El director general del IESE, Jordi
Canals, señaló que todos estaban de
acuerdo en que, para ser un buen líder,
ahora más que nunca, no basta con
el conocimiento, sino que también es
necesario saber trabajar en equipo y
tener un cierto carisma.
Uno de los factores clave de este cambio
es que los profesionales con talento
ya no aceptan el modelo de liderazgo
basado en el “ordeno y mando”. Ellen
Miller, directora de selección de personal
y desarrollo en Europa del banco de
inversión Lehman Brothers, apuntó
que la generación "Y" exige una mejor
forma de trabajar. Quieren experiencias,
flexibilidad, movilidad, carreras
no lineales y un estilo de vida equilibrado,
así como la oportunidad de dar
algo a la sociedad. Como resultado, las
empresas están revisando su propuesta
de valor.
Desarrollo de talento
Y no sólo las compañías han de replantearse
su oferta en profundidad. «Retener
el talento es una responsabilidad
que han de compartir las escuelas de
dirección y todas las organizaciones»,
aseguró J. Frank Brown, Dean de
INSEAD, que también señaló que una
de las grandes preocupaciones de los
directivos consiste en crear entornos
que promuevan la formación continua.
Otra de las inquietudes de los futuros
líderes es saber si su empresa es
responsable, además de rentable. Al
mismo tiempo, las escuelas de dirección
deben desempeñar un papel importante
en cuanto a la formación de directivos
que aúnen un trabajo sobresaliente
con un comportamiento ético. El profesor
Canals reclamó una reflexión conjunta
sobre cómo lograrlo. «Cada vez es más frecuente oír decir a
la gente "Mi vida me importa"», explicó
Julie Fuller, directora de desarrollo
de liderazgo global de PepsiCo. «Las
personas buscan flexibilidad y cierto
equilibrio entre su vida profesional y
personal, por lo que debemos ofrecer
oportunidades profesionales más personalizadas
si queremos retenerlos.»
Alejandro Beltrán, socio de McKinsey
en su división para España y Portugal,
coincidió en que los nuevos candidatos
exigen un estilo de vida mejor, y en
que, en la guerra global por el talento,
los directores de recursos humanos
deben crear entornos que permitan a
los empleados desarrollar al máximo
sus cualidades. Los directivos no desean
estancarse en un determinado puesto,
por lo que, para retenerlos, la empresa
tendrá que ofrecerles la oportunidad de
desempeñar otras funciones.
A ello se une, según comentó Ángel
Cano, miembro del equipo directivo de
BBVA, que los nuevos directivos exigen
nueva maneras de trabajar que persiguen
usar el tiempo de manera más
eficaz. Prefieren reunirse menos y mantener
un mayor contacto por correo
electrónico.
Perfiles multidisciplinares
En la misma línea, también se ha producido
un cambio en el lado de los
recursos humanos. Hasta ahora se buscaban
personas que dominasen profundamente
una disciplina en concreto.
Sin embargo, las empresas valoran cada
vez más los perfiles con grandes conocimientos
técnicos que dominan además
otras disciplinas, como las ciencias
sociales.
Esto ha hecho que escuelas de alta
dirección como el IESE hayan modificado
su programa de MBA ofreciendo
programas más integrados para adaptarse
al cambio.
Del mismo modo, el Dean de Yale
School of Management, Joel M.
Podolny, explicó que ahora en su escuela
todos los cursos son multidisciplinares
y los casos analizados siguen la
cadena de valor. «Por ejemplo, yo doy
clases a tiempo parcial en seis cursos
diferentes», explicó Podolny.
Además de un amplio dominio de otras
disciplinas, las empresas exigen a los
candidatos inteligencia, equilibrio y
pasión por la compañía. «No hay duda
de que un líder debe sentirse identificado
con la compañía y con lo que ésta
hace», aseguró Luis Cantarell, vicepresidente
ejecutivo y miembro del consejo
de Nestlé. También «ha de ser tolerante», algo esencial en un entorno de
trabajo en el que conviven «más nacionalidades
que en la ONU», añadió.
Para Anna Ruewell, directora del global
MBA programme de BP, es vital la
integridad de las personas y su espíritu
colaborativo. Y Carlos Costa, senior
partner de The Boston Consulting
Group, añadió dos valores más: la
pasión y la energía en el trabajo.
