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Alfonso jugueteaba con su bolígrafo. No veía, sólo
miraba. Como su hija decía, papá está "catatónico".
Se había tomado una semana de vacaciones, pero no podía apartar
su pensamiento de su gran preocupación: sus clientes se quejaban
de los tiempos de espera y de la falta de fiabilidad de su servicio.
Unos consultores le habían dicho que tenía que reestructurarse,
"adelgazar", incorporar tecnología y subcontratar parte
de sus operaciones a terceros. Encima de la mesa yacía la prensa
con noticias sobre la huelga de UPS en Estados Unidos. El efecto, decían,
parecía ser devastador, y las pequeñas empresas, que confiaban
su sistema de envíos a UPS, estaban al borde de la quiebra. Recordaba
la huelga de camioneros en Francia y en España. ¿Cómo
debía decidir qué parte de sus operaciones eran esenciales?
| |
En un estudio que hemos realizado para la Comisión
Europea, sobre una muestra de 72 empresas europeas, el 60% estaban inmersas
en un cambio brutal, inducido por un cambio en el mercado. Un 40% habían
previsto estos cambios y habían generado sus innovaciones proactivamente.
El resto de las empresas estaban en situación crítica y su
futuro es incierto... |
Si llevaba a cabo el plan propuesto por los consultores, sólo conseguiría
ponerse al mismo nivel que sus competidores, alcanzando algo así
como un nivel "higiénico". Alfonso sabía que eso
no era suficiente, que tenía que ser mejor en algo: tenía
que ir por delante de sus competidores. ¿Qué era aquello que
él aportaba diferente al mercado? ¿Cuál era su competencia
diferencial?
Tampoco quería dejarse arrastrar por la idea de hacerlo todo nuevo.
Recordaba haber leído(1) que el logotipo de Coca Cola lo había
creado en 1887 un contable de Atlanta, que asimismo había creado
el nombre de la bebida. Lo diferencial no tiene por qué ser lo último,
lo diferencial puede ser una competencia de siempre, aunque a veces necesite
un nuevo maquillaje. El uso de la tecnología podía proporcionar
nueva vitalidad a las viejas ideas y hacer posibles las nuevas. Tendría
que analizar con detenimiento qué era lo que le aportaba valor y
ver cómo la tecnología podía apoyarlo.
| |
En la muestra anteriormente mencionada, las empresas europeas competitivas
estudiadas habían desarrollado capacidades de saber aprender en sus
trabajadores, sobre todo en las áreas de I+D y producción. |
Alfonso repasó en su mente las recomendaciones de los consultores:
cambiar el sistema de información, el sistema logístico debía
rediseñarse de arriba abajo, empezando por los stocks y acabando
por el sistema de envíos, debía reducir proveedores... De
repente, como si fuera una visión, empezó a ver, en el horizonte,
las caras de muchos de sus trabajadores. ¿Cómo aceptarían
el cambio en la manera de proceder? ¿Estaban preparados para ello?
Las empresas proactivas habían efectuado la incorporación
de tecnología con planes muy específicos de modificación
de capacidades en sus trabajadores. Se había provisto a los trabajadores
de herramientas para resolver problemas y generar ideas nuevas. Lógicamente,
tendría que diseñar un plan de formación, pero,
¿qué tipo de formación? ¿Un cursillo? Desconfiaba
de los cursillos... Su gente tendría que adquirir nuevas habilidades,
pero también tendrían que saber qué hacer cuando la
tecnología les fallase.
Alfonso era consciente de que la capacidad de reacción de sus empleados
era un factor crítico, y que tenía que acompañar su
plan de acción con un esquema pormenorizado de desarrollo de habilidades,
incluyendo las de diagnóstico y creatividad.
La clave estaba en lograr una ganancia mutua: el trabajador gana
y la empresa gana. ¿Crearía grupos de trabajo para analizar
el tema? ¿Cómo desarrollaría la capacidad de resolución
de problemas de sus trabajadores? ¿Le servirían algunas de
las herramientas de Calidad para hacerlo?
