El euro hace revivir la bolsa. ¿Seguirá así en el futuro... o es sólo un espejismo?

Eduardo Martínez Abascal

Para dictaminar sobre el futuro tenemos que volver a las variables que han hecho posible el alza bursátil e intentar prever su comportamiento.


Un intento de puesta en perspectiva: renta variable y renta fija, 1987-1996
Razones del último "boom" bursátil
¿Qué podemos esperar en el futuro?
¿Es momento de comprar o ya hemos llegado tarde?

RESUMEN - SUMMARY

El año 1996 ha sido bueno para la bolsa española, en especial gracias al descenso de los tipos de interés, que suponen menos costes financieros para las empresas y mayor consumo de éstas y de las familias, aunque comportan menores rentabilidades para la renta fija, por lo que los inversores acuden a la bolsa para obtener mejores beneficios. Sin embargo, la clave está en el comportamiento futuro, teniendo en cuenta las bolsas internacionales, en especial Wall Street. A corto plazo, los tipos de interés y la inflación pueden bajar, pero poco, lo que mejoraría el PER. A más largo plazo, cabría esperar un comportamiento bursátil similar al de Estados Unidos.
Pero si España se queda al margen del euro, la bolsa española podría salir muy perjudicada.

1996 has been a good year for the Spanish stock market, particularly thanks to the decrease in interest rates, which has lightened the financial burden on companies, boosting consumption by companies and households alike. However, it has also decreased the yield on fixed interest-bearing securities, inducing investors to turn to the stock market to increase returns. But the key is in its behavior in the future, taking into account the international markets, particularly Wall Street. In the short term, the interest and inflation rates may fall, although not very much, which would improve the PER. In the longer term, it is expected that the behavior of the Spanish stock market will be similar to that of the United States.
But if Spain is left out of the euro, the effects on its stock market could be very harmful.


La rentabilidad bursátil en 1996 ha sido del 41%, el segundo mejor resultado en diez años. Estamos en máximos históricos y la gente empieza a hablar otra vez de la bolsa como hace diez años... ¿se acuerdan? ¡Cuánta decepción desde entonces!

¿A qué se debe esta subida? ¿Ha llegado por fin la hora de la bolsa o se trata de un fenómeno especulativo de pocos meses que luego acabará en disgusto? ¿Qué podemos esperar para el futuro?

Estas son las cuestiones que pretendemos contestar ­brevemente­ en este artículo.

Un intento de puesta en perspectiva: renta variable y renta fija, 1987-1996

Históricamente, la bolsa no ha sido una buena inversión en España. Los altos tipos de interés ­propiciados por alta inflación y déficit públicos rampantes­ han hecho de la renta fija (letras del Tesoro, bonos y obligaciones del Estado) la inversión más segura y, ¡oh!, paradoja, la más rentable. ¡Oh!, paradoja, pues nos saltamos a la torera la ley fundamental de las finanzas que postula que inversiones con más y mayor riesgo deben dar, en promedio y a largo plazo, mayor rentabilidad. Aquí no ha sido así... hasta ahora (véase Tabla 1).

TABLA 1

Sin embargo, parece que en 1996 las cosas han cambiado. ¿Cuáles han sido las causas?

Razones del último "boom" bursátil

La bolsa refleja en sus precios multitud de variables macroeconómicas, políticas, etc. No siempre las mismas variables macro tienen idéntica importancia. Repasaremos aquí las que a nuestro juicio están teniendo un peso especial en el comportamiento actual de la bolsa.

Los tipos de interés

Hay acuerdo generalizado entre los analistas en que el tipo de interés es una variable clave en el comportamiento bursátil, y esto por varias razones:

· Si los tipos de interés bajan, los inversores acuden a la bolsa buscando mayor rentabilidad; la demanda de acciones sube y, con ella, los precios.

· Tipos de interés bajos suponen menos costes financieros para las empresas y mayor consumo de familias y empresas. Todo ello hace crecer los beneficios empresariales, lo que se traducirá en cotización más alta de sus acciones.

