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EMPEZANDO POR EL HOMBRE DE VERTICE
Fue un 25 de noviembre de 1958 cuando el IESE empezaba su larga carrera.
Esfuerzos, conversaciones, viajes, proyectos, ideas de meses pasados, se
traducían por fin en un Programa de Alta Dirección de Empresas.
Veinte participantes fueron los primeros que entendieron la necesidad de
perfeccionarse como altos directivos. El plazo de matrícula como
se detalla en un folleto de ese mismo año "está
abierto desde el día 1 al 22 de noviembre". Y para ser admitido,
se dice que "la persona interesada tenga ya varios años de experiencia
en actividades de dirección de empresas. A ser posible, más
de diez".
Los primeros destinatarios fueron los hombres de vértice, las personas
que se encontraban en posiciones de máxima responsabilidad dentro
de la empresa. "La Escuela de Directores del IESE se dice en el
folleto explicativo de octubre de 1959 es la primera de esta índole
en España que tiene un programa elaborado expresamente para la Alta
Dirección, para lo que en América suelen denominar top management".
Con este primer programa, el IESE ofrecía al hombre de empresa, esencialmente,
un conjunto de conceptos que ya se utilizaban con rigor en otros países
y que todavía no había sido necesario utilizarlos en España.
Además de esas herramientas de análisis y de gestión,
el IESE ofrecía una visión de la empresa desde la Dirección
General. A aquellos primeros alumnos, al llegar, se les explicaba que tanto
iban a ver aspectos comerciales como financieros, de recursos humanos, de
Dirección General y, además, que se iban a ver todos, y no
por separado, sino incorporados a casos reales que presentaban situaciones
en las que todos esos problemas se entrelazaban. Y que se iban a contemplar
desde la perspectiva, no del técnico, sino de lo que necesitaba saber
el Director General. Esto, indudablemente y a pesar de la juventud de aquel
primer claustro, atrajo a aquellos alumnos, todos ellos empresarios de primera
fila.
El IESE contó también con la presencia de profesorado extranjero:
Morton Backer, especialista en análisis de costes; Stephan Cambien,
fundador y presidente de l'Ecole de Lille; el Général de La
Chapelle, director de la misma Escuela; Gerard Lignac, especialista en estudios
de mercados; Xavier Requillart y André Vlerick, profesores de Lille;
François Loots, especialista en ventas; y Marc Turcotte, profesor
de Relaciones Humanas en el Istituto Direzionale e Tecnico ENI. Y en los
meses sucesivos vinieron también profesores de Estados Unidos, como
Robert Osher Schlaifer, profesor de Investigación Operativa de la
Universidad de Harvard, que estuvo en el IESE en abril de 1959, financiado
por la Agencia Europea de Productividad, o Thomas C. Raymond, que vino a
ayudar en la aplicación del "método del caso". Este
último debía haber estado una semana, pero se fue a los tres
días porque como él mismo escribió &laqno;en
el IESE se usa el método del caso mejor que en Harvard». |

Edificio A en noviembre de 1958

Antonio Valero, Director General del IESE de 1958 a 1967 |
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Después del PADE vinieron dos Programas más: el PDE actual
PDD, dirigido a directivos funcionales y que fue anterior a su equivalente
de Harvard, el Middle Management Program, iniciado en 1960; y el PDADE (actualmente
llamado PDG, Programa de Dirección General), dirigido a aquellas
personas que estaban junto a la Dirección General o que podrían
llegar en breve a ocupar ese cargo.
Una vez establecidos los primeros programas básicos, el IESE dio
otro paso más: la constitución de la Agrupación de
Miembros, en 1961. Esta Agrupación, que aglutinaba a los Antiguos
Alumnos, nació dentro de un marco académico y su principal
servicio fue entonces, y lo es aún hoy en día, ofrecer a los
participantes de los Programas Básicos una formación permanente,
a través del Programa de Continuidad. Una vez más volvían
a romper moldes. Tras la constitución de la Agrupación de
Miembros, se creaba el Programa de Continuidad, que actualizaba la formación
recibida.
... Y EN POCOS AÑOS, EL MUNDO QUEDA PEQUEÑO
París. Primavera de 1962. Juan Ginebra Torra, un joven ingeniero
industrial, llega a las oficinas generales de la Asociación Latinoamericana
de Libre Comercio (ALALC), donde tiene el despacho su Secretario General,
Rómulo de Almeida. El deseo del Director del Programa Internacional
del IESE es entrevistarse con Almeida y contar con su participación
para este nuevo programa en Barcelona. Obstáculos, tiene muchos,
empezando porque no ha concertado entrevista con el diplomático latinoamericano,
pero no se amedrenta, y, tras presentarse a la secretaria del señor
Almeida, le comenta: "En principio tengo billete para volver hoy a
Barcelona, pero me puedo quedar en París, y si a usted no le molesta,
me sentaré en esa silla. Llevo libros para leer y veré si
hay suerte". La audacia de Ginebra, tras dos horas de lectura, tiene
su premio. La secretaria se lo comenta a su jefe, y éste le recibe.
