In memóriam de Dick Dooley, profesorde la Harvard Business School

Adiós a un gran amigo del IESE

El pasado 31 de marzo, lunes de Pascua, fallecía en BostonA. Richard Dooley, después de una larga enfermedad. Estaba acompañadopor su esposa, Patricia, y por sus hijos Richard y Christopher. A. R. Dooleyera profesor de la Harvard Business School y fue gran amigo del IESE. PedroNueno recuerda el perfil humano de este profesor

 Profesor Dick Dooley


Richard Dooley fue un gran amigo del IESE y un gran amigo personal demuchos de los que trabajamos en el IESE. En Harvard fue, junto a Wick Skinner,el creador de un potente departamento de Dirección de la Producción.Ambos tuvieron la habilidad de identificar y atraer a su equipo personasque juegan hoy un papel crucial en el éxito de la Harvard BusinessSchool: Earl Sasser, Bob Hayes, Steve Wheelwright y el actual decano, KimClark. Richard Dooley fue el creador y director durante 10 años delOPM, un programa para "emprendedores", presidentes propietariosde pequeñas empresas, y uno de los programas más exitososque la escuela de Boston ofrece hoy en día.

Dick, como le llamábamos los amigos, fue también mi tutoren los tiempos de mi doctorado en Harvard, y el profesor que me introdujoen el campo académico de la iniciativa emprendedora. A lo largo demi vida profesional, desde que le conocí en 1970, Dick estimulóen mí casi todos los sentimientos que alguien puede despertar, ymás o menos por este orden: admiración, respeto, ejemplo,incertidumbre, temor, miedo, pánico, alivio, agradecimiento, confianza,amistad, afecto y, finalmente, profunda tristeza por su partida.

Cuando el que fuera decano de la Harvard Business School, John McArthur,le concedió a Dick el "Distinguished Services Award", quizásel más importante honor que concede aquella escuela a quienes lehan servido bien, lo definió como un excelente embajador de Harvard.Dick llevó el estilo, el método y las ideas de la famosa escuelade Boston a muchos lugares del mundo, desde Japón ­donde colaboróestrechamente con la Keio University­, hasta América Latina.Richard Dooley impartió clases en prácticamente todas lasescuelas en las que el IESE ha jugado un papel promotor: IPADE, en México,al que dedicó mucho tiempo; IAE, en Argentina; IIST, en Sevilla,etc. Fue miembro del Comité Asesor Harvard-IESE, y tambiénde su homólogo Harvard-IESE-IAE.

Todavía el año pasado, en 1996, Dick impartió sesionesen el IESE, en su último contacto con alumnos. Fue en el curso deNuevas Aventuras Empresariales, en el Master. Además, junto a MiguelAngel Gallo y yo mismo, ofreció un seminario para profesores y alumnosdel Programa Doctoral sobre la esencia de nuestro trabajo como profesoresde dirección de empresas. Dick era un entusiasta de la docencia yde la tutoría: &laqno;si fuéramos capaces de aplicar bienuna pequeña parte de los conocimientos que tenemos sobre direcciónde empresas», decía con frecuencia.

El 14 de febrero de 1996, cenábamos en mi casa Richard Dooley,Juan Antonio Pérez López, que también nos dejaríapoco después, José Luis Nueno y yo mismo. Cuatro doctoresde Harvard comprometidos con el IESE. Dick, como Juan Antonio, sabíaapreciar un buen vino de España, y yo reservaba lo mejor para estasocasiones. Dick y Juan Antonio se conocían bien y se apreciaban.La capacidad dialéctica de Dooley era un buen contrapeso para elentusiasmo torrencial de Pérez López. El sentido del humorde Dick, y la capacidad de Juan Antonio para pasar por sorpresa de Aristótelesa Bill Gates, conferían un estilo peculiar a la preocupaciónde ambos por un management mejor. Ese fue mi último contacto conDick y con Juan Antonio, quizá los dos colegas con quienes he dedicadomás tiempo a hablar de dirección de empresas. Me gusta recordarlosen aquella cena.


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