Resumen del articulo
Al
oír Bayer, la mayoría
pensamos en la aspirina. Pero cuando Werner Wenning vino
al IESE el curso pasado para hablar a los alumnos del MBA,
pudimos conocer en profundidad el funcionamiento de su
compañía, de la que es presidente del consejo
de administración desde el año 2002. Bajo
la presidencia de Werner Wenning, Bayer se
ha embarcado en la reorganización más importante
de toda su historia. «Cuando tomé las riendas
de Bayer –explicaba–, todos
en el consejo de administración teníamos
muy claro que nuestra obligación principal era preparar
a Bayer para el futuro y, a la vez, transmitir
a nuestros empleados una visión de futuro. Pasamos
de ser una estructura organizativa basada en el concepto
de empresa matriz a una estructura empresarial moderna
de holding. Nos desprendimos de gran parte de
nuestras raíces –el negocio químico
clásico–, creando la compañía Lanxess.
Decidimos concentrarnos en actividades con gran potencial
de crecimiento e innovación, dentro de los subgrupos Bayer
HealthCare, Bayer CropScience y Bayer
MaterialScience.» En la actualidad, los
110.000 empleados de Bayer consiguen unas
ventas de 30.000 millones de euros.
Como ejemplo de su
enfoque en la innovación, Bayer ha
invertido 1.900 millones de euros en investigación
y desarrollo en 2005: el mayor presupuesto de cualquier
compañía químico-farmacéutica
en Alemania. Dentro del subgrupo HealthCare, Bayer ha
aumentado significativamente su negocio con la adquisición
de Roche OTC. De esta forma, Bayer se
ha convertido en uno de los tres mayores distribuidores
mundiales del negocio médico. Asimismo, tras la
adquisición de Schering –con
un coste de 17.000 millones de euros, lo que la convirtió en
la mayor adquisición en la historia de Bayer y
la segunda en la historia de la República Federal
de Alemania– «conseguiremos nuestro objetivo
de convertir el negocio de asistencia médica en
el mayor motor de crecimiento del grupo, y así crearemos
un campeón de talla internacional», añadió Wenning.
Durante su visita, Wenning explicó a los alumnos
del MBA –la mayoría venidos de fuera de España–,
que la experiencia de vivir en el extranjero había
sido crucial para desarrollar sus habilidades de liderazgo.
Explicó sus comienzos en Bayer,
cuando fue enviado a Lima, Perú, y permaneció allí durante
diez años. Más tarde, dijo, disfrutó de
cuatro años en Barcelona como director general de Bayer
Hispania.
¿Cuáles son las cualidades de liderazgo
empresarial más importantes hoy en día?
Creo firmemente que es importante tener una visión,
unos objetivos claros y la habilidad de convencer a la
gente para conseguir un objetivo común. Además,
estoy convencido de que hay que responsabilizarse de otras
personas, tanto en el aspecto profesional como en el personal.
Como parte de esta responsabilidad, es de vital importancia
tratar a los demás con respeto, ser fiel a uno mismo
y tener los pies en el suelo. Mantened vuestra humanidad,
ya que, por muy racionales que parezcan, las decisiones
empresariales siempre afectan a personas, con emociones
y miedos sobre lo que el futuro les depara. No debemos
olvidarlo nunca.
¿Cómo
influye la experiencia adquirida en distintas funciones
en los retos con los que se enfrenta hoy?
Mis experiencias en Perú y España fueron
muy valiosas, profesional y personalmente, ya que me inculcaron
el respeto a otras culturas, distintas formas de vida y
diferentes condiciones sociales. La habilidad de ponerse
en el lugar de otros y adaptarse a situaciones que difieren
mucho de lo que uno está acostumbrado es un factor
importante para tener éxito en el liderazgo. En
un grupo de compañías tan internacional como
el nuestro, la interacción con los compañeros
de otros países y distintos orígenes culturales
es algo natural y lógico. El éxito en el
liderazgo sólo lo consigue aquella persona que se
da cuenta de las diferencias y sabe cómo incorporarlas
en su gestión. Por esa razón, animo a la
gente a que acumule experiencia en el extranjero y mire
más allá de sus narices. Es algo muy importante,
tanto personal como profesionalmente. La experiencia adquirida
en distintos negocios y campos de servicios también
ayuda a desarrollar las habilidades de liderazgo. Aparte
de los trabajos financieros y contables, también
he tenido cargos de responsabilidad operacional en el negocio
de la asistencia médica, el marketing de plásticos,
la planificación y el control interno corporativo,
y también como jefe de operaciones en España.
