Barcelona, 10 de julio de 1997

IV Encuentro de Productos Sanitarios

El profesor del IESE Pedro Nueno dirigió el IV Encuentro de Productos Sanitarios organizado por el IESE y Fenin. Los ponentes analizaron desde distintas perspectivas el problema de la financiación de la sanidad

 
Pedro Nueno, director del Encuentro; José Manuel Romay, Ministro de Sanidad;
Jordi Canals, director asociado del IESE; Eduard Rius, Conseller de Sanitat,
y José María Laguna, presidente de Fenin


  La demanda de sanidad por parte de la población no tiene límites. Todos deseamos vivir más y vivir con más calidad. Así, mientras en España gastamos un 7% del PIB en sanidad, en el resto de Europa llegan al 11%, y en Estados Unidos, al 14%. Nuestra sanidad no es mala, sin embargo, y ha mejorado continuamente, por lo que el grado de satisfacción de la población es todavía aceptable.
En los últimos años, la necesidad de reducir el gasto público ha llevado a tensiones presupuestarias importantes en el campo de la sanidad. Es evidente, y todos los ponentes lo aceptaron así, que hace años que se viene presupuestando mal la sanidad. El resultado ha sido la creación de una deuda de más de 200.000 millones de pesetas. El grueso del problema lo soporta el sector de los productos sanitarios en forma, fundamentalmente, de un creciente incremento del período de cobro.
En España, el plazo de pago promedio al sector de los productos sanitarios supera los 300 días. Algunos hospitales pagan a 1.000 días. La morosidad no tiene color político, porque las autonomías de Andalucía, Cataluña y Valencia destacan por sus dificultades.
Las empresas no pueden seguir financiando el desfase. Muchas tienen parte de sus costes relacionados con el dólar y están sufriendo las consecuencias. Otras son pequeñas y no pueden incrementar indefinidamente su endeudamiento. Los administradores de hospitales, presionados también por sus presupuestos, aprietan a la hora de comprar. Los márgenes se reducen. En Estados Unidos se ha contenido algo el crecimiento del gasto sanitario mediante soluciones tales como agrupación de ofertas y de compras y consolidación de servicios.
Pero empieza a notarse un cierto malestar en pacientes y médicos.
Si bien hay acuerdo en el problema, no lo hay en las soluciones. Desde todas las perspectivas políticas se considera necesario cumplir con los criterios de la Unión Monetaria Europea. Pero si hay que destinar fondos a la sanidad, hay que sacarlos de algún sitio.
Incrementar impuestos es poco popular. Pasar parte del coste sanitario al paciente, también. Aplicar impuestos especiales a determinados productos (tabaco, alcohol) tiene sus límites. Reducir las asignaciones a otras partidas (Obras Públicas, Educación, etc.), es complicado.
Las posibles mejoras a base de incrementar la eficiencia de nuestro sistema sanitario, aunque nadie las niega, todo el mundo considera que darán poco de sí. Por tanto, será preciso buscar una convergencia de posturas en la que habrá que tomar un poco de cada perspectiva política.
Frente a un problema tan candente, tan difícil y tan sensible políticamente, todos los participantes agradecieron la disponibilidad del Ministro de Sanidad, Excmo. Sr. Don José Manuel Romay Beccaria, del President de la Generalitat de Catalunya, Hble. Sr. Jordi Pujol, así como de los Consellers de Presidencia Xavier Trías, y de Sanidad, Eduard Rius, así como de quienes asistieron al encuentro y recibieron de los organizadores (Fenin e IESE) y de los participantes la expresión directa de la problemática del sector.
Merecen una mención especial las reflexiones presentadas por el profesor Ramón Tamames, de la Universidad Autónoma de Madrid, sobre la sostenibilidad del gasto sanitario y la necesidad de definir algún límite compatible con nuestro nivel de desarrollo económico.





- La necesidad de reducir el gasto público ha derivado en tensiones presupuestarias cuyo resultado ha sido una deuda de más de 200.000 millones de pesetas.

-Las empresas no pueden seguir financiando el desfase presupuestario.

-Para solucionar el problema es preciso buscar una convergencia de posturas en la que habrá que tomar un poco de cada perspectiva política.



Jordi Pujol, presidente de la Generalitat de Catalunya,
durante su intervención




 

 


Mientras en España gastamos un 7% del PIB en sanidad, en el resto de Europa llegan al 11%, y en Estados Unidos, al 14%

 

 

 

 































 


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