Los Programas Básicos,la internacionalización del IESE
y primeros pasos en Madrid (1958-1978)

Marta Crispí
Tomás López
Javier Pampliega

 
 
 

  EMPEZANDO POR EL HOMBRE DE VERTICE

Fue un 25 de noviembre de 1958 cuando el IESE empezaba su larga carrera. Esfuerzos, conversaciones, viajes, proyectos, ideas de meses pasados, se traducían por fin en un Programa de Alta Dirección de Empresas. Veinte participantes fueron los primeros que entendieron la necesidad de perfeccionarse como altos directivos. El plazo de matrícula ­como se detalla en un folleto de ese mismo año­ "está abierto desde el día 1 al 22 de noviembre". Y para ser admitido, se dice que "la persona interesada tenga ya varios años de experiencia en actividades de dirección de empresas. A ser posible, más de diez".

Los primeros destinatarios fueron los hombres de vértice, las personas que se encontraban en posiciones de máxima responsabilidad dentro de la empresa. "La Escuela de Directores del IESE ­se dice en el folleto explicativo de octubre de 1959­ es la primera de esta índole en España que tiene un programa elaborado expresamente para la Alta Dirección, para lo que en América suelen denominar top management".

Con este primer programa, el IESE ofrecía al hombre de empresa, esencialmente, un conjunto de conceptos que ya se utilizaban con rigor en otros países y que todavía no había sido necesario utilizarlos en España. Además de esas herramientas de análisis y de gestión, el IESE ofrecía una visión de la empresa desde la Dirección General. A aquellos primeros alumnos, al llegar, se les explicaba que tanto iban a ver aspectos comerciales como financieros, de recursos humanos, de Dirección General y, además, que se iban a ver todos, y no por separado, sino incorporados a casos reales que presentaban situaciones en las que todos esos problemas se entrelazaban. Y que se iban a contemplar desde la perspectiva, no del técnico, sino de lo que necesitaba saber el Director General. Esto, indudablemente y a pesar de la juventud de aquel primer claustro, atrajo a aquellos alumnos, todos ellos empresarios de primera fila.

El IESE contó también con la presencia de profesorado extranjero: Morton Backer, especialista en análisis de costes; Stephan Cambien, fundador y presidente de l'Ecole de Lille; el Général de La Chapelle, director de la misma Escuela; Gerard Lignac, especialista en estudios de mercados; Xavier Requillart y André Vlerick, profesores de Lille; François Loots, especialista en ventas; y Marc Turcotte, profesor de Relaciones Humanas en el Istituto Direzionale e Tecnico ENI. Y en los meses sucesivos vinieron también profesores de Estados Unidos, como Robert Osher Schlaifer, profesor de Investigación Operativa de la Universidad de Harvard, que estuvo en el IESE en abril de 1959, financiado por la Agencia Europea de Productividad, o Thomas C. Raymond, que vino a ayudar en la aplicación del "método del caso". Este último debía haber estado una semana, pero se fue a los tres días porque ­como él mismo escribió­ &laqno;en el IESE se usa el método del caso mejor que en Harvard».

 1958-78





Edificio A en noviembre de 1958









Antonio Valero, Director General del IESE de 1958 a 1967
  Después del PADE vinieron dos Programas más: el PDE ­actual PDD­, dirigido a directivos funcionales y que fue anterior a su equivalente de Harvard, el Middle Management Program, iniciado en 1960; y el PDADE (actualmente llamado PDG, Programa de Dirección General), dirigido a aquellas personas que estaban junto a la Dirección General o que podrían llegar en breve a ocupar ese cargo.

Una vez establecidos los primeros programas básicos, el IESE dio otro paso más: la constitución de la Agrupación de Miembros, en 1961. Esta Agrupación, que aglutinaba a los Antiguos Alumnos, nació dentro de un marco académico y su principal servicio fue entonces, y lo es aún hoy en día, ofrecer a los participantes de los Programas Básicos una formación permanente, a través del Programa de Continuidad. Una vez más volvían a romper moldes. Tras la constitución de la Agrupación de Miembros, se creaba el Programa de Continuidad, que actualizaba la formación recibida.


... Y EN POCOS AÑOS, EL MUNDO QUEDA PEQUEÑO

París. Primavera de 1962. Juan Ginebra Torra, un joven ingeniero industrial, llega a las oficinas generales de la Asociación Latinoamericana de Libre Comercio (ALALC), donde tiene el despacho su Secretario General, Rómulo de Almeida. El deseo del Director del Programa Internacional del IESE es entrevistarse con Almeida y contar con su participación para este nuevo programa en Barcelona. Obstáculos, tiene muchos, empezando porque no ha concertado entrevista con el diplomático latinoamericano, pero no se amedrenta, y, tras presentarse a la secretaria del señor Almeida, le comenta: "En principio tengo billete para volver hoy a Barcelona, pero me puedo quedar en París, y si a usted no le molesta, me sentaré en esa silla. Llevo libros para leer y veré si hay suerte". La audacia de Ginebra, tras dos horas de lectura, tiene su premio. La secretaria se lo comenta a su jefe, y éste le recibe. Tras una larga conversación, Almeida le sugiere que contacte con Alberto Solá, ex-Subsecretario de Finanzas de Argentina, y Subsecretario ejecutivo de la ALALC.

