| |
Fernando Alonso
Fernando lo tiene muy claro. ¿Qué me ha aportado el Master?
En primer lugar, me ha inculcado unos esquemas de reflexión objetiva
que me ayudan a tomar decisiones. En segundo lugar, me ha aumentado la flexibilidad
y capacidad para "empatizar" con las personas. Ahora puedo comprender
mejor a la gente. Creo que más que materias, el MBA te enseña
a reflexionar. Ahora sé cómo pensar mucho mejor.
"Por último, he conseguido setenta buenos amigos, grandes
amigos, que pienso conservar." No en vano, Fernando es el presidente
de la promoción y se ha "apostado las patillas" a que conseguirá
que las reuniones de promoción se perpetúen, por lo menos,
más allá de la jubilación. Ingeniero técnico
y licenciado en Empresariales, trabaja desde hace un año como jefe
de producto del departamento de banca electrónica del Banco Santander.
"Mi empresa me ha apoyado mucho, porque conoce bien el IESE."
El ascenso llegó durante el MBA, pero Fernando no lo relaciona directamente.
"Creo que es erróneo pensar que, como tienes un MBA, tienes
que ascender. En mi opinión, lo correcto sería: como eres
mejor, te lo vas a ganar. Eso nunca falla."
Yolanda Embid
"En el Master he aprendido a afrontar los problemas con seguridad,
con ganas de encontrar soluciones, sin perderme", dice Yolanda Embid.
Esta licenciada en Derecho, madrileña de 32 años, apostó
decididamente por el MBA para dar a su carrera profesional un punto de inflexión.
"Quería abrirme puertas, llegar a más. ¿Por qué
el MBA Executive en el IESE?, porque era el que estaba mejor considerado
en mi empresa."
Quería ser diplomática, pero casi por casualidad, sucumbió
a los "encantos" de las finanzas a raíz de unas prácticas
en el antiguo Chemical Bank. &laqno;En aquella pequeña oficina tuve
la oportunidad de vivir el negocio bancario desde una perspectiva global,
y me entró el gusanillo de las finanzas.» En la actualidad,
trabaja como analista de riesgos en Citibank.
Días antes de la graduación, está satisfecha y agradece
infinitamente a los profesores del IESE su labor. "Me admira que personas
con un perfil cultural tan alto me hayan dado clase. Creo que es muy necesario
que existan profesionales como ellos, que te hagan parar y pensar. Yo espero
no dejar nunca de estudiar", asegura.
Jorge Bonet
¿Qué hace un físico de empresario? Tras la muerte de
su padre, Jorge se hizo cargo de los negocios familiares del Grupo Bonet.
Aquella experiencia le hizó abandonar las leyes de la gravedad y
embarcarse en las aventuras empresariales. Así, no dudó en
comprar una sociedad en Portugal. &laqno;Arrancar no fue tan complicado,
cuestión de sentido común. Pero, tras levantar la empresa,
todo se empezó a complicar: nos encontramos entre los canales de
distribución y los proveedores... En fin, vendí a tiempo,
pero me di cuenta de que en negocios, no podía ser autodidacta. Se
presentan pocas oportunidades y tienes que estar preparado. El MBA me ha
ordenado muchas ideas. Creo que siempre hay un punto de sensibilidad empresarial,
claro. Pero no se puede emprender de forma inconsciente. Es necesario tener
capacidad para analizar situaciones complejas.» Jorge reconoce que,
con los conocimientos que tiene ahora, se hubiera ahorrado muchos disgustos
y dinero. "El MBA me ha identificado las áreas de carencia y
me ha dado olfato para descubrir si mis colaboradores dominan los temas
o no." A pesar de estar ya curtido en las lides empresariales, el nivel
de conocimientos de sus compañeros le ha sorprendido. "En el
MBA hay gente muy buena", dice.
José Antonio Cachavera
Una excursión al Mont Blanc le abrió los ojos. Con más
arrojo que conocimientos, José Antonio descendía del monte,
forrado de placas de hielo. "Al bajar, resbalé y me rompí
el tobillo. Aquella caída me confirmó que antes de arriesgarte,
hay que saber; y que si no sabes, te puedes partir la crisma."
Ingeniero de 31 años, se incorporó a Dragados para desarrollar
proyectos relacionados con el medioambiente, y acabó de gerente en
una empresa del grupo que se dedica a la publicidad. "Conseguí
convertir las pérdidas en beneficios, pero me di cuenta de que necesitaba
formación, porque no estaba seguro con lo que sucedía en la
empresa. El Master me ha aportado confianza en lo que me rodea. Veo las
empresas como algo integral. Hasta ahora tenía una visión
de la empresa fabricada a base de imágenes sueltas. Ahora sé
que puedo hablar de temas de empresa con criterio." Recomienda vivamente
hacer el Master, aunque advierte: "Uno debe plantearse por qué
quiere hacer esto... No se trata de hacer un MBA para ganar más dinero,
sino para avanzar en la profesión de directivo. Aprender a dirigir
equipos".
Ana M. García
Más que convencida, Ana María García estaba empeñada
en hacer el MBA Executive, y lo ha conseguido. Psicóloga, tiene 35
años, un marido y un hijo. Desde 1982, quería estudiar el
MBA en el IESE, pero su trabajo como headhunter en Management Consulting
Group, primero, y como consultora, en Andersen Consulting, después,
no se lo permitía. En 1993 llegó una oportunidad en Puertos
del Estado, y algo de tiempo para materializar su sueño. Acostumbrada
a "hacer que las cosas ocurran", no da importancia a los malabarismos
que le han permitido combinar su papel de ejecutiva-estudiante, esposa y
madre. "Se lleva bien dice sonriendo, el tiempo era mi recurso
escaso, y he aprendido a gestionarlo.» Reconoce que su marido ha sido
un gran apoyo. "Todo se puede hacer si tu cónyuge comparte tu
visión de las cosas", asegura.
Su experiencia profesional le ha hecho quizá más reflexiva
que al resto de sus compañeros. "El MBA me ha aportado una visión
general de la empresa. Seguridad siento que puedo hacer cualquier cosa
y valores. He aprendido que en la empresa se puede ganar dinero haciendo
las cosas bien."
|