Tras una larga conversación, Almeida le sugiere que contacte con
Alberto Solá, ex-Subsecretario de Finanzas de Argentina, y Subsecretario
ejecutivo de la ALALC.
Sin duda, el IESE había planteado, desde sus orígenes, un
diseño internacional a sus programas. El marco geográfico
inicial fue obviamente Cataluña, pero desde el principio acudieron
a sus programas empresarios y directivos de otros lugares de España.
Y todo esto sin disminuir el contenido internacional de los cursos y la
continua presencia de profesores extranjeros. Antonio Valero, motor en las
altas miras estratégicas del IESE, señalaba que su "decisión
estaba en una línea bastante innovadora a escala internacional".
El prestigio del IESE y su proyección internacional iban en aumento.
El 29 de mayo de 1960, pasó a integrarse en la European Association
of Management Training Centers (EAMTC) como Miembro Activo; fue el primer
centro español incorporado a la misma. Poco después, el 19
de abril de 1961, esta Asociación Europea acordó celebrar
Programas Internacionales en cada uno de sus 27 centros. Muy pocos, entre
ellos el IESE, lo hicieron poco después. En enero de 1964, Antonio
Valero será designado Vicepresidente de la EAMTC, y el 22 de enero
de 1966, elegido Presidente de esta Asociación.
El 12 de junio de 1962 se iniciaban las primeras sesiones internacionales
para dirigentes de empresa. Estos programas, consistentes en analizar los
problemas relativos a la dirección en un contexto económico
y social internacional, durarían hasta 1970. El primero de ellos,
dirigido por Juan Ginebra, contó con sesiones de Louis C. Ameye,
presidente del Centro de Estudios Bancarios y miembro de la LECE de Bélgica;
Gustavo Magariños, firmante por Uruguay del Tratado de Montevideo;
Luis Sáez de Ibarra, director de Financiación Exterior de
España; Alejandro Suárez, Subsecretario de Industria; el Barón
Snoy d´Oppuers, firmante del Tratado de Roma por Bélgica; Alberto
Solá, ex-Subsecretario de Finanzas de Argentina y Subsecretario ejecutivo
de la ALALC; Manuel Varela Parache, Secretario General del Ministerio de
Comercio; Michel Woitrin, profesor de la Universidad Católica de
Lovaina, y Antonio Valero y Rafael Termes, del IESE. En ediciones siguientes,
dirigidas por José Figuerola y, posteriormente, por Barto Roig, se
mantuvo el alto nivel de personalidades invitadas. Entre 1962 y 1969 excepto
en 1967 que no hubo programa participaron 196 personas de 25 países
diferentes.
"EN CUANTO PODAIS, EMPEZAD LO DE LOS JÓVENES"
Estas palabras, dirigidas a Antonio Valero, son del Beato Josemaría
Escrivá de Balaguer, Gran Canciller de la Universidad de Navarra,
durante una corta visita que hizo al IESE en el otoño de 1963.
Pocos años antes, concretamente los días 13 y 14 de octubre
de 1961, durante la I Asamblea General de la Agrupación de Miembros
celebrada en Pamplona, Antonio Valero hacía mención del lanzamiento
"del Master en 'Business Administration'. (...) Será la primera
Escuela de Europa que lance un grado universitario del nivel del Master
de la Universidad de Harvard. Esto va a constituir un gran espaldarazo para
Barcelona".
Efectivamente, en muy poco tiempo se constituyó un Comité
Asesor Harvard-IESE del Director del IESE para el Programa Master. La idea
de fomentar esta singular relación fue fruto de la estancia en Harvard
de varios profesores del IESE que realizaban el International Teachers Programme
(ITP). Las conversaciones de Félix Huerta y Joan Farrán con
los profesores de Harvard, Stephen H. Fuller y Ralph M. Hower, generaron
una relación personal que cristalizó en la aprobación
de este Comité en los últimos días de abril de 1963.
Como señala el profesor Valero, "este Comité no era de
designación de las escuelas (...), lo iniciaron, a título
personal, tres profesores de cada una".
El histórico evento se produjo entre los días 9 y 11 de octubre
de 1963, cuando se reunieron por primera vez los miembros del Consejo Asesor
en Boston: Antonio Valero, Félix Huerta que ejercía como
Presidente, Josep Faus, Franklin E. Folts, Ralph M. Hower, Harry L.
Hansen y Carlos Cavallé que actuaba como Secretario. En
el transcurso de las distintas reuniones se perfilaron los fundamentos del
Programa Master, tal como funciona en la actualidad: 21 meses de clases
divididas en trimestres, número de sesiones diarias, asignaturas
a realizar, trimestre de trabajo práctico en empresas al final del
primer año, equipos de trabajo de seis o siete componentes, importancia
del inglés, etc.
El 21 de septiembre de 1964 comenzaba bajo la dirección de Carlos
Cavallé, Esteban Masifern y Antonio Dionis el primer Master
en Economía y Dirección de Empresas en Europa. Como indica
el folleto del programa, se adoptaba el título de Master "por
ser de origen latino y de vieja raigambre académica; por tratarse
de un título reconocido internacionalmente; (...) facilita la comprensión
del Programa por los alumnos extranjeros y (...) distingue el Programa del
IESE de aquellos otros que no requieren una formación universitaria
previa".