Sin duda, el IESE había planteado, desde sus orígenes, un diseño internacional a sus programas. El marco geográfico inicial fue obviamente Cataluña, pero desde el principio acudieron a sus programas empresarios y directivos de otros lugares de España. Y todo esto sin disminuir el contenido internacional de los cursos y la continua presencia de profesores extranjeros. Antonio Valero, motor en las altas miras estratégicas del IESE, señalaba que su "decisión estaba en una línea bastante innovadora a escala internacional".

El prestigio del IESE y su proyección internacional iban en aumento. El 29 de mayo de 1960, pasó a integrarse en la European Association of Management Training Centers (EAMTC) como Miembro Activo; fue el primer centro español incorporado a la misma. Poco después, el 19 de abril de 1961, esta Asociación Europea acordó celebrar Programas Internacionales en cada uno de sus 27 centros. Muy pocos, entre ellos el IESE, lo hicieron poco después. En enero de 1964, Antonio Valero será designado Vicepresidente de la EAMTC, y el 22 de enero de 1966, elegido Presidente de esta Asociación.

El 12 de junio de 1962 se iniciaban las primeras sesiones internacionales para dirigentes de empresa. Estos programas, consistentes en analizar los problemas relativos a la dirección en un contexto económico y social internacional, durarían hasta 1970. El primero de ellos, dirigido por Juan Ginebra, contó con sesiones de Louis C. Ameye, presidente del Centro de Estudios Bancarios y miembro de la LECE de Bélgica; Gustavo Magariños, firmante por Uruguay del Tratado de Montevideo; Luis Sáez de Ibarra, director de Financiación Exterior de España; Alejandro Suárez, Subsecretario de Industria; el Barón Snoy d´Oppuers, firmante del Tratado de Roma por Bélgica; Alberto Solá, ex-Subsecretario de Finanzas de Argentina y Subsecretario ejecutivo de la ALALC; Manuel Varela Parache, Secretario General del Ministerio de Comercio; Michel Woitrin, profesor de la Universidad Católica de Lovaina, y Antonio Valero y Rafael Termes, del IESE. En ediciones siguientes, dirigidas por José Figuerola y, posteriormente, por Barto Roig, se mantuvo el alto nivel de personalidades invitadas. Entre 1962 y 1969 ­excepto en 1967 que no hubo programa­ participaron 196 personas de 25 países diferentes.


"EN CUANTO PODAIS, EMPEZAD LO DE LOS JÓVENES"

Estas palabras, dirigidas a Antonio Valero, son del Beato Josemaría Escrivá de Balaguer, Gran Canciller de la Universidad de Navarra, durante una corta visita que hizo al IESE en el otoño de 1963.

Pocos años antes, concretamente los días 13 y 14 de octubre de 1961, durante la I Asamblea General de la Agrupación de Miembros celebrada en Pamplona, Antonio Valero hacía mención del lanzamiento "del Master en 'Business Administration'. (...) Será la primera Escuela de Europa que lance un grado universitario del nivel del Master de la Universidad de Harvard. Esto va a constituir un gran espaldarazo para Barcelona".

Efectivamente, en muy poco tiempo se constituyó un Comité Asesor Harvard-IESE del Director del IESE para el Programa Master. La idea de fomentar esta singular relación fue fruto de la estancia en Harvard de varios profesores del IESE que realizaban el International Teachers Programme (ITP). Las conversaciones de Félix Huerta y Joan Farrán con los profesores de Harvard, Stephen H. Fuller y Ralph M. Hower, generaron una relación personal que cristalizó en la aprobación de este Comité en los últimos días de abril de 1963. Como señala el profesor Valero, "este Comité no era de designación de las escuelas (...), lo iniciaron, a título personal, tres profesores de cada una".

El histórico evento se produjo entre los días 9 y 11 de octubre de 1963, cuando se reunieron por primera vez los miembros del Consejo Asesor en Boston: Antonio Valero, Félix Huerta ­que ejercía como Presidente­, Josep Faus, Franklin E. Folts, Ralph M. Hower, Harry L. Hansen y Carlos Cavallé ­que actuaba como Secretario­. En el transcurso de las distintas reuniones se perfilaron los fundamentos del Programa Master, tal como funciona en la actualidad: 21 meses de clases divididas en trimestres, número de sesiones diarias, asignaturas a realizar, trimestre de trabajo práctico en empresas al final del primer año, equipos de trabajo de seis o siete componentes, importancia del inglés, etc.