El trabajo en estas tareas distintas me ha dado la posibilidad
de adquirir conocimientos sobre mercados y negocios diferentes,
y áreas funcionales dispares. El conocimiento obtenido
en distintos campos es útil a la hora de analizar
situaciones nuevas y tomar las decisiones más adecuadas.
¿Cómo gestionó los retos que surgieron
durante la transformación de Bayer?
Los procesos de transformación a esta escala son,
precisamente, los que requieren unas habilidades de liderazgo
superiores. Esto se debe a que un proceso de
cambio es una de las tareas clave de un cargo directivo,
tanto si se lleva a cabo dentro de una estructura ya existente
como si se desencadena por una combinación de negocios.
Nosotros hemos experimentado las dos posibilidades dentro
de nuestro grupo, lo que supuso cambios de gran envergadura.
Por ejemplo, cuando Lanxess entró en
bolsa, unos 20.000 empleados tuvieron que abandonar el Grupo
Bayer; algunos de ellos pertenecían a la
tercera generación de Bayer. Dedicamos
mucho tiempo a explicar, especialmente a nuestros empleados,
las razones de las medidas que habíamos tomado.
Durante ese período de tiempo, y aunque usamos todos
los canales de comunicación a nuestro alcance, el
diálogo personal siempre fue el primero y más
importante. Informamos a nuestros empleados en varios eventos
en Alemania y en el extranjero, atendiendo a sus preguntas
y explicando nuestras acciones. En esas ocasiones, intentamos
identificar los objetivos y clarificar el futuro de Bayer,
algo que resultó ser tremendamente importante para
nosotros. A su vez, también desarrollamos una nueva
declaración de intenciones. Es muy útil para
esas ocasiones en que las estructuras conocidas e íntimas
se desmoronan, ya que refuerza la confianza en la compañía
y sus posibilidades de futuro. La declaración de
intenciones de Bayer incluye la idea de
centrarse en la innovación y el crecimiento, donde
la innovación es el principal prerrequisito para
un crecimiento futuro. Con esta premisa hemos convencido
a nuestros empleados. Y nosotros nos hemos cerciorado de
respaldar nuestra declaración de intenciones con
las correspondientes acciones. Eso es algo esencial.
¿Cómo
se aseguran de que todos los trabajadores se adhieran
a los principios corporativos del grupo?
Como multinacional, necesitamos un conjunto de valores
comunes que sienten las bases de nuestras acciones y nuestra
cultura corporativa. Durante el reajuste estratégico
del Grupo Bayer, que empezó en
2002, incorporamos una declaración de intenciones
que define nuestras perspectivas de futuro, nuestros objetivos
y valores, y que guía nuestra estrategia. Todo esto
queda resumido en el lema “Bayer: Ciencia para una
vida mejor”. Este lema, dirigido a los accionistas,
clientes, público y, especialmente, a los empleados,
resume las perspectivas de futuro del grupo y cómo
pensamos y nos comportamos como compañía.
La forma más efectiva de transmitir este mensaje
desde la dirección al resto de empleados es predicar
con el ejemplo y, así, generar entusiasmo por la
compañía.
¿Podría responder a la siguiente afirmación?: “Hoy
en día, las relaciones públicas forman parte
del trabajo del consejero delegado de una compañía”.
