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Nuevas ideas con impacto real

Desarrollo de conocimiento en el IESE

Rigor y relevancia. Ésas han sido, desde 1958, las cualidades que han definido la investigación del IESE. Porque entendemos que sin investigación no hay progreso. Que la investigación nos permite ampliar conocimientos y avanzar en la dirección de empresas, encontrando nuevas soluciones a los nuevos problemas y otras salidas a los recurrentes. El IESE genera ideas que ayudan a los directivos a entender mejor los problemas en la dirección de empresas. Hoy, en la economía del conocimiento, la investigación de primer nivel es un rasgo diferenciador indispensable para competir en un mercado global. Pero, ¿qué distingue a la investigación del IESE? ¿Cómo ha evolucionado a lo largo de los años? ¿Cuáles son los retos de futuro? En este reportaje lo descubrimos.

«En un entorno universitario, la generación de ideas y, por tanto, la investigación, tiene una importancia vital», explica Joan Fontrodona, director académico del Center for Business in Society y director del Departamento de Ética Empresarial. El IESE es la escuela de dirección de empresas de la Universidad de Navarra. Esta vinculación ha sido clave en su desarrollo y ha influido en muchos aspectos, pero, sobre todo, en el impulso de la investigación.

¿Por qué investigar?

Una de las primeras preguntas que surgen cuando se habla de investigación es cuál es su papel en una escuela de dirección. El profesor Antonio Dávila, director del programa doctoral, asegura que «forma parte de su misión». Josep Valor, director de Personal Científico e Investigación, añade que «para una escuela de dirección de empresas, la investigación no es una opción, es un deber y una necesidad», porque sin investigación «no hay progreso y sería imposible avanzar», asegura. En esto coinciden los miembros del claustro del IESE: la investigación es la única forma de crear conocimiento. José Manuel Campa, director asociado de Personal Científico e Investigación y titular de la Cátedra Grupo Santander de Dirección de Instituciones Financieras y Gobierno Corporativo, asegura que «para ser líder hay que generar ideas y no ser sólo comunicador, y la única forma de conseguirlo es a través de la investigación».

La investigación es, además, un factor diferenciador de las mejores escuelas del mundo. Así lo afirma Antonio Dávila en el artículo “¿Cómo se investiga?” en esta revista: «la investigación de primer nivel es lo que distingue a las mejores escuelas de dirección». Lo que diferencia unas escuelas de otras «es precisamente la capacidad de generación de nuevas ideas», apunta Xavier Vives, profesor y director del Centro Sector Público - Sector Privado del IESE, «y no se pueden generar nuevas ideas si no hay una investigación relevante en los distintos ámbitos». ¿Es entonces más importante investigar que enseñar? «La docencia es importante, pero la investigación es la parte primordial del claustro de cualquier escuela», responde el profesor Dávila, porque sin investigación «sólo repetirás lo que han dicho otras personas».
«Tenemos la obligación de desarrollar nuevas ideas que ayuden a empresas y directivos en su tarea de dirigir con eficacia, sentido ético y responsabilidad social. Por eso también ponemos énfasis en la relevancia sin perder el rigor», explica el profesor Antonio Argandoña, titular de la Cátedra ‘la Caixa’ de Responsabilidad Social de la Empresa y Gobierno Corporativo.

«El IESE busca contribuir a la mejora de las personas y de la sociedad», sostiene  Joan Enric Ricart, director asociado de Personal Científico e Investigación y titular de la Cátedra ‘Carl Schrøder’ de Dirección Estratégica y del Centro de Globalización y Estrategia. «La investigación aporta ideas que producen cambio y mejora en la sociedad», concluye Joan Fontrodona. Además, la investigación de primer nivel prestigia al claustro de profesores ante la comunidad científica internacional, de ahí que sea un factor clave también en la contratación de nuevos docentes y que se fomente la difusión de los resultados obtenidos.

Desde hace más de diez años, las nuevas incorporaciones al claustro han enriquecido la diversidad internacional. Americanos, africanos, asiáticos o europeos, los profesores del IESE reúnen más de 20 nacionalidades.