El 21 de septiembre de 1964 comenzaba ­bajo la dirección de Carlos Cavallé, Esteban Masifern y Antonio Dionis­ el primer Master en Economía y Dirección de Empresas en Europa. Como indica el folleto del programa, se adoptaba el título de Master "por ser de origen latino y de vieja raigambre académica; por tratarse de un título reconocido internacionalmente; (...) facilita la comprensión del Programa por los alumnos extranjeros y (...) distingue el Programa del IESE de aquellos otros que no requieren una formación universitaria previa".

El 22 de junio de 1966 se graduaba la primera promoción, con la presencia del Dean de la Harvard Business School, George P. Baker. Fueron 27 los graduados, procedentes de España, Colombia, Filipinas y Kenia, una auténtica mescolanza internacional en un nuevo programa puntero a nivel mundial.


LA FORMACION DE LOS "FORMADORES"

23 de junio de 1969. El auditorio del Edificio B está abarrotado de periodistas. A las doce en punto, se persona el entonces Director General del IESE, Juan Ginebra, acompañado de Juan Manuel Elorduy, Antoni Subirà, Barto Roig, Lorenzo Dionis y Ramón San Román. La rueda de prensa, ya habitual en el IESE por estas fechas del mes de junio, tiene como fin anunciar a los medios de comunicación las actividades que el IESE desarrollará el próximo curso académico. Ginebra enumera, uno a uno, los Programas de Perfeccionamiento, el Programa Master y el Internacional; como colofón, comunica el lanzamiento, en septiembre, de un nuevo proyecto: el Programa Doctoral.

Con la instauración de este Programa culminaba más de una década de esfuerzos gastados en la formación de los directivos de empresa a todos los niveles. Faltaba, sólo, el último eslabón de la cadena, la formación de los formadores, de aquellas personas que ambicionaban dedicarse profesionalmente al mundo académico en todas sus vertientes: docente, investigadora y directiva.

El Programa, confeccionado por Antonio Valero, con una comisión específica integrada por Juan Ginebra, Josep Riverola, Josep Faus, Ramon Meseguer, Lorenzo Dionis, Reginal Revans y Juan José Toribio, no se ajustaba exactamente a lo que en aquel momento se concebía como un Programa Doctoral en las universidades europeas. Rompía convencionalismos, para adecuarse a una formación práctica de lo que tiene que ser un profesional del mundo académico, muy en la línea de las enseñanzas que desde 1958 impartía el IESE en todos sus programas.


MADRID: UNA DECISION ESTRATEGICA

Cuando en octubre de 1974 cuarenta y cuatro empresarios iniciaron las clases del primer Programa PADE impartido por profesores del IESE en el Hotel Monte-Real de Madrid, empezaba una etapa importante de la historia del IESE.

El lanzamiento en Madrid de un Programa de Perfeccionamiento, suponía por parte del IESE una audaz decisión estratégica, como la historia y las cifras ­los más de 4.000 alumnos que desde 1974 han pasado por sus aulas­ han demostrado.

Claro que para acometer esta nueva aventura no se partía de cero. El IESE contaba en Madrid con el apoyo de más de 200 Antiguos Alumnos que desarrollaban una desbordante actividad. Esta se había iniciado, al menos, desde mediados de los sesenta, como atestigua la Hoja de Información Interna del IESE en mayo de 1966: "En los días 15 y 16 de abril se celebró en Madrid, por primera vez, una reunión del Programa de Continuidad". La vitalidad que cobraron estas actividades comportó la constitución formal del Grupo Regional de Madrid en 1969. Ya con anterioridad a la formación de la primera Junta Directiva del Grupo Regional, un tenaz grupo de miembros que componían Amós Sevilla, Jon Gamechogoicoechea y Carlos Balseyro, y a los que se añadiría poco después Alfonso de Zunzunegui, se reunía con cierta periodicidad en la céntrica calle Velázquez ­domicilio de Carmen Moya, secretaria de la Junta Directiva­, con el fin de impulsar las reuniones de continuidad y pensar la estrategia a seguir para que el IESE se estableciera en Madrid.

Sin embargo, la decisión de lanzar un Programa de Perfeccionamiento requería un detallado análisis. Fernando Pereira, en aquellas fechas Director General, creó una Comisión específica de profesores con la misión de estudiar los pros y los contras de la iniciativa, y recabó la opinión de la Agrupación de Miembros. Por fin, en diciembre de 1973, se aprobó la propuesta.

Y en octubre de 1974 se repetía la operación que había tenido lugar en noviembre de 1958 en Barcelona. Cuarenta y cuatro alumnos se reincorporaban a la vida académica después de largos años de experiencia profesional. El tiempo no había pasado en vano, pero la ilusión por aprender había permanecido latente en la mente de aquellos aún jovenes profesionales que habían decidido actualizar su formación. Y aquel PADE fue un éxito, como reconoció Fernando Pereira en la Junta de Gobierno de la Agrupación de Miembros: "Hasta ahora, el resultado es positivo, tanto desde el punto de vista de los participantes como del claustro". Le sucedieron en 1977 un PDG, y un PDD en 1979.



Marta Crispí, Tomás López y Javier Pampliega colaboran en el Centro de Documentación Histórica del IESE


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