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Para Maria, la internacionalización de la Agrupación ha sido el mayor logro que el equipo de Alumni ha conseguido en los últimos diez años. «El número de Alumni en el extranjero ha ido creciendo constantemente y hemos trabajado para ofrecerles más y mejores servicios. Hoy son un sólido apoyo en el proceso de internacionalización del IESE», asegura Maria. Pero, sobre todo, de lo que están especialmente satisfechos es de haber continuado dando un trato muy personal a los Alumni “a pesar” de que el volumen de Antiguos Alumnos casi se ha duplicado. «Hemos pasado de 16.500 a 30.000 Antiguos Alumnos, actualmente», comenta.
Para abordar todos estos retos, el equipo de Alumni ha ido incorporando nuevos perfiles, «pasando de seis a diecisiete personas», recuerda. «Buscamos una persona que apoyara proyectos con nuevas tecnologías –una web con más servicios, el impulso de las e-conferences, entre otras–; incorporamos a nuestro departamento el equipo que gestionaba el Programa de Continuidad para impulsar el programa tanto fuera como dentro de España de forma integrada; aumentamos el número de perfiles de carácter internacional para poder atender todos los Alumni Chapters fuera de España y creció el número de personas de la división en Madrid», explica.
El resultado es obvio. El porcentaje de Antiguos Alumnos que permanecen en la Agrupación es de los más altos del mundo. Según Maria, este reto se explica por tres razones: «En primer lugar, por el afecto al IESE y por devolver al IESE lo que ellos aprendieron aquí. En segundo lugar, por crecimiento personal gracias a nuestro programa de formación permanente, y por las oportunidades que ofrece el networking. Y porque la Agrupación ofrece una serie de servicios profesionales que pueden beneficiar de manera más tangible a los miembros –ventajas económicas, utilización de las instalaciones del IESE, etc.
Son muchos los recuerdos que Maria guardará de estos diez años. Echando la vista atrás, las Asambleas son momentos especiales. Entre las once Asambleas celebradas en este tiempo, tres han tenido lugar fuera de España. Primero en Amsterdam, luego en Londres y después Munich. Para Maria, el esfuerzo vale la pena. «El primer impacto –explica– es para los Antiguos Alumnos que viven allí, ya que les damos apoyo y esto les permite dar a conocer mejor su escuela y estrechar la relación con la comunidad empresarial de la zona. Pero también es importante para los demás Alumni, porque les ofrece la ocasión de visitar a otros Antiguos Alumnos y conocer otros entornos. Y, por supuesto, también el IESE puede darse a conocer mejor en el área del encuentro.»
Maria y su equipo han sido protagonistas de muchos momentos especiales para el IESE. «Recuerdo de manera entrañable la Asamblea de Amsterdam, como esfuerzo de equipo, y dentro de ella, una sesión que tuvimos con C.K. Prahalad que moderaba el profesor Pedro Nueno. En la introducción, el profesor Nueno parafraseó a Prahalad diciendo que en el IESE siempre llegábamos muy lejos porque teníamos metas muy altas. Otro de los recuerdos que me llevaré conmigo es la Asamblea de este año en Barcelona. Fue memorable por múltiples razones: porque con ella celebrábamos el 50 aniversario de la escuela, porque tuvimos un importante número de ponentes de alto nivel, incorporamos como novedad las sesiones paralelas, porque la celebramos por primera vez en el campus de Barcelona gracias a las nuevas instalaciones, y porque tuvimos un recital solidario con Josep Carreras en el Liceo de Barcelona.»
Ahora, Maria Puig pasa el testigo de la División de Alumni a Mireia Ruis y se despide de todos los Alumni con un «hasta siempre». Ahora afronta el nuevo reto de dirigir el G-EMBA con mucha ilusión y confianza... «Elena Liquete, mi antecesora, ha hecho un trabajo extraordinario todos estos años. Pienso que debemos seguir avanzando como hasta ahora para que sea unos de los primeros del mundo. ¡Y por supuesto, cuento para ello con el apoyo de los Antiguos Alumnos del IESE!»
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