De la experiencia vital de
los tres autores, con décadas de trabajo acumulado
en este campo, nacen “Siete reglas para la innovación”.
Estas reglas se concretan en una serie de consejos prácticos
para cualquier gestor, directivo o presidente de empresa.
El libro también se apoya en abundantes ejemplos
reales y estudios de casos.
Los autores de este libro sostienen
que evolucionar en el modelo de negocio también es innovar. Esta visión
desmitificadora les permite presentar la innovación
como algo que se cultiva, se controla, se incentiva y se
gestiona para beneficio y supervivencia de la empresa.
Entre las reglas, remarcan una de vital
importancia: «Crear
un conjunto de indicadores e incentivos correctos para
la innovación». Dávila, Epstein y Shelton
insisten en que «lo que no se mide no se gestiona».
En el libro presentan una serie de sistemas destinados
a medir la innovación en el seno de la empresa.
Entre ellas, destaca una tarjeta de puntuación,
que recoge el testigo del cuadro de mando integral –balance
scorecard–, creado por Robert S. Kaplan y David Norton
en el ámbito de la estrategia. Por cierto, que Kaplan –reputado
profesor de Harvard– considera el libro una «lectura
obligatoria para los ejecutivos que quieran escapar de
la trampa de la autocomplacencia».
Los autores demuestran que unos incentivos
mal elegidos invalidan todos los progresos que se puedan
haber realizado en relación a las otras seis reglas para la innovación.
Muchas compañías, por ejemplo, priorizan
indicadores clásicos, como los descuentos de flujos
de caja, el ROI o el beneficio por acción. Según
los autores, esto resulta en una búsqueda excesiva
a la rentabilidad rápida que bloquea las innovaciones
radicales o semirradicales.
En sus conclusiones, los autores advierten
que no existen fórmulas que funcionen en todas las organizaciones,
pero sí unos principios básicos para que
cualquier empresa, sea del sector que sea, pueda innovar.