Después de una larga trayectoria laboral y toda
una vida en activo, llega el momento para la jubilación.
Muchas empresas prejubilan a sus empleados y no preparan
bien el camino para este trámite, de modo que para
muchas personas puede convertirse, de un modo u otro, en
un cambio un poco traumático.
Según explica el profesor Joan de Dou, psiquiatra, «la
jubilación no debería ser una ruptura, sino
una natural continuación de lo que ha sido la vida».
De Dou señala que una de las claves para llegar
a esta etapa de la vida en buenas condiciones para afrontarla
es planificarla y comenzar a desarrollar algunas de las
actividades que desean llevar a cabo tras la jubilación
algún tiempo antes de dejar de trabajar.
«Un directivo que dice que va a dedicarse a sus
nietos después de jubilarse, pero nunca ha pasado
tiempo con ellos, no lo va a hacer realmente», alerta
Joan de Dou. Al mismo tiempo, el directivo que asegura
que va a dar su tiempo a un ONG, pero nunca ha tenido contacto
con este mundo antes, no va a estar preparado para hacerlo
y es más que probable que, llegado el momento, no
lo haga.
Sin embargo, el número de directivos que están
descubriendo "nuevas vidas" después de
su etapa profesional está creciendo, debido, en
parte, a que la esperanza y la calidad de vida han aumentado.
Evitar un cambio brusco
El profesor Sandalio Gómez ha investigado el impacto
de la prejubilación en la empresa y en los trabajadores.
Según su estudio, «el punto fundamental que
debe superar un jubilado es de tipo psicológico.
Tienen una tremenda sensación de inutilidad, y deben
encontrar un nuevo rol en la sociedad».
Por eso es importante que exista un
período de
adaptación para que el cambio no sea tan brusco.
Una posibilidad, apuntada por Sandalio Gómez, son
los contratos de relevo. Éstos permiten a un trabajador
de entre los 60 y 65 años reducir su jornada laboral,
para que la empresa pueda contratar a un empleado más
joven que le pueda sustituir en un futuro, primero de forma
parcial y asumiendo su trabajo cuando llegue la jubilación.
¿Cómo
hacerlo?
Jubilarse puede convertirse en una
excelente oportunidad para plantearse nuevos retos, especialmente
para aquellas personas cuya actividad profesional ha
consistido en superar numerosos desafíos, como son los directivos. Ramón
Badrinas (PDG-63) tenía claro que era muy importante
continuar activo de alguna manera y se decidió a
estudiar la carrera de Bellas Artes, en las especialidades
de escultura y pintura, durante sus años de empresario
en activo, en la Universidad de Barcelona.
Tal ha sido y es su pasión por este nuevo aspecto
de su vida, que el pasado curso defendió –¡superados
los setenta años!– su tesis doctoral, que,
por cierto, obtuvo la máxima calificación
por parte del tribunal. A este momento tan especial asistió el
profesor del IESE Carlos Cavallé, con quien le une
una gran amistad desde sus años de participante
en el PDG.
Este doctor en Bellas Artes y fidelísimo Alumni
del IESE, dedicó su vida profesional a su propia
empresa del sector textil, Ramón Badrinas
S.A., que le obligaba a estar informado
de los avatares de la moda y, por su afinidad entre este
sector y las bellas artes, decidió estudiar dicha
carrera en su jubilación, para mantener su estado
emotivo y creativo. Como él mismo afirma, «me
jubiló la economía. Ahora, a mis 75 años,
el tiempo que me pueda quedar es pura filosofía,
intento estar siempre en forma, haciendo deporte, gimnasia
y afrontar el día a día con optimismo. Sigo
pintando, haciendo escultura. Asisto a conciertos con mi
mujer e hija, a exposiciones, conferencias, algún
que otro viaje, siempre enfocado básicamente en
el arte». Así define Ramón Badrinas
su nueva vida, en la que también continúa
existiendo –con su experiencia como empresario
y su doctorado en Bellas Artes– un gran afán
de formación, como demuestra su asistencia a las
sesiones del Programa de Continuidad del IESE.
Otros deciden dedicar su tiempo a una
ONG, como Alfonso Herrero (PADE-83). Después de una prejubilación
que "le pilló desprevenido", decidió estudiar
Psicología en la Universidad Española de
Educación a Distancia (UNED), según explica él
mismo, «en parte para aumentar mis conocimientos,
y en parte para ver si me ayudaba a superar la amargura
que sentía».
No fue una tarea sencilla para una
persona que ocupaba un cargo de director general adjunto
y había estado
36 años en activo. Tal vez por esta razón,
no se conformó tan sólo con estudiar, sino
que al mismo tiempo colaboró con ejecutivos amigos
suyos para ayudarles en la gestión comercial, se
involucró con la Asociación Española
de Fundaciones y, ahora, “trabaja” para SECOT,
una organización sin ánimo de lucro formada
por séniors que colaboran desinteresadamente para
ayudar a jóvenes empresarios con dificultades.
Otros deciden que todo lo que han aprendido
no puede caer en saco roto y inician su camino en la
docencia. Jan Oosterveld (MBA '72) se retiró como miembro del comité de
dirección del grupo Royal Philips Electronics con
60 años, y recientemente cedió el testigo
de la presidencia de la Agrupación Territorial de
Alumni del IESE en Benelux. Ahora es profesor extraordinario
de Iniciativa Emprendedora en el IESE. También es
miembro del Consejo Supervisor de una de las universidades
más importantes de los Países Bajos, y es
rector de la International Academy of Management. Además,
también ha creado su propia consultora, con sucursales
en los Países Bajos y España, una empresa
que lo mantiene constantemente en danza. «Soy una
persona muy activa, y al jubilarte el cambio es muy grande,
sobre todo si has tenido un cargo como el mío, explica.
Cuando dejas una empresa, todo eso queda atrás»,
señala Jan Oosterveld, que califica la transición
de positiva. «Ahora tengo más libertad para
elegir lo que me gusta hacer.»
Aunque actualmente existan muchas actividades
catalogadas para jubilados, no todos están de acuerdo con retirarse
completamente de la que ha sido su actividad laboral durante
tantos años, como explica Alfonso Herrero: «Es
importante que los ejecutivos mayores contribuyan activamente
a la sociedad, porque tienen mucha experiencia profesional
y pueden llevar a cabo muchos proyectos de emprendedores
u otras organizaciones, y ayudarles a que los orienten
bien, que alcancen sus objetivos».
Y si en algo coinciden estos tres veteranos
Alumni, es que si hay algo que les ha fortalecido en
sus decisiones ha sido el apoyo incondicional de sus
familiares y amigos, imprescindibles para seguir su camino
de la manera más
llevadera.