A los profesores a tiempo completo como Pankaj Ghemawat, Marc Sachon, Paddy Miller, Rama Velamuri, Sandra Sieber, Steven Poelmans, Pinar Ozcan, Kimio Kase, Mike Rosenberg, Henri Liechtenstein, Markus Maedler, Fabrizio Ferraro, Gabriel Giordano, Johanna Mair, Bruno Cassiman, Brian Leggett... etc., se suma la visión de los profesores visitantes y part-time, haciendo de la diversidad una nota diferencial del claustro, una nota que completa y profundiza la visión internacional de los empresarios y directivos que se acercan al IESE.

Con un nuevo impulso: internacional y más relevante

A lo largo de 50 años, la investigación del IESE ha ido evolucionando. Explica el profesor Valor que se empezó desarrollando «una investigación más aplicada que la que se hace en otras escuelas». ¿Los motivos? «Por necesidad y por razones coyunturales», responde. La investigación fundamental «es más arriesgada, porque no hay garantía de obtener resultados, y si se obtienen es a largo plazo, mientras que la investigación aplicada permite tener un impacto más inmediato», aclara.

En este contexto, el IESE tiene «una gran oportunidad para ser considerada una escuela realmente internacional que proporciona un puente entre las ideas novedosas y el conocimiento generado por la investigación académica propia de primer nivel», explica el profesor Bruno Cassiman, que el curso anterior recibió el premio a la Excelencia Investigadora que concede la Agrupación de Miembros del IESE. Lograr tender este puente «no es fácil», asegura, puesto que requiere «una doble inversión», tanto por parte de la escuela, «para atraer el mejor claustro de nivel internacional», como por parte de los miembros del claustro, «para desarrollar y conectar estas dos dimensiones».

José Manuel Campa considera que la investigación ha cambiado fundamentalmente en dos aspectos, que ahora se busca «un impacto más internacional» y «cada vez se pone más énfasis en el rigor». Algo con lo que coincide Josep Tàpies, titular de la Cátedra de Empresa Familiar, que añade que este rigor va acompañado de la «producción de información relevante para los empresarios, algo que históricamente siempre ha sido prioritario en el IESE».

Porque «el valor de un trabajo de investigación está en que sea útil», asegura Sandalio Gómez, titular de la Cátedra SEAT de Relaciones Laborales y presidente del Center for Sport Business Management. «La capacidad de elaborar una teoría o diseñar un esquema conceptual tiene que estar complementada por la capacidad de llevarla al plano operativo y mejorar así la gestión de empresas», añade.

En cuanto al modelo de investigación, Pedro Nueno, titular de la Cátedra Fundación Bertrán de Iniciativa Empresarial, argumenta que «ha experimentado diversos cambios». Aunque reconoce que él siempre ha aplicado el mismo: análisis del conocimiento disponible, trabajo de campo, discusión en clase, solución de problemas reales y desarrollo de esquemas prácticos aplicables, «en este orden», asegura, que es el modelo que aprendió cuando llegó al IESE, de la mano del profesor Miguel Ángel Gallo, y también en el doctorado en Harvard. Y también el defendido por Peter Drucker, el principal filósofo en la historia del management, quien «poco antes de su muerte, hace tres años –explica el profesor Nueno– me envió una carta respondiéndome a la pregunta sobre cuál debía ser el modelo de investigación en una escuela de negocios, y me explicó exactamente ese mismo modelo».

Un claustro de primer nivel

En este sentido, es crítico el papel que desempeña el claustro, pues son los profesores, con el apoyo de los estudiantes de doctorado y los investigadores, los que desarrollan los proyectos de investigación. Como apunta el profesor Vives, «una escuela de negocios que no desarrolle nuevas ideas no podrá estar en la primera línea internacional, y para desarrollar estas nuevas ideas se necesita un núcleo de profesores de investigación de primer nivel y que toda la escuela esté concienciada con la importancia de la investigación».

Actualmente, el claustro del IESE está formado por más de cien académicos, graduados en las mejores universidades del mundo, que se dedican a tiempo completo a la investigación y a la docencia. El 99% tiene doctorados y un marcado perfil internacional que «contribuye a ampliar las perspectivas», afirma el profesor Yih-teen Lee, que recientemente ha recibido el premio de The Academy of Management al mejor trabajo de investigación internacional. Cassiman añade que «la creatividad aumenta si se tienen diferentes experiencias en el campo de la investigación». Esta internacionalidad debe reflejarse también en la investigación porque, como explica Lee, «en un mundo cada vez más conectado globalmente, es necesario que los miembros del claustro hagan investigación con una mayor cobertura internacional que se corresponda con esta nueva realidad».

