tener en cuenta que los alemanes pueden construir y desarrollar nuevos productos de ingeniería importantes y seguir compitiendo en todo el mundo»

   
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