Pero la incorporación de la tecnología, ¿les iba a
ayudar o lo tomarían como un reto insuperable? Todo era muy
complejo: en vez de facilitar la comprensión y sencillez, parecía
que a los proveedores de tecnología les divertía hacerlo todo
cada día más complicado. ¿No es cierto que para leer
el manual del vídeo hay que ser doctor en ingeniería? ¡Pero
si su amigo Juan, que lo era, tampoco lo entendía...! Una complejidad
cada día mayor, que hacía que tareas tan obvias como calentar
algo en el microondas se convirtieran en una oposición... Justamente
anoche, en una cena con amigos, Juan no hizo más que ponderar las
bellezas de la tecnología. Explicó que desde su casa podía
hacer todas sus transacciones bancarias; que, estuviera donde estuviera,
siempre podía estar en contacto con su oficina vía e-mail,
y que, a través de la internet, podía conectarse con el mundo,
hasta consultar la biblioteca del Congreso de Estados Unidos. Alfonso había
callado, pero mentalmente había repasado sus vivencias tecnológicas
de la última semana. Había tratado de conectar con su e-mail
varias veces, pero las líneas tenían tanto ruido que la conexión
se cerraba cada minuto. El cajero automático le había dicho
que no tenía dinero en su cuenta y que sólo le daba 10.000
ptas. de crédito, cuando él sabía fehacientemente que
su saldo aguantaba las 50.000 ptas. que había pedido. Su hija se
había aficionado a hablar con amigos a traves de internet y, aunque
usaba una conexión barata y el precio era razonable, le producía
dolor de estómago pensar en la cuenta de teléfono.
Por otra parte, cuando funcionaba bien, la tecnología proporcionaba
unas facilidades y mejoras excepcionales. Reducía tiempo, mejoraba
la eficacia, permitía accesos geográficos insospechados, reducía
coste y facilitaba información. ¡Se acordó de la cara
de la agencia de viajes cuando consiguió un viaje a mitad de precio!
El uso de la tecnología es como un vuelo de avión, pensó.
Cuando todo va bien, el avión sale a su hora, te ponen en el sitio
que has elegido y el personal de a bordo es amable, volar es una delicia.
La tragedia es que eso pasa muy pocas veces. ¿A quién no se
le ha cerrado inesperadamente el ordenador y ha perdido el trabajo de la
última hora? ¿A quién no se le ha atorado la fotocopiadora
cuando más la necesitaba?
| |
Los 4 efectos de la tecnología:
- Aumento de eficiencia. Posibilita un aumento en la productividad
de acción.
- Aumento de eficacia. Posibilita un nuevo uso de la acción propuesta.
- Creación de conocimiento. Efecto formativo sobre el colectivo de
personas directamente implicadas en la acción.
- Facilitación geográfica. Realización de la acción,
ya sea por razones geográficas, acercando un elemento lejano al lugar
en el que debe procesarse. |
Sus vivencias le demostraban que la introducción de tecnología
siempre perturbaba todos los aspectos del sistema, tanto los económicos
como los humanos, sociales, de operaciones, etc.
La tecnología tenía, o un efecto positivo, o un efecto negativo,
pero siempre cambiaba algo, tanto para propios como para ajenos. ¡Mira
la agresión de los teléfonos móviles! Acechaban desde
la calle, el supermercado o el quiosco de prensa. ¡Qué felicidad
pensar que en algunos lugares públicos de Israel estaban prohibidos!
Alfonso también pensó en los costes del uso de la tecnología.
Recordó una experiencia suya de hacía unos diez años,
cuando llevaba una red de dieciocho tiendas en España e introdujo
un sistema integrado de control de stocks. El objetivo era tener un almacén
único, dando a los clientes el mejor servicio. En aquel entonces,
había analizado los presupuestos y aceptado la inversión.
| |
En una muestra de empresas de Estados Unidos se ha realizado un estudio
del coste indirecto de la introducción de tecnología. Las
empresas habían calculado los gastos directos, pero no se había
realizado un cálculo de los costes indirectos de soporte y asistencia.
Sin embargo, este coste indirecto ascendía a tres veces más
que el directo. |
Una vez instalado el sistema, surgió la necesidad de toda una panoplia
de complementos. Los expertos tenían que desplazarse a las tiendas
para asesorar a los empleados, había que poder disponer de componentes
duplicados para asegurar el servicio continuado, y una larga lista de etcéteras.
Fue como hacerse una casa: por un lado estaba el presupuesto y, por otro,
los añadidos. ¡Y ya sabemos que los añadidos son la
ruina! Bien, entonces, ¿cuál debía ser su enfoque?
No tenía papel a mano, pero sí una servilleta, y en ella escribió
una lista.
- Definir en qué soy el mejor.
- Analizar mis conocimientos clave para ello.
- Ver qué factores de bloqueo me impiden conseguir mi objetivo.
-Ver cómo mis conocimientos destruyen mis factores de bloqueo. Si
no tengo los conocimientos necesarios, adquirirlos o desarrollarlos.
- Analizar qué tecnologías me hacen falta para mejorar mis
actividades y conocimientos.
-Ver cómo los cuatro efectos de la tecnología se aplican a
mi caso.
