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Treinta
directivos se graduaron el 9 de octubre de su programa
Global Executive MBA. Este año ha sido
más “global” que nunca, porque venían
de distintos países, de dieciocho sectores diferentes,
y con los más variados perfiles académicos
y profesionales.
Eric Weber, director asociado del IESE,
quiso agradecer a las familias de los graduandos su «apoyo, paciencia
y afecto cuando más se necesitaba durante los últimos
dieciséis meses». Después apeló directamente
a sus ya Alumni: «Dejáis el programa con intenciones
nobles, con un sentido de la responsabilidad más
acentuado, no sólo con vuestro entorno, sino con
vosotros mismos en vuestra vida y trabajo».
Y acabó dándoles un consejo: «Seguid
en contacto, habéis conseguido un grupo formidable.
He visto verdaderas amistades que han nacido en este curso,
unas relaciones globales que anticipo que lo serán
por mucho tiempo; nunca dejéis de ayudaros los unos
a los otros como lo habéis hecho cuando trabajábais
en equipo durante el programa, aunque estéis en
nueve zonas horarias diferentes».
Josep Sanfeliu, representante de la
promoción,
agradeció las palabras del profesor Weber. También
aprovechó para hacer un guiño a los familiares
y amigos que asistieron al acto: «Todo lo que nos
rodea ha hecho posible esta ceremonia de graduación,
y el mayor premio es poder compartirla con aquellos que
nos han apoyado en todos estos meses».
Sanfeliu, además de reflexionar sobre lo que había
significado el Global Executive MBA para los participantes,
dedicó unas palabras a sus compañeros: «Un
aprendizaje fantástico nos ha hecho eliminar barreras
entre nosotros y nos ha convertido en un grupo abierto
de personas, una comunidad interconectada que busca desarrollar,
mejorar y ofrecer a la sociedad el mejor de nuestros esfuerzos».
Hans-Jacob Bonnier, director de la Bonnier
Family Foundation y
miembro del IAB del IESE, fue el encargado de pronunciar
la lección magistral. Después de explicar
la historia de su compañía a modo de cuento,
Hans-Jacob Bonnier quiso transmitir a los Alumni unos consejos
sobre los negocios y, en concreto, sobre la empresa familiar.
«La confianza es uno de los principales
ingredientes. La confianza en la marca Bonnier se ha
afianzado, a lo largo de muchas generaciones, gracias a
dos cosas principalmente:
»Por la familia y los valores empresariales como
la libertad de expresión, la calidad de los contenidos
y la responsabilidad descentralizada.
»Y por una propiedad sostenible que es resultado
de una familia propietaria desde hace 202 años,
y con unos socios que hablan en el mismo idioma.»
Es precisamente por ello que atribuye
la sostenibilidad, a largo plazo, de la empresa a cuatro
elementos clave: una estructura de gobierno transparente
y justa; el compromiso de la familia y de los directivos
no familiares; la participación
y el compromiso de la siguiente generación en la
empresa familiar, y unos propietarios competentes, con
talento, comprometidos y apasionados de su producto.
También advirtió que «el éxito
en una empresa familiar requiere mánager felices,
que “quieran” a sus productos». Además,
necesita unos propietarios competentes, con talento y entregados.
Hans-Jacob Bonnier quiso acabar dándoles tres buenos
consejos que ayudarán a los Global Executive MBA
en sus futuras carreras profesionales: «Soñad
más y sed creativos, atrevéos más
y sed valientes, haced más y sed activos». Por su parte, Jordi Canals, director
general del IESE, también les instó a conservar su amistad
y la humildad: «La humildad nos ayuda a aceptar tanto
el éxito como el fracaso, aprendiendo de ambos
casos y pensando que todo logro es la combinación
de muchos factores, y no sólo el resultado de mi
contribución personal». |