Liderar en los cinco continentes
Los comentarios de Cantarell sobre la
tolerancia señalaron otro de los nuevos
retos surgidos desde la creación del IESE, hace ya 50 años: la globalización
de la industria. Franklin “Pitch”
Johnson, socio fundador del fondo
de capital riesgo Asset Management
Company, pidió «más sensibilidad
hacia las costumbres y
posiciones foráneas», porque «en
Santiago no se hacen las cosas igual
que en Silicon Valley. Aceptemos
que un empresario en México, España
o Israel se enfrenta a dificultades
distintas».
Sin embargo, la adaptación de la
formación directiva a esta situación
debe ir más allá de reunir a un gran
número de personas de nacionalidades
distintas en una sala. Tal y
como planteó Hans Ulrich Maerki,
ex presidente de IBM: por ejemplo,¿hasta qué punto es multicultural
una multinacional cuando sus
75.000 empleados indios trabajan
en India? ¿O hasta qué punto pueden
las principales escuelas de dirección
presumir de la diversidad de su
MBA cuando prácticamente todos
sus estudiantes extranjeros proceden
de Europa o Estados Unidos?
Para ser “global”, la actitud tiene
tanta importancia como la nacionalidad,
y los futuros líderes deben
aprender a adaptarse a la mentalidad
asiática, a la africana o a la de
Oriente Medio. Rolf-E. Breuer, antiguo
presidente de la junta directiva
de Deutsche Bank, afirmó que «la
diversidad no se reduce a una cuestión
de etnias, sino también a una
cuestión de experiencia personal».
Según Arnoud De Meyer, director
general de la Judge Business
School de la Universidad de Cambridge,
el reto consiste en hallar
la forma de poner en práctica un
liderazgo abierto en comunidades
con filosofías muy diferentes. El profesor
del IESE Pankaj Ghemawat,
señaló que ésta no es una tarea
sencilla. «Es probable que la diversidad
obstaculice el funcionamiento
del grupo... Hay que gestionarla de
alguna manera.»
Otro de los aspectos clave es cómo
enseñar la globalización. Srikant
M. Datar, director general adjunto
de la Harvard Business School,
señaló que un estudio de su escuela
ha descubierto que las principales
escuelas de dirección utilizan los
mismos libros de texto. «Sin embargo,
existen diferentes ideas sobre en
qué consiste la estrategia global»,
dijo Datar.
Lecciones de los líderes
¿Qué podemos aprender sobre el
liderazgo de los directores generales?
Andrea Christenson (MBA
'83), directora general y presidenta
de Käthe Kruse Puppen, empresa
dedicada a las muñecas, los juguetes
y la moda infantil, afirmó que un
director general debe saber reconocer
sus errores, porque representa a
la compañía ante sus empleados.
Ermenegildo Zegna, director general
de la empresa homónima, coincidió
con ella. «El liderazgo consiste
en asumir los errores y en tener un
estilo abierto de gestión.»
Nicholas Shreiber, ex director general
del gigante del sector de los
embalajes Tetra Pak, hizo hincapié
en la responsabilidad de los líderes hacia los empleados de su empresa. Afirmó que «los directores
generales deben tener en cuenta el bienestar de sus
empleados y de las familias de éstos al tomar decisiones, puesto
que la creación de empleo crea riqueza en la sociedad».
Alfredo Sáenz, director general del Grupo Santander, subrayó
la importancia de ponerse en el lugar del cliente, una perspectiva
que los ejecutivos pueden ir perdiendo a medida que
ascienden y se alejan de los cargos donde hay más contacto
con el público. Por el contrario, según Toyoo Gyohten, presidente
del Institute for International Monetary Affairs y
ex presidente del Bank of Tokyo, el requisito esencial que
debe cumplir un director general es el de «saber hacer frente
a una crisis, a lo inesperado».
David Moon, director de gestión del talento en Europa de la
farmacéutica Merck, insistió: «En este momento nos enfrentamos
a presiones de precios, a una mayor vigilancia de los órganos reguladores, al crecimiento de China e India y a la
crisis económica estadounidense. Y escucho expresiones como "cuando volvamos a la normalidad...". La situación actual es
la nueva normalidad, y tenemos que enfrentarnos a ella».
Todos coincidieron en destacar la importancia de la humildad. «Debemos resistirnos a la tentación de querer buscar siempre
más y más, y combatir en todo momento la arrogancia», previno
Rafael del Pino, presidente del grupo español de infraestructuras
Ferrovial. «La arrogancia lleva a la complacencia, y ésta no tarda en llevarnos a la ruina.»