· Y, sobre todo, una acción supone un conjunto de flujos futuros a recibir (dividendos), su valor presente (el precio de la acción) depende de la tasa a la que descontemos esos flujos. Si la tasa disminuye, porque lo hacen los tipos de interés, el valor presente de los flujos esperados (es decir, el precio de la acción), subirá notablemente.

Pues bien, desde diciembre de 1995 los tipos han descendido un 3,4%, hasta alcanzar el 6% actual. Estamos en los niveles más bajos desde hace 30 años, y esto se ha traducido en una fuerte subida de la bolsa.

En el Gráfico 1 se aprecia cómo la bolsa y los tipos de interés se mueven de forma totalmente simétrica: cuando unos suben, la otra baja, y al revés. De hecho, la correlación es del ­90%.

GRÁFICO 1

¿Por qué esta bajada de tipos? ¿Será duradera? Es aquí donde el euro juega su papel. El euro obliga a que los países que en él se integren tengan similar inflación, déficit público y tipos de interés. En España partíamos de niveles muy superiores en estas variables a los de nuestros colegas europeos. Se han tomado medidas y parece que están funcionando: la inflación baja y el déficit se contiene. Esto conlleva necesariamente una bajada de tipos de interés.

Además, los mercados están apostando por la entrada de España en el euro, y por tanto confían que España tenga tipos de interés similares a los de Alemania, de ahí que el diferencial de tipos con Alemania se vaya reduciendo paulatinamente. Si la bajada de tipos obedeciera a fenómenos esporádicos, probablemente no hubiera sido tan profunda.

Comportamiento de las bolsas internacionales

Es un hecho que las bolsas están interrelacionadas (véase Gráfico 2). Si las bolsas europeas bajan, será muy difícil que la bolsa española suba. En esto, el euro también juega un importante papel, ya que en la medida en que las economías convergen sus mercados financieros también lo hacen.

GRÁFICO 2

Pues bien, en el resto de Europa el panorama bursátil ha sido semejante al de España: inflación y tipos a la baja, "euro optimismo" y alzas bursátiles importantes. Esta situación ha ayudado a nuestra bolsa.

Desde el "crash" bursátil de 1987, las bolsas europeas miran continuamente a Wall Street, si no tanto en las subidas, sí en las bajadas. Y Wall Street ha tenido un comportamiento extraordinario en 1996, con una rentabilidad del 26% amparada en un crecimiento económico sostenido, inflación contenida y tipos de interés estables.

Ciclo económico

Es sabido que la bolsa se preocupa más de lo que pasará en el futuro que de lo que está ocurriendo ahora. Los expertos dicen que "descuenta expectativas". En este sentido, si el escenario macroeconómico que se prevé es mejor que el presente, la bolsa tenderá a subir. Por ejemplo, si la economía va muy bien y está casi en la cresta de la ola, es muy difícil que la bolsa suba, pues probablemente ya lo habrá hecho y lo único que se espera a partir de ahora es mayor inflación y comienzo de recesión o, al menos, de menor crecimiento.

Pues bien, ahora estamos todavía saliendo muy lentamente de la recesión de 1993, y las perspectivas de crecimiento en el futuro son mejores que los resultados que tenemos ahora. Una indicación más para comprar en bolsa, o al menos una incertidumbre menos.

Abundancia de dinero

El ahorro ha aumentado en los últimos años como consecuencia de la crisis experimentada en 1993. La actividad crediticia no ha aumentado mucho. Esto quiere decir que las entidades de crédito (bancos y cajas) y otras entidades de ahorro (fondos de inversión, de pensiones) tienen mucho dinero disponible para invertir. Además, el inversor y las entidades empiezan a pensar que la rentabilidad ofrecida por la renta fija es baja, lo que ha empezado a producir un trasvase de dinero a la bolsa.