El 22 de junio de 1966 se graduaba la primera promoción, con la presencia
del Dean de la Harvard Business School, George P. Baker. Fueron 27 los graduados,
procedentes de España, Colombia, Filipinas y Kenia, una auténtica
mescolanza internacional en un nuevo programa puntero a nivel mundial.
LA FORMACION DE LOS "FORMADORES"
23 de junio de 1969. El auditorio del Edificio B está abarrotado
de periodistas. A las doce en punto, se persona el entonces Director General
del IESE, Juan Ginebra, acompañado de Juan Manuel Elorduy, Antoni
Subirà, Barto Roig, Lorenzo Dionis y Ramón San Román.
La rueda de prensa, ya habitual en el IESE por estas fechas del mes de junio,
tiene como fin anunciar a los medios de comunicación las actividades
que el IESE desarrollará el próximo curso académico.
Ginebra enumera, uno a uno, los Programas de Perfeccionamiento, el Programa
Master y el Internacional; como colofón, comunica el lanzamiento,
en septiembre, de un nuevo proyecto: el Programa Doctoral.
Con la instauración de este Programa culminaba más de una
década de esfuerzos gastados en la formación de los directivos
de empresa a todos los niveles. Faltaba, sólo, el último eslabón
de la cadena, la formación de los formadores, de aquellas personas
que ambicionaban dedicarse profesionalmente al mundo académico en
todas sus vertientes: docente, investigadora y directiva.
El Programa, confeccionado por Antonio Valero, con una comisión específica
integrada por Juan Ginebra, Josep Riverola, Josep Faus, Ramon Meseguer,
Lorenzo Dionis, Reginal Revans y Juan José Toribio, no se ajustaba
exactamente a lo que en aquel momento se concebía como un Programa
Doctoral en las universidades europeas. Rompía convencionalismos,
para adecuarse a una formación práctica de lo que tiene que
ser un profesional del mundo académico, muy en la línea de
las enseñanzas que desde 1958 impartía el IESE en todos sus
programas.
MADRID: UNA DECISION ESTRATEGICA
Cuando en octubre de 1974 cuarenta y cuatro empresarios iniciaron las clases
del primer Programa PADE impartido por profesores del IESE en el Hotel Monte-Real
de Madrid, empezaba una etapa importante de la historia del IESE.
El lanzamiento en Madrid de un Programa de Perfeccionamiento, suponía
por parte del IESE una audaz decisión estratégica, como la
historia y las cifras los más de 4.000 alumnos que desde 1974
han pasado por sus aulas han demostrado.
Claro que para acometer esta nueva aventura no se partía de cero.
El IESE contaba en Madrid con el apoyo de más de 200 Antiguos Alumnos
que desarrollaban una desbordante actividad. Esta se había iniciado,
al menos, desde mediados de los sesenta, como atestigua la Hoja de Información
Interna del IESE en mayo de 1966: "En los días 15 y 16 de abril
se celebró en Madrid, por primera vez, una reunión del Programa
de Continuidad". La vitalidad que cobraron estas actividades comportó
la constitución formal del Grupo Regional de Madrid en 1969. Ya con
anterioridad a la formación de la primera Junta Directiva del Grupo
Regional, un tenaz grupo de miembros que componían Amós Sevilla,
Jon Gamechogoicoechea y Carlos Balseyro, y a los que se añadiría
poco después Alfonso de Zunzunegui, se reunía con cierta periodicidad
en la céntrica calle Velázquez domicilio de Carmen Moya,
secretaria de la Junta Directiva, con el fin de impulsar las reuniones
de continuidad y pensar la estrategia a seguir para que el IESE se estableciera
en Madrid.
Sin embargo, la decisión de lanzar un Programa de Perfeccionamiento
requería un detallado análisis. Fernando Pereira, en aquellas
fechas Director General, creó una Comisión específica
de profesores con la misión de estudiar los pros y los contras de
la iniciativa, y recabó la opinión de la Agrupación
de Miembros. Por fin, en diciembre de 1973, se aprobó la propuesta.
Y en octubre de 1974 se repetía la operación que había
tenido lugar en noviembre de 1958 en Barcelona. Cuarenta y cuatro alumnos
se reincorporaban a la vida académica después de largos años
de experiencia profesional. El tiempo no había pasado en vano, pero
la ilusión por aprender había permanecido latente en la mente
de aquellos aún jovenes profesionales que habían decidido
actualizar su formación. Y aquel PADE fue un éxito, como reconoció
Fernando Pereira en la Junta de Gobierno de la Agrupación de Miembros:
"Hasta ahora, el resultado es positivo, tanto desde el punto de vista
de los participantes como del claustro". Le sucedieron en 1977 un PDG,
y un PDD en 1979.
Marta Crispí, Tomás López
y Javier Pampliega colaboran en el Centro de Documentación Histórica
del IESE |
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