El humanismo cristiano tiene «mucho que
ofrecer» para que la actividad empresarial
no pierda de vista que el hombre es «el
autor, el centro y el fi n de toda la actividad
económico-social», explicó Monseñor
Javier Echevarría, Gran Canciller de la
Universidad de Navarra y Prelado del Opus
Dei, en la sesión inaugural. Este humanismo«exige superar la estructura del egoísmo» y sustituirla por la de «la reciprocidad
y la donación». Por eso, Monseñor
Echevarría pidió a los directivos «organizar
la empresa de modo que se respete
y favorezca la dignidad de las personas».
(Para más información, consultar el textoíntegro de la conferencia en la pág. 14).
Con esta sesión, que llevaba por título“El humanismo cristiano en la dirección
de empresas”, comenzó la decimoquinta
edición del simposio, que fue presentada
por el profesor Ángel J. Gómez-Montoro,
decano de la Universidad de Navarra,
y organizado por el profesor Domènec
Melé, titular de la Cátedra de Ética Empresarial
y de los Negocios del IESE.
La finalidad del encuentro era promover
modelos de empresa con una orientación
más humana. El encuentro fue un foro de
debate sobre distintas prácticas empresariales
desde el punto de vista conceptual y
sobre modos prácticos que contribuyan a
humanizar la empresa y la dirección.
Humanismo y rentabilidad
«Tenemos claro que rentabilidad significa
ganar dinero, pero ¿qué signifi ca que la
empresa sea humana?», se preguntó Jeffrey
Pfeffer, profesor de la Universidadde Stanford, en la sesión “¿Pueden las
empresas ser rentables y humanas?”, moderada
por Bernardo Villegas, profesor de
la Universidad de Asia y el Pacífi co.
Una organización humana es aquella que
ofrece un contexto para el desarrollo y la
expresión de sentimientos, se sustenta en
unos valores éticos y sociales, y contribuye
al crecimiento de las personas, explicó
Pfeffer.
El profesor de la Universidad de Stanford también destacó que existen «muchas
evidencias» de la relación positiva
entre la dimensión humana de la empresa
y la rentabilidad. Esto se debe a varias razones.
Entre otras: se reduce la rotación
de empleados, que se sienten bien tratados,
y se crea una reserva de talento para
la sucesión; aumenta el esfuerzo discrecional
y voluntario de los trabajadores; y
también se reducen los costes de monitorización
y supervisión, porque se crea un
clima de mayor confianza.
El papel de la formación
Para lograr empresas más humanas, resulta
clave que la dirección de la organización
comparta unos valores humanistas,
que deben formar parte de la propia
misión de la empresa. En este sentido, el
papel de los altos directivos es crucial. Enrique
de Sendagorta (PADE '75), fundador
y ex consejero delegado de Sener y actual
presidente del Instituto de Empresa yHumanismo de la Universidad de Navarra,
se lamentó de que «a muchos empresarios
no les interesa el humanismo»
porque lo consideran una utopía, cuando
en realidad «la empresa no puede dejar de
ser humanista», según explicó en la sesión
“El humanismo en el liderazgo empresarial”,
que fue moderada por Josep M.
Rosanas, profesor y titular de la Cátedra"Crèdit Andorrà" de Mercados, Organizacionesy Humanismo del IESE.
En este sentido, Sendagorta apuntó que
la adecuación del empresario para la realización de su función «es imprescindible
para su perfección ética». Así, la formación
se convierte en una pieza clave de
sensibilización, y el estudio de la ética y el
humanismo en la educación de empresas
ocupan un lugar decisivo.
De hecho, el 25% de las escuelas de dirección
de empresas más prestigiosas
consideran la ética como una asignatura
obligatoria en los programas MBA, cuando
hace dos décadas el porcentaje era del
5%, según datos de un estudio realizado
por Bentley College y publicado en el Journal of Business Ethics que analiza la
enseñanza de la ética, la responsabilidad
social corporativa (RSC) y la sostenibilidad
en los MBA de las cincuenta escuelas de
alta dirección más importantes, según el
ránking de Financial Times de 2006. El
profesor W. Michael Hoffman, director
fundador del Center for Business Ethicsde Bentley College, presentó los resultados
en la sesión titulada “Ética y humanismo
en la educación de empresa”, moderada
por el profesor Joan Fontrodona,
director del Departamento de Ética Empresarial
del IESE.