El profesor Fontrodona coincide en que «históricamente, nuestra investigación ha sido muy práctica, pero hoy en día los investigadores tienen una fuerte presión por publicar en journals académicos, que valoran cosas que no siempre son relevantes para la empresa». Explica que al competir en un entorno más global, hay que buscar el equilibrio entre ambos tipos de investigación, porque «hemos de satisfacer las necesidades reales de las empresas, que son nuestros primeros grupos de interés, y a la vez hacer una investigación que sea valorada según los estándares académicos». Por eso, en el IESE se «está intentando equilibrar el peso de ambos tipos de investigación», asegura el profesor Valor.

Por otra parte, la investigación ayuda a atraer y a retener talento, algo muy importante, puesto que «es difícil atraer, mantener y desarrollar un claustro de profesores capaces de llevar a buen término esta agenda de investigación», asegura el profesor Ricart. En este sentido, el profesor Marc Sachon asegura que «el IESE  proporciona un ambiente de trabajo único en el que la gente se siente parte de un equipo». Además, según el profesor Yih-teen Lee, actualmente «existe una tendencia hacia el fomento de la investigación interdisciplinaria, puesto que sólo se puede entender la complejidad de la gestión de empresas integrando múltiples perspectivas». Por esta razón, el IESE fomenta la colaboración entre departamentos y disciplinas, para lograr una visión integral de la dirección de empresas, que es «otro de los aspectos diferenciales del IESE», según Fontrodona.

El programa doctoral

El programa doctoral (PhD) tiene un papel destacado en el desarrollo de la investigación. Actualmente hay unos 50 estudiantes de doctorado, «la mayoría extranjeros», comenta Antonio Dávila, director del programa doctoral, «porque recibimos muchas más solicitudes de fuera de España». A la hora de elegir el IESE, los alumnos valoran «su reputación como institución académica de primer nivel», explica Lisa Hehenberger, una estudiante sueca que actualmente está cursando el doctorado en el IESE. Aseguran que también es importante el prestigio del programa doctoral y que «el alumnado está formado por estudiantes de todo el mundo y los profesores están globalmente reconocidos», añade Roberto Martin Galang, un doctoral de Filipinas.

Durante dos cursos académicos se ofrece a los estudiantes los pilares básicos sobre los que se construye el conocimiento de la organización de empresas, se les proporcionan las herramientas necesarias para desarrollar investigación y, en el último curso, se especializan en un área. «El programa está bien organizado, es internacional, exigente y desafiante», asegura Lisa Hehenberger. Además, tiene un enfoque multidisciplinar, que «es el punto fuerte», asegura Roberto Martin Galang, «y lo que le diferencia de otros doctorados en administración de empresas, que generalmente tienen un enfoque mucho más limitado». 

Tras la formación, llega el momento de preparar la tesis doctoral, que realizan bajo la supervisión de un profesor del IESE. «Lo bueno del programa es que me permite seguir mi propio camino y me proporciona el apoyo que necesito, cuando lo necesito», explica convencido Dror Etzion, un doctorando de Israel. Se intenta que el proyecto final se encuadre dentro de un esfuerzo más grande de la escuela, ya sea a través de cátedras o centros de investigación, pero ante todo «el estudiante doctoral siempre trabaja sobre su proyecto de investigación», insiste Dávila.

Cuando acaban el doctorado, los estudiantes buscan trabajo en otras universidades o escuelas. Como sucede también en otras instituciones internacionales de prestigio, «el IESE no suele contratar a sus doctorados», aclara Dávila. «Queremos que la gente esté expuesta a otras formas de ver la docencia y el mundo académico; y preparar a personas que luego lleven los conceptos que construimos en el IESE a otros lugares». Eso sí, no se les cierra las puertas a un posible retorno tras haber trabajado en otras instituciones académicas. Los estudiantes tampoco lo descartan. «Quizás, algún día», apunta Dror Etzion.