Acordarme de:
· Hacer todo esto con mi gente. Los consultores nos pueden asesorar
y proporcionar metodología, pero somos nosotros quienes conocemos
mejor la empresa.
· La incorporación de la tecnología siempre perturba
el sistema.
· La tecnología debe ayudarme a resolver un problema, no
crearme problemas indeseados.
· Sólo debo comprar aquello que necesito, no lo que me
quieran vender.
Claramente los cambios a hacer se tenían que encuadrar en un esquema
global. Debía empezar por identificar los conocimientos clave. El
diagnóstico de los factores de bloqueo era esencial: había
que destruirlos y, en este aspecto, la tecnología podría ayudar.
Le había gustado mucho una definición de tecnología
que había leído: &laqno;...tecnología es conocimiento
estructurado para la acción...».
Eso es, pensó: la tecnología era un medio para alcanzar
un fin, ¡no un fin en sí mismo! Defino bien lo que quiero y
luego miro qué tecnologías necesito, salgo a comprar tecnología
y escojo la que me hace falta. Como dice mi mujer, hay que salir a comprar
con una lista; si no, muchas veces te dejas deslumbrar y compras cosas que
no hacen falta... Sin darse cuenta había dado un puñetazo
sobre la mesa. El golpe hizo que un vaso de agua cayera encima de la servilleta.
Alfonso miró el estrago y sonrió. En la servilleta sólo
quedaba:
· Definir en qué soy el mejor.
· Analizar mis conocimientos clave para ello.
· Ver qué factores de bloqueo me impiden conseguir mi objetivo.
· Ver cómo mis conocimientos destruyen mis factores de
bloqueo. Si no tengo los conocimientos necesarios, adquirirlos o desarrollarlos.
· Analizar qué tecnologías me hacen falta para mejorar
mis actividades y conocimientos.
· Ver cómo los cuatro efectos de la tecnología se
aplican a mi caso.
Acordarme de:
· Hacer todo esto con mi gente. Los consultores nos pueden asesorar
y proporcionar metodología, pero somos nosotros quienes conocemos
mejor la empresa.
· La incorporación de la tecnología siempre perturba
el sistema.
· La tecnología debe ayudarme a resolver un problema, no
crearme problemas indeseados.
· Sólo debo comprar aquello que necesito, no lo que me
quieran vender. |
Alfonso jugueteaba con su bolígrafo. No veía, sólo
miraba. Como su hija decía, papá está "catatónico".
Se había tomado una semana de vacaciones, pero no podía apartar
su pensamiento de su gran preocupación: sus clientes se quejaban
de los tiempos de espera y de la falta de fiabilidad de su servicio.
Unos consultores le habían dicho que tenía que reestructurarse,
"adelgazar", incorporar tecnología y subcontratar parte
de sus operaciones a terceros. Encima de la mesa yacía la prensa
con noticias sobre la huelga de UPS en Estados Unidos. El efecto, decían,
parecía ser devastador, y las pequeñas empresas, que confiaban
su sistema de envíos a UPS, estaban al borde de la quiebra. Recordaba
la huelga de camioneros en Francia y en España. ¿Cómo
debía decidir qué parte de sus operaciones eran esenciales?
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En un estudio que hemos realizado para la Comisión
Europea, sobre una muestra de 72 empresas europeas, el 60% estaban inmersas
en un cambio brutal, inducido por un cambio en el mercado. Un 40% habían
previsto estos cambios y habían generado sus innovaciones proactivamente.
El resto de las empresas estaban en situación crítica y su
futuro es incierto... |
Si llevaba a cabo el plan propuesto por los consultores, sólo conseguiría
ponerse al mismo nivel que sus competidores, alcanzando algo así
como un nivel "higiénico". Alfonso sabía que eso
no era suficiente, que tenía que ser mejor en algo: tenía
que ir por delante de sus competidores. ¿Qué era aquello que
él aportaba diferente al mercado? ¿Cuál era su competencia
diferencial?
Tampoco quería dejarse arrastrar por la idea de hacerlo todo nuevo.
Recordaba haber leído(1) que el logotipo de Coca Cola lo había
creado en 1887 un contable de Atlanta, que asimismo había creado
el nombre de la bebida. Lo diferencial no tiene por qué ser lo último,
lo diferencial puede ser una competencia de siempre, aunque a veces necesite
un nuevo maquillaje. El uso de la tecnología podía proporcionar
nueva vitalidad a las viejas ideas y hacer posibles las nuevas. Tendría
que analizar con detenimiento qué era lo que le aportaba valor y
ver cómo la tecnología podía apoyarlo.
