Cuando en 1975, Ramón Masip, entonces recién nombrado director
general de Nestlé España, se propuso actualizar el
estilo de mando de la compañía, uno de los elementos clave
de la estrategia seguida para alcanzar este propósito fueron una
serie de reuniones de información para empleados de todos los niveles.
En estas reuniones explicaba la situación de la compañía
y sus propósitos, a la par que invitaba al diálogo con los
asistentes. Las reuniones de información han sido desde entonces
una práctica habitual en la compañía. Masip dijo en
varias ocasiones que había dedicado más de 200 horas al año
a esta tarea de comunicar. El autor de este artículo tuvo ocasión
de asistir a varias de estas reuniones y es testigo de la riqueza y de la
naturalidad del diálogo que propiciaban.
Cambiando de empresa, en una conversación reciente del autor con
José Conejos, director de personal de Barcelona Division de Hewlett
Packard, éste le decía, refiriéndose al trabajo
de los "managers" y supervisores, que "aquí tenemos
tres objetivos: uno, comunicar; dos, comunicar; tres, comunicar". Y
añadía que, periódicamente, "el hecho de que el
director general, en los cafés informativos, comparte información
relevante, es un buen ejemplo de ello. Conocer los objetivos, los proyectos,
adónde vamos, hace que la gente sepa dónde está y se
sienta parte de HP. Cuando te sientes realmente parte de la compañía,
asumes la cultura de forma natural".
Por qué es tan importante la comunicación en la empresa?
Me refiero, inicialmente, a la comunicación descendente. La respuesta
está expresada, en forma resumida, en el párrafo precedente:
la comunicación hace que la gente sepa dónde está y
se sienta parte de la empresa. Cuando la dirección tiene como hábito
la comunicación, gana credibilidad y, con ella, la confianza indispensable
para que la empresa sea algo más que una S.A., sea realmente una
comunidad de personas unidas por un mismo propósito y estén
orgullosas de compartir este esfuerzo conjunto.
En la comunicación descendente, la línea jerárquica
tiene una función clave; más aún, la línea jerárquica
es la vía natural para que circule la comunicación. De hecho,
como apunta una autoridad en la materia (Chester Barnard), la línea
jerárquica es básicamente un canal de comunicación,
tanto descendente como ascendente. Dado que la información es una
fuente de poder, la utilización de la línea jerárquica
como canal de comunicación refuerza su influencia. El jefe de cada
unidad, sea cual fuere su nivel, debe ser la principal fuente de información
para sus subordinados.
La comunicación descendente abre el camino a la ascendente. La
comunicación descendente y la ascendente están relacionadas
como la pregunta y la respuesta. Tienen una relación dialogal. Las
razones de esta relación son varias. En primer lugar, la comunicación
descendente suscita preguntas que piden una respuesta. En segundo lugar,
las preguntas formuladas hacia arriba aportan información sobre los
problemas y las inquietudes de los niveles inferiores y permiten ajustar
el lenguaje y la temática de la comunicación descendente.
En tercer lugar, las preguntas formuladas por los receptores de la comunicación
descendente aseguran el recto entendimiento de ésta.
Por las razones que acabo de señalar no es casual que las "reuniones
de información" sean una fuente de comunicación ascendente,
como ha revelado un estudio realizado por el autor. Esta interdependencia
de ambas clases de comunicación explica las dificultades y las resistencias
que despierta la puesta en marcha de la comunicación descendente
cuando no ha sido práctica habitual en una empresa. Y es que la comunicación
descendente, en cuanto que abre la puerta y legitima la formulación
de preguntas y, también, por qué no, de dudas y de objeciones
al superior, pide un cambio en la relación entre el emisor -el superior-
y los receptores -los subordinados. Este cambio se da en el ámbito
del poder e implica que el superior acepte una mayor influencia de sus subordinados,
con todos los riesgos -y las ventajas- que esto implica.
Cada estilo de mando lleva aparejado un estilo de comunicación.
Esta conexión se debe a que la autoridad es una relación social
y el soporte de ésta es la comunicación. Estas consideraciones
enlazan con el principio de este artículo. Ramón Masip debía
ser consciente de este proceso cuando impulsó la comunicación
descendente en Nestlé España.
La comunicación ascendente ha de pasar una serie de barreras.
En primer lugar, es necesario que el jefe escuche. Si el jefe no muestra
disposición a atender a un subordinado que se aproxima a él
para manifestarle una inquietud, éste difícilmente le transmitirá
la información que desea pasarle. Muchas veces, esta resistencia
a escuchar se manifiesta a través de un gesto del superior. A este
respecto, me decía un directivo que su superior, a veces, a través
de la mirada, "bajaba una especie de cortinilla" que le desanimaba
para continuar explicándole el problema que quería exponerle.
Otras barreras de no menos importancia son, por un lado, la estructura
organizativa. Cuanto más niveles y cuanto más compleja, más
difícil tiende a ser la comunicación. Por otro lado, las diferencias
culturales que se dan entre los diferentes colectivos que componen la organización.
Finalmente, el entorno laboral, ya que la conflictividad genera estados
de opinión y tensiones que distorsionan la comunicación.
A modo de conclusión final. La comunicación es un proceso
clave en la empresa. Todo lo que hagamos por mejorarla contribuirá
a la eficiencia y a la eficacia de la empresa. Como me decía José
Conejos, el lema debería ser: "Comunicar, comunicar, comunicar".
Este artículo fue publicado en el diario "Avui",
el 23 de agosto de 1996, con el título "Comunicació a
l'empresa". |
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 La
comunicación hace que la gente sepa dónde está y se
sienta parte de la empresa

 Las
"reuniones de información" son una fuente de comunicación
ascendente.

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