Divulgar el conocimiento

Estar en la vanguardia de las tendencias de dirección de empresas exige un esfuerzo continuado de investigación y de desarrollo. Sin embargo, de poco serviría este esfuerzo si no se dieran a conocer los resultados obtenidos, porque para poder tener impacto en la sociedad es necesario transmitir el conocimiento generado. El IESE se esfuerza por transmitir los resultados de la investigación a diferentes colectivos: académicos (a través de artículos científicos publicados en journals y de las ponencias presentadas en congresos internacionales), directivos (mediante artículos divulgativos, libros, estudios, casos, notas técnicas y la publicación de otros indicadores útiles para la gestión diaria) y a la propia comunidad IESE, es decir, a los Alumni y a otros grupos vinculados a iniciativas concretas.
A lo largo de los 50 años de vida del IESE, tanto el número de publicaciones como la participación en congresos internacionales ha ido creciendo. Según datos proporcionados por Silvia Jiménez, de Faculty, en la última década se han publicado más de 300 artículos en journals y se han presentado más de mil ponencias en congresos internacionales. También el número de artículos publicados en prensa especializada ha crecido: en los años noventa se publicaron cuatro veces más artículos que en la década anterior. Asimismo, la publicación de documentos de investigación propiamente dichos se duplicó en dicha década.

Con el mismo objetivo divulgativo, los departamentos académicos, los centros de investigación y las cátedras organizan actividades destinadas a investigadores, foros y seminarios para directivos, y sesiones de continuidad especialmente dirigidas a Miembros del IESE. En total, se organizan alrededor de un centenar de actividades al año, de las cuales la mitad son científicas y la otra mitad son de divulgación general, según apunta Lídia Pradas, directora de la Unidad de Eventos de Investigación creada recientemente como respuesta al aumento de actos organizados. Los objetivos de las actividades académicas son la divulgación de la investigación propia, la actualización de conocimientos del claustro y el intercambio de ideas. Además, facilitan el networking y ayudan a posicionar el IESE como referente dentro del mundo académico, explica Pradas.

Las actividades dirigidas a empresarios y directivos buscan una divulgación más práctica de la investigación y crear debate. «En realidad –añade–, es un círculo que se retroalimenta: investigas, lo compartes y debates con los empresarios, y con las ideas generadas vuelves a investigar.» En definitiva, el objetivo de todas estas iniciativas es hacer avanzar la frontera del conocimiento sobre gestión de empresas y transferirlo a la comunidad académica, a la empresa y al conjunto de la sociedad.

Publicaciones generalistas

Dado que siempre se ha considerado la investigación como un pilar fundamental de toda la actividad académica, el IESE también pone énfasis en la creación de materiales docentes propios. Con todas estas herramientas se obtiene un “efecto multiplicador” que, junto con la presencia de los profesores en los medios de comunicación generalistas, facilita que estos hallazgos lleguen a la sociedad, explica el profesor Valor.

Niko Muñoz (MBA ‘96), que ha colaborado en la redacción de diversos materiales docentes, asegura que «sin la investigación en torno a situaciones empresariales reales, las escuelas de negocios correrían el peligro de caer en el academicismo alejado de las necesidades de la empresa». En esto coincide el profesor Sandalio Gómez, que insiste en que «los trabajos deben tocar temas vitales que afectan directamente a las organizaciones y a las personas». Este trabajo de investigación permite «renovar constantemente el contenido de los cursos y te mantiene al día en el proceso de cambio continuo que mantiene el mundo de la empresa», añade.

Por otra parte, muchos centros de investigación y cátedras, como el e-Business center PWC&IESE, la Cátedra de Empresa Familiar y el Centro Internacional Trabajo y Familia, entre otros, cuentan con newsletters propias donde informan de las novedades, con un lenguaje accesible y un formato especialmente pensado para un público no académico. La mayoría se editan en versión digital y ofrecen la posibilidad de suscribirse para recibir los boletines a través del correo electrónico.