Hasta aquí nuestro intento de explicación de por qué ha subido la bolsa. Pero la pregunta clave es: ¿seguirá así en el futuro?, ¿es un espejismo que acabará derrumbándose?

¿Qué podemos esperar en el futuro?

Para dictaminar sobre el futuro tenemos que volver a las variables que han hecho posible el alza bursátil e intentar prever su comportamiento.

Si nos mantenemos en el objetivo de alcanzar el euro, las previsiones macroeconómicas apuntan a un descenso suave y progresivo en la inflación, y a tipos de interés todavía a la baja, pero ya bajando menos, quizá hasta el 5%. Con esto, la bolsa debería subir, pero desde luego sin repetir las subidas espectaculares de 1996. En este año los tipos bajaron alrededor de 3 puntos, y ahora se espera que bajen 1 punto. El crecimiento económico esperado del 3% es otro síntoma positivo.

A corto plazo tendremos que mirar el comportamiento de las bolsas europeas. No se espera nada negativo al respecto. Más nos debe preocupar Wall Street, pues si sufre una corrección, y puede hacerlo a poco que empiecen a subir los tipos de interés allí, de seguro lo notaremos aquí. Téngase en cuenta que en Estados Unidos tienen un ciclo económico diferente al europeo: allí llevan varios años seguidos de crecimiento y de tipos bajos, cualquier repunte de inflación llevará a la FED a subir los tipos, y esto tendría su efecto negativo en la bolsa.

¿Es momento de comprar o ya hemos llegado tarde?

Para ello tendríamos que ver el nivel de precios de la bolsa española en relación a los tipos de interés y al crecimiento, y compararlo también con otras bolsas de nuestro entorno.

Un indicador aproximado de cuán cara o barata es una bolsa, nos lo da el PER (relación precio/beneficio). La inversa de este ratio (beneficio/precio) nos da la rentabilidad bursátil esperada, que debería ser como mínimo la rentabilidad de los bonos del Estado, que es la rentabilidad alternativa sin riesgo. De modo que el PER debería ser como mínimo el inverso de los tipos de interés.

Si, además, le unimos el hecho de que la economía crece, haciendo algunas suposiciones un tanto gruesas pero útiles para orientarnos, podemos decir que el PER debería ser igual al inverso de (r­g), donde "r" es el tipo de interés y "g" el crecimiento. Aplicando a esta fórmula un crecimiento esperado del 2,5%, y un tipo de interés esperado del 6%, obtenemos un PER de 28. En España, el PER a diciembre de 1996 era de 21, con lo que todavía podríamos esperar una rentabilidad bursátil máxima del 30%. Esto siempre sujeto a que se cumplan las previsiones de tipos de crecimiento y, sobre todo, de tipos de interés.

A más largo plazo (años 1998 y siguientes) cabría esperar un comportamiento bursátil similar al de países desarrollados y, más en concreto, al de Estados Unidos: rentabilidad de la bolsa superior en promedio a largo plazo al de la renta fija, tipos de interés relativamente bajos (en torno al 6% o tres puntos por encima de la inflación), menor volatilidad en las rentabilidades bursátiles. Parece que nuestra economía y nuestros mercados han alcanzado madurez y deberían empezar a cumplir la teoría.

Todo esto si, y sólo si, entramos en el euro. Cualquier noticia negativa al respecto repercutirá negativamente en los mercados. Y caso de no entrar, todo lo que hemos comentado anteriormente variará radicalmente; el euro, en vez de hacer revivir la bolsa española, la llevaría al hospital probablemente durante una larga temporada. Esperemos que no sea así.

 

 
Y Wall Street ha tenido un comportamiento extraordinario en 1996, con una rentabilidad del 26% amparada en un crecimiento económico sostenido, inflación contenida y tipos de interés estables

 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 


A corto plazo tendremos que mirar el comportamiento de las bolsas europeas, pero más nos debe preocupar lo que pase en Wall Street, que de seguro lo notaremos aquí

 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 

 

 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 


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