El informe revela que existe un interés creciente
por estos temas, como demuestra
el hecho de que el 39% de las escuelas
estudiadas tenga al menos un centro de
investigación relacionado con la ética, el
52% cuente con uno relacionado con
la responsabilidad social corporativa y el
55% disponga de un instituto centrado
en la sostenibilidad.
Además, la mayoría de los programas MBA
exigen que los estudiantes cubran uno o
más de estos temas a lo largo de su formación.
Según Hoffman, estas tres disciplinas
son «sufi cientemente distintas» como para
considerarlas de forma separada.
El profesor Hoffman apuntó que el estudio
presentado demuestra que las escuelas
de dirección líderes promueven la
enseñanza de estos temas en el aula, «y
el modelo humanista es una forma de lograrlo», concluyó.
Un nuevo modelo de gestión
Antonio Argandoña, titular de la Cátedra“la Caixa” de Responsabilidad SocialCorporativa y Gobierno Corporativodel IESE, habló de cómo integrar el humanismo,
la ética y la RSC en la formación
de directivos. «Las escuelas de alta
dirección deben tener infl uencia en la
renovación del paradigma empresarial»,
aseguró. El paradigma económico de la
empresa dice que el primer objetivo deuna compañía es aumentar su valor. Esta
aproximación «no es humanista», aseguró,
porque tiene un punto de vista «muy
limitado» de la persona. Entonces, ¿cómo
se puede humanizar la organización?
La propuesta del profesor Argandoña
consiste en sustituir el modelo económico
estándar por un modelo humanista, con
una visión amplia, que incluya al modelo
económico. Por eso los profesores que se
dedican a la docencia de la ética en escuelas
de dirección «han de tener una
visión interdisciplinar» y trabajar en colaboración
con los de otras áreas.
La empresa toma constantemente decisiones
que afectan a la organización, a
otras personas y a la capacidad de decidir
en el futuro, afi rmó el profesor. Existen
tres criterios para evaluar las decisiones
tomadas: efi cacia, efi ciencia y coherencia.
Pero no sólo hay que tener en cuenta los
resultados a corto plazo, sino que también
hay que valorar «el efecto que estas
decisiones tendrán en las personas»,
dijo el titular de la Cátedra “la Caixa”.
El profesor Argandoña ilustró la teoría
con una imagen muy clara: La forma más
efi ciente de conseguir los frutos de un árbol
es cortar las ramas, pero esto cierra la
posibilidad de conseguir más frutos en el
futuro. El modelo económico, por sí solo,
no es sufi ciente, concluyó. La ética debe
formar parte de esta nueva aproximación
humanista, «no puede ser un apéndice».
Además, la ética ayuda a «clarifi car, justi-
fi car y sistematizar las reglas y los objetivos
de la empresa». Los miembros de la
organización deben desarrollar «voluntariamente» su capacidad de trabajar juntos
para lograr los objetivos comunes de
la empresa, explicó Antonio Argandoña.
Esto implica desarrollar valores morales, y«no por presión externa, sino basados en
la propia convicción».
En el simposio también se habló de“Avances humanísticos en la dirección de
empresas”, en una sesión moderada por
Max Torres, profesor de Ética empresarial
en el IESE, en la que participaron Heidi
Von Weltzien HØivik, profesora de Ética
empresarial y liderazgo en la NorwegianSchool of Management, y Carrie R. Leana,
profesora de Organizaciones y dirección
de la University of Pittsburgh.
El programa se cerró con la conferencia“Objetivos de la empresa y el futuro de
la sociedad”, a cargo de Peter Koslowski,
profesor de Filosofía de la dirección en
la Free University de Amsterdam, que
moderó Alejo J. Sison, director de la Cátedra
Rafael Escolà de Ética Profesional de
la Universidad de Navarra. A lo largo de
dos días, se organizaron también 16 sesiones
de trabajo, en las que 80 expertos
presentaron sus investigaciones.