Aunque, sin duda, una de las herramientas más útiles de cara a la divulgación de conocimiento es el IESE Insight, el portal de conocimiento del IESE, que también edita un boletín electrónico mensual. Especialmente creado en 2002 «para hacer de puente entre los académicos y los empresarios», según palabras de Susanna Arasa, directora de contenidos, este portal recoge artículos que resumen, de forma ágil y accesible, las investigaciones realizadas por los profesores e investigadores de la escuela. Actualmente cuenta con más de 25.000 suscriptores, cifra que ha aumentado un 30% en el último curso académico. Gracias a diversos acuerdos, los contenidos también se distribuyen a través de otras cabeceras de referencia nacionales e internacionales, como el portal de The Economist Intelligence Unit, el canal de negocios del diario Clarín de Argentina, la revista Pulso de Telefónica Empresas y, más recientemente, a través de BetterManagement.com, de Estados Unidos, y Sina World, de China.
El papel de las empresas

Fiel a su misión fundacional, el IESE promueve una investigación rigurosa de los problemas relevantes para el mundo empresarial y para ello resulta indispensable la cooperación entre la empresa y la universidad. Como apunta el profesor Ricart, «las empresas son el eje central de toda la investigación en una escuela de negocios». Un buen número de empresas colabora con las investigaciones del IESE a través de los centros de investigación y las cátedras. Esta colaboración se puede formalizar de cinco maneras, según explica Josep Riverola, titular de la Cátedra Alcatel de Dirección de la Tecnología: con financiación; aportando datos reales para investigar; participando en encuestas para realizar estudios; ofreciendo “tests beta”, es decir, lugares donde testar las ideas, y proporcionando un espacio de observación donde estudiar procesos “in situ”.

La financiación de la investigación es un asunto que preocupa enormemente y en el que las empresas juegan un papel muy importante. En este sentido, cabe destacar el apoyo que prestan las compañías, «porque no toda la investigación tiene unos frutos inmediatos», explica Josep Valor, y «es difícil determinar el retorno exacto de estos proyectos», añade Bruno Cassiman. Según Xavier Vives, la clave está en qué papel ha de tener el sector público y el sector privado, porque «la investigación más básica beneficia a toda la sociedad, es un bien público, y su financiación ha de ser pública».

El sistema de financiación de las escuelas de negocio que existe en Europa es distinto del de Estados Unidos. «El modelo de negocio de las universidades norteamericanas se basa en la investigación», sostiene Dávila, «y una parte muy importante de su presupuesto viene de donativos privados». «Allí el contexto fiscal es favorable a los donativos –explica Fontrodona–, mientras que en Europa no hay apoyo gubernamental ni fiscal». Las personas que hacen estos donativos «no lo hacen por razones sentimentales, sino porque quieren invertir en proyectos que contribuyan al progreso de la sociedad», reconoce Dávila.

Una de las formas más habituales de colaboración que impulsa el IESE, también relacionada con el objetivo de crear materiales docentes propios, es la redacción de casos de empresas. El IESE produce un centenar de casos al año, que son sometidos a un riguroso proceso de edición y calidad, puesto que sólo pueden comercializarse tras haberse empleado en alguna sesión. «Esto actúa como filtro de calidad, explica Christine Ecker, directora ejecutiva de la División de Investigación, pues hasta que no se han usado como material docente no se puede asegurar que funcionan correctamente.» El profesor Lluís G. Renart, que ha escrito un gran número casos, asegura que «en el IESE somos unos privilegiados por el apoyo que recibimos del equipo ejecutivo, que es muy competente».

El éxito de los casos del IESE y el interés mostrado por Antiguos Alumnos y Directivos, hizo necesaria la creación de un distribuidor de casos. Así nació IESE Publishing (IESEP), que ya es líder en distribución de material docente en administración y dirección de empresas en el mundo de habla hispana, según explica Christine Ecker. Se empezó comercializando exclusivamente la colección creada en la escuela y actualmente distribuye materiales docentes de las mejores escuelas de negocios del mundo, como Harvard Business School Publishing, Darden School of Business, IMD, IPADE o IAE, entre otros. En total, cuenta con una colección de cerca de 20.000 documentos y su liderazgo se ha visto reforzado por el rediseño de la tienda online, muy completa y funcional.