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En la muestra anteriormente mencionada, las empresas europeas competitivas
estudiadas habían desarrollado capacidades de saber aprender en sus
trabajadores, sobre todo en las áreas de I+D y producción. |
Alfonso repasó en su mente las recomendaciones de los consultores:
cambiar el sistema de información, el sistema logístico debía
rediseñarse de arriba abajo, empezando por los stocks y acabando
por el sistema de envíos, debía reducir proveedores... De
repente, como si fuera una visión, empezó a ver, en el horizonte,
las caras de muchos de sus trabajadores. ¿Cómo aceptarían
el cambio en la manera de proceder? ¿Estaban preparados para ello?
Las empresas proactivas habían efectuado la incorporación
de tecnología con planes muy específicos de modificación
de capacidades en sus trabajadores. Se había provisto a los trabajadores
de herramientas para resolver problemas y generar ideas nuevas. Lógicamente,
tendría que diseñar un plan de formación, pero,
¿qué tipo de formación? ¿Un cursillo? Desconfiaba
de los cursillos... Su gente tendría que adquirir nuevas habilidades,
pero también tendrían que saber qué hacer cuando la
tecnología les fallase.
Alfonso era consciente de que la capacidad de reacción de sus empleados
era un factor crítico, y que tenía que acompañar su
plan de acción con un esquema pormenorizado de desarrollo de habilidades,
incluyendo las de diagnóstico y creatividad.
La clave estaba en lograr una ganancia mutua: el trabajador gana
y la empresa gana. ¿Crearía grupos de trabajo para analizar
el tema? ¿Cómo desarrollaría la capacidad de resolución
de problemas de sus trabajadores? ¿Le servirían algunas de
las herramientas de Calidad para hacerlo?
Pero la incorporación de la tecnología, ¿les iba a
ayudar o lo tomarían como un reto insuperable? Todo era muy
complejo: en vez de facilitar la comprensión y sencillez, parecía
que a los proveedores de tecnología les divertía hacerlo todo
cada día más complicado. ¿No es cierto que para leer
el manual del vídeo hay que ser doctor en ingeniería? ¡Pero
si su amigo Juan, que lo era, tampoco lo entendía...! Una complejidad
cada día mayor, que hacía que tareas tan obvias como calentar
algo en el microondas se convirtieran en una oposición... Justamente
anoche, en una cena con amigos, Juan no hizo más que ponderar las
bellezas de la tecnología. Explicó que desde su casa podía
hacer todas sus transacciones bancarias; que, estuviera donde estuviera,
siempre podía estar en contacto con su oficina vía e-mail,
y que, a través de la internet, podía conectarse con el mundo,
hasta consultar la biblioteca del Congreso de Estados Unidos. Alfonso había
callado, pero mentalmente había repasado sus vivencias tecnológicas
de la última semana. Había tratado de conectar con su e-mail
varias veces, pero las líneas tenían tanto ruido que la conexión
se cerraba cada minuto. El cajero automático le había dicho
que no tenía dinero en su cuenta y que sólo le daba 10.000
ptas. de crédito, cuando él sabía fehacientemente que
su saldo aguantaba las 50.000 ptas. que había pedido. Su hija se
había aficionado a hablar con amigos a traves de internet y, aunque
usaba una conexión barata y el precio era razonable, le producía
dolor de estómago pensar en la cuenta de teléfono.
Por otra parte, cuando funcionaba bien, la tecnología proporcionaba
unas facilidades y mejoras excepcionales. Reducía tiempo, mejoraba
la eficacia, permitía accesos geográficos insospechados, reducía
coste y facilitaba información. ¡Se acordó de la cara
de la agencia de viajes cuando consiguió un viaje a mitad de precio!
El uso de la tecnología es como un vuelo de avión, pensó.
Cuando todo va bien, el avión sale a su hora, te ponen en el sitio
que has elegido y el personal de a bordo es amable, volar es una delicia.
La tragedia es que eso pasa muy pocas veces. ¿A quién no se
le ha cerrado inesperadamente el ordenador y ha perdido el trabajo de la
última hora? ¿A quién no se le ha atorado la fotocopiadora
cuando más la necesitaba?
| |
Los 4 efectos de la tecnología:
- Aumento de eficiencia. Posibilita un aumento en la productividad
de acción.
- Aumento de eficacia. Posibilita un nuevo uso de la acción propuesta.
- Creación de conocimiento. Efecto formativo sobre el colectivo de
personas directamente implicadas en la acción.