Creo que es importante que una compañía sea
aceptada por la sociedad de la que forma parte. Hoy en
día, para una empresa es vital promover y vivir
según unos valores de integridad, honestidad, buenas
prácticas empresariales y sostenibilidad de nuestras
acciones, ya que la credibilidad es un factor crucial para
conseguir el éxito. En pocas palabras, esto se traduce
en un comportamiento directo y honesto, tanto en las relaciones
dentro de la organización como en las de cara al
público. Es importante cumplir las promesas y no
decepcionar a las personas. Éste es el mensaje que
debemos transmitir. El objetivo de la comunicación
interna y externa es el de informar y convencer a las personas
que trabajan para nosotros en todo el mundo, y al público
en general, de nuestra política corporativa, nuestra
estrategia y actividades actuales. Por supuesto, debemos
convencerles de que podemos llegar a cumplir las expectativas
marcadas por nuestra sociedad. El hecho de ser el presidente
añade un compromiso personal en todo ello.
En vista
de la decisión de Bayer de reforzar el
negocio en CropScience, ¿cómo se compromete
Bayer con la preocupación de la gente por los productos
transgénicos?
Nosotros abogamos por un desarrollo seguro y responsable
de la biotecnología vegetal. El aspecto primordial
de todas nuestras actividades es la seguridad del medio
ambiente, de los consumidores y los trabajadores. Confiamos
en que se irá aceptando la nueva tecnología
de forma gradual en cuanto se den cuenta de las ventajas
significativas que aporta. Por ejemplo, en América
del Norte y Brasil, la biotecnología vegetal goza
de un amplio reconocimiento. Bayer CropScience está representada
con productos para los agricultores de colza y algodón,
entre otros. Creemos en el gran potencial innovador que
existe dentro del sector de la biotecnología vegetal.
Fijaos, por ejemplo, en la producción de sustancias
farmacéuticas específicas procedentes de
plantas.
Las
patentes para medicinas son un tema candente con una
alta carga emotiva. ¿Cómo se puede mantener
el equilibrio entre las perspectivas legales y éticas?
La protección de patentes no implica ninguna restricción
en la asistencia médica. La Conferencia Ministerial
de la Organización Mundial del Comercio reconoce
explícitamente la protección de patentes
como un prerrequisito importante para el desarrollo de
medicamentos nuevos. Muy a menudo, los políticos
acusan a la industria farmacéutica de ser uno de
los principales gastos en el sector de la asistencia sanitaria,
pero pocas veces se mencionan los beneficios sociales y
económicos de los medicamentos innovadores: las
reducciones de costes en la sanidad, la posibilidad de
acceder a nuevas terapias, la existencia de alternativas
más asequibles en sustitución de tratamientos
más caros, entre otros. Los productores farmacéuticos
que invierten en investigación están expuestos
a un gran riesgo económico: por un lado, el coste
del desarrollo de un medicamento nuevo es elevado y, por
otra parte, su elaboración es larga –entre
10 y 12 años. Debe existir un sistema de protección
fiable que compense ese riesgo. No se puede pagar lo mismo
por la innovación que por los medicamentos genéricos.
Si queremos investigaciones de éxito, necesitamos
un ambiente innovador en el que los logros de los científicos
sean reconocidos y el progreso médico en interés
de la humanidad sea valorado. No olvidemos que las innovaciones
del presente se convertirán en los medicamentos
genéricos del mañana. La responsabilidad
social nos debe empujar hacia la necesidad de llegar a
soluciones cooperativas para poder ofrecer asistencia médica
a la población. Un buen ejemplo de todo esto es “Medicines
for Malaria Venture”, una iniciativa de la Organización
Mundial del Comercio para el desarrollo de nuevas medicinas
para el tratamiento de la malaria. El proyecto está cofinanciado
por el Banco Mundial y fundaciones privadas, y Bayer ha
firmado un acuerdo de cooperación con el fin de
apoyar la operación. El precio del medicamento será lo
suficientemente bajo para asegurar que toda la población
que sufre malaria en los países en vías de
desarrollo tenga acceso a un tratamiento adecuado.