Los centros y cátedras

El IESE cuenta actualmente con 13 centros de investigación y 13 cátedras, que cubren todos los campos relacionados con la organización y dirección de empresas: finanzas, logística, ética, iniciativa emprendedora, relaciones laborales, gobierno corporativo, competitividad, globalización y estrategia… Realizan una investigación más aplicada o teórica en función de su ámbito de estudio, y sirven de puente entre el mundo académico y el empresarial. El 23 de diciembre de 1987, durante la entrega de medallas de plata de la Universidad de Navarra, Carlos Cavallé, entonces director general del IESE, anunció la creación de las tres primeras cátedras: la de la Empresa Familiar, la Cátedra Price Waterhouse de Finanzas y la Cátedra Fundación Bertrán de Iniciativa Empresarial. Cinco años después, en 1992, nacía el primer centro de investigación, el Centro Internacional de Investigación Financiera (CIIF).
Precisamente en estos ámbitos es en los que el IESE ha destacado por sus aportaciones. No hay que olvidar que el IESE impartió el primer curso de iniciativa emprendedora y también creó la primera cátedra de empresa familiar en Europa. «Siempre se ha puesto mucho énfasis en el área de estrategia, en la relación entre persona y empresa, y en cómo interaccionan la familia y la empresa», explica el profesor Campa.

Cabe destacar también la contribución de la escuela en otros ámbitos, como el de responsabilidad social corporativa, donde Fontrodona recuerda que «el profesor Miguel Ángel Gallo publicó un libro sobre el tema en los años ochenta», el área de conciliación entre trabajo y familia, y en el campo de la internacionalización, «tanto a nivel español como europeo», añade.

«Los centros de investigación de las escuelas de dirección ofrecen la posibilidad de estudiar los fenómenos actuales con más calma, de reflexionar sobre ellos y sacar conclusiones», explica Juan Manuel de Toro, director académico del Centro Internacional de las Empresas de Comunicación (CIEC). Estas conclusiones «ayudan a un conocimiento profundo de la realidad y permiten tener una perspectiva de las líneas de desarrollo futuro en estos campos», añade José Ramón Pin Arboledas, director del Centro Internacional de Investigación de Organizaciones (IRCO) y del Centro para la Empresa en Latinoamérica (CELA). Algo que resulta muy útil en «entornos tan dinámicos como la gestión de organizaciones, que requieren la actualización constante de conocimientos», asegura Ramón Añaños (PDD ‘95).

La investigación de los centros y de las cátedras «está dirigida fundamentalmente a directivos y responsables de compañías, aumenta sus conocimientos del entorno y de las últimas concepciones académicas, les permite estar al día y decidir con mayor rigor», explica el profesor Pin. De esta forma se aportan  «conocimientos contrastados sobre las causas que llevan a mejores resultados en el triple balance –económico, social y humano–, así como ejemplos prácticos de lo que hacen las empresas punteras en sus diversos ámbitos de actuación y que pueden servir de referente para muchas otras», apunta Nuria Chinchilla, directora del Centro Internacional Trabajo y Familia.
La voluntad es ofrecer un servicio a los directivos con sus estudios e informes, continúa Juan Manuel de Toro, pero además «también sirve de apoyo para aquellas empresas que no tengan medios, tanto de recursos como de tiempo, y estén interesadas en la investigación». La escuela ofrece la experiencia en investigación y los directivos pueden contribuir con su conocimiento directo del sector. «Es una relación que beneficia a ambas partes y una colaboración necesaria», concluye.

Mirando al futuro

La investigación siempre ha sido un pilar fundamental en el IESE y adquiere todavía más relevancia cuando se compite en un mercado cada vez más global, porque «para ser una escuela de negocios líder necesitas desarrollar ideas nuevas y originales», explica Bruno Cassiman. «Por eso la investigación todavía tendrá más relevancia en la estrategia del IESE», asegura el profesor Campa.

Los retos del IESE en el campo de la investigación son principalmente dos, según Josep Valor: «Seguir siendo capaces de atraer a profesores de primer nivel mundial en cuanto a investigación y a actividad docente, y desarrollar una cartera que equilibre la investigación más aplicada con la fundamental». También es necesario seguir siendo «capaz de anticiparse», apunta Fontrodona, que asegura que «no podemos conformarnos con dar respuesta a lo que sucede». Como explica de Toro, la investigación «puede servir para anticipar los hechos antes de que se produzcan».

El profesor Dávila añade que «la investigación se está diversificando», y que aunque el IESE está impulsando una investigación más teórica y académica, «esto no es en detrimento de la aplicada, sino que la complementa». El claustro del IESE coincide en que la escuela no debe perder esa dimensión práctica. Porque, como apunta el profesor Fontrodona, «la posición actual del IESE se debe a que siempre ha estado muy directamente relacionado con las necesidades reales de las empresas».


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