- Facilitación geográfica. Realización de la acción,
ya sea por razones geográficas, acercando un elemento lejano al lugar
en el que debe procesarse. |
Sus vivencias le demostraban que la introducción de tecnología
siempre perturbaba todos los aspectos del sistema, tanto los económicos
como los humanos, sociales, de operaciones, etc.
La tecnología tenía, o un efecto positivo, o un efecto negativo,
pero siempre cambiaba algo, tanto para propios como para ajenos. ¡Mira
la agresión de los teléfonos móviles! Acechaban desde
la calle, el supermercado o el quiosco de prensa. ¡Qué felicidad
pensar que en algunos lugares públicos de Israel estaban prohibidos!
Alfonso también pensó en los costes del uso de la tecnología.
Recordó una experiencia suya de hacía unos diez años,
cuando llevaba una red de dieciocho tiendas en España e introdujo
un sistema integrado de control de stocks. El objetivo era tener un almacén
único, dando a los clientes el mejor servicio. En aquel entonces,
había analizado los presupuestos y aceptado la inversión.
| |
En una muestra de empresas de Estados Unidos se ha realizado un estudio
del coste indirecto de la introducción de tecnología. Las
empresas habían calculado los gastos directos, pero no se había
realizado un cálculo de los costes indirectos de soporte y asistencia.
Sin embargo, este coste indirecto ascendía a tres veces más
que el directo. |
Una vez instalado el sistema, surgió la necesidad de toda una panoplia
de complementos. Los expertos tenían que desplazarse a las tiendas
para asesorar a los empleados, había que poder disponer de componentes
duplicados para asegurar el servicio continuado, y una larga lista de etcéteras.
Fue como hacerse una casa: por un lado estaba el presupuesto y, por otro,
los añadidos. ¡Y ya sabemos que los añadidos son la
ruina! Bien, entonces, ¿cuál debía ser su enfoque?
No tenía papel a mano, pero sí una servilleta, y en ella escribió
una lista.
- Definir en qué soy el mejor.
- Analizar mis conocimientos clave para ello.
- Ver qué factores de bloqueo me impiden conseguir mi objetivo.
-Ver cómo mis conocimientos destruyen mis factores de bloqueo. Si
no tengo los conocimientos necesarios, adquirirlos o desarrollarlos.
- Analizar qué tecnologías me hacen falta para mejorar mis
actividades y conocimientos.
-Ver cómo los cuatro efectos de la tecnología se aplican a
mi caso.
Acordarme de:
- Hacer todo esto con mi gente. Los consultores nos pueden asesorar y proporcionar
metodología, pero somos nosotros quienes conocemos mejor la empresa.
- La incorporación de la tecnología siempre perturba el sistema.
- La tecnología debe ayudarme a resolver un problema, no crearme
problemas indeseados.
- Sólo debo comprar aquello que necesito, no lo que me quieran vender.
Claramente los cambios a hacer se tenían que encuadrar en un esquema
global. Debía empezar por identificar los conocimientos clave. El
diagnóstico de los factores de bloqueo era esencial: había
que destruirlos y, en este aspecto, la tecnología podría ayudar.
Le había gustado mucho una definición de tecnología
que había leído: "...tecnología es conocimiento
estructurado para la acción...".
Eso es, pensó: la tecnología era un medio para alcanzar un
fin, ¡no un fin en sí mismo! Defino bien lo que quiero
y luego miro qué tecnologías necesito, salgo a comprar
tecnología y escojo la que me hace falta. Como dice mi mujer,
hay que salir a comprar con una lista; si no, muchas veces te dejas deslumbrar
y compras cosas que no hacen falta... Sin darse cuenta había dado
un puñetazo sobre la mesa. El golpe hizo que un vaso de agua cayera
encima de la servilleta. Alfonso miró el estrago y sonrió.
En la servilleta sólo quedaba:
- Definir en qué soy el mejor.
- Analizar mis conocimientos clave para ello.
- Ver qué factores de bloqueo me impiden conseguir mi objetivo.
- Ver cómo mis conocimientos destruyen mis factores de bloqueo. Si
no tengo los conocimientos necesarios, adquirirlos o desarrollarlos.
- Analizar qué tecnologías me hacen falta para mejorar mis
actividades y conocimientos.
- Ver cómo los cuatro efectos de la tecnología se aplican
a mi caso.
Acordarme de:
- Hacer todo esto con mi gente. Los consultores nos pueden asesorar y proporcionar
metodología, pero somos nosotros quienes conocemos mejor la empresa.
- La incorporación de la tecnología siempre perturba el sistema.
- La tecnología debe ayudarme a resolver un problema, no crearme
problemas indeseados.
- Sólo debo comprar aquello que necesito, no lo que me quieran vender. |
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