Recientemente
hizo un llamamiento al gobierno alemán
para que deje de poner trabas burocráticas al crecimiento
e innovación. ¿Cómo estimularía
la competitividad?
Para poder mantener un rango competitivo a escala mundial,
las compañías europeas debemos centrarnos
en nuestros puntos fuertes, llevar un estricto control
de los costes y los temas burocráticos, y estimular
el crecimiento. Las mejoras llegan por el camino de la
innovación, el énfasis en la investigación
y el crecimiento, y la inversión en los campos de
la educación y formación. En el campo de
la investigación, nos gustaría ver materializado
un apoyo a las tecnologías del futuro, tales como
la biotecnología o la nanotecnología. En
referencia a los costes, los gastos salariales auxiliares
deben ser reducidos, los precios de las energías
tienen que ser competitivos y los impuestos vigentes deben
reducirse si queremos estar al mismo nivel que otros países,
especialmente en Alemania. Cuando hablamos de burocracia,
debemos considerar la propuesta legislativa de la Comisión
de la Unión Europea (conocida por REACH) que pretende
regular el marco de los productos químicos. Estas
normas que regularán el uso de las sustancias tendrán
un impacto demoledor en toda la industria europea. Cada
sustancia deberá pasar por un complejo proceso de
registro y valoración en el futuro. Si nos fijamos
en el ejemplo del mundo del automóvil, hoy en día,
un automóvil nuevo contiene más de 4.000
sustancias y compuestos. Bajo la nueva normativa de REACH,
cada una de esas sustancias y compuestos deberá ser
registrada y deberá ser sometida a distintas pruebas.
No es difícil imaginar cómo todos nuestros
competidores fuera de Europa se están ya frotando
las manos de regocijo. No hay nada que interese más
a la industria farmacéutica que tener un marco legislativo
bien definido en lo que concierne al uso de sustancias
químicas, pero éste debe ser eficaz y factible.
Otro rasgo importante que ha mencionado y que define el
liderazgo es la adherencia a unos valores...
En el IESE, las personas están expuestas a los valores
de integridad, honestidad y respeto a otros seres humanos
y a la naturaleza. El verdadero reto se encuentra en saber
vivir y actuar acorde con estos valores. La cuestión
es, ¿cómo podemos pasar de escribir estos
valores en papel a verlos reflejados en nuestros empleados
y en su forma de interactuar? En Bayer hemos
desarrollado unos valores y unos principios de liderazgo
que hemos puesto en práctica en toda la compañía.
Cuando hacemos una evaluación de los cargos directivos,
ponemos atención al apego que demuestran tener a
estos valores, y cada uno de los supervisores explica esos
mismos valores a sus empleados. Este proceso ha impulsado
un diálogo sincero entre los supervisores y las
personas que están bajo su mando, algo que constituye
uno de los objetivos de nuestros principios de liderazgo.
La tarea principal de un directivo consiste en inculcar
actitudes y comportamientos positivos en los empleados.
Para ello, las actitudes y acciones de uno mismo son las
que envían un mensaje más claro, y los directivos
deben tomar conciencia de este hecho; este principio se
puede aplicar tanto a multinacionales como a compañías
más pequeñas. Como tal, un directivo debe
mostrarse motivado y entusiasmado, y vivir de acuerdo con
los valores que predica, es decir, debe convertirse en
un modelo a seguir. Todo esto que hemos mencionado también
implica la habilidad de tener valor en tiempos difíciles,
el valor necesario para tomar decisiones, a veces, nada
populares. Sin este valor, el proceso de cambio queda completamente
estancado. La experiencia nos ha enseñado que un
proceso de cambio siempre encuentra resistencia y tendencias
conservadoras del statu quo en el camino, y que
no hay más remedio que superarlas. Por tanto, un
liderazgo de éxito implica, en especial, un convencimiento
de los empleados sobre el curso innovador que toma la compañía
y su participación en él. La unión
es la única forma de conseguir los objetivos. En
este sentido, creo que el MBA que ofrece el IESE tiene
las mejores bases.