Tras
las palabras de bienvenida del profesor Carlos Cavallé, la primera
sesión de este año corrió a cargo del profesor Santiago
Alvarez de Mon, quien trató el tema de la inteligencia del directivo.
"El concepto de inteligencia no puede circunscribirse al manejo solvente
de números, palabras, balances y técnicas de dirección.
La lógica y práctica del profesional de la dirección
ha de incorporar a su acervo personal una serie de habilidades y actitudes
imprescindibles para liberar el talento humano de su equipo de colaboradores",
argumentó. Entre ellas, el profesor destacó: el arte de preguntar,
la escucha empática para alumbrar un diálogo fructífero,
la humildad para aprender a aprender, la voluntad y disposición de
servicio a los demás, la gestión lúcida y consciente
del tiempo, la creatividad y visión para imaginar nuevas posibilidades,
la paciencia para saber elegir el timing más oportuno. "El directivo
recordó, ha de conocer su propia realidad, íntima
e insondable, para desde allí proyectarse a la organización."
"Para mí
señaló un asistente, el PAQ ha supuesto un
rejuvenecimiento generalizado de neuronas, un reposicionamiento de mi mismo
como directivo, y la oportunidad de asistir a lecciones magistrales
de los principales gurus del mundo empresarial"
En otra sesión, el profesor Josep Valor analizó los
retos y oportunidades que ofrece a las empresas la comercialización
de productos vía Internet. Josep Valor destacó especialmente
las posibilidades de los productos altamente específicos o aquellos
cuya descripción es extraordinariamente compleja. "En estos
casos, Internet acerca el producto hasta el consumidor interesado, ahorrando
a la empresa muchos costes y errores."
Tras el repaso que realizó el profesor Antonio Argandoña
de los principales indicadores de la economía española, el
profesor Ahmad Rahnema trató la utilización de los
derivados financieros (opciones y futuros) como instrumentos de cobertura
de riesgos y como medida de inversión.
Más allá de la crisis coyuntural
Esteban Masifern
analizó los cambios que ha sufrido la dirección general en
los últimos años. El profesor del IESE mostró su preocupación
por la resolución de la crisis europea y la crisis empresarial en
las que estamos inmersos. "Si bien hemos salido de la crisis coyuntural,
estamos plenamente sumergidos en la crisis europea y en la de la dirección
empresarial. Sobre el origen de esta última, dijo: "En los últimos
años ha habido un verdadero aluvión de cosas nuevas que, en
su gran mayoría, han sido modas y/o trampantojos, con lo que sigue
pendiente la verdadera regeneración empresarial." El profesor
Masifern considera que la viabilidad empresarial se garantiza a través
de fórmulas de organización que no ahoguen el espíritu
emprendedor, como, por ejemplo, el entender la empresa como una federación
de negocios.
El profesor Jordi Gual consideró que la introducción
del euro tendrá un efecto global positivo para Europa, con matices.
"Existirán diferencias por países en función del
rigor de las políticas de reforma estructural, y diferencias por
sectores y empresas, en función de la importancia de los negocios,
el impacto de la concentración empresarial y el potencial aumento
de la concentración geográfica por sectores."
La gestión por procesos y la aceleración del cambio fue el
tema tratado por el profesor Joan Roure.
A través de una animada discusión del caso Telefónica
Móviles (A), dirigida por el profesor José Antonio
Segarra, los participantes tuvieron la oportunidad de reflexionar sobre
aspectos relativos a los enfoques de captación de clientes, sus costes
inducidos, el valor aportado por los mismos y su fidelización.
El análisis de la reforma laboral corrió a cargo del profesor
Sandalio Gómez, quien insistió en la responsabilidad
que debían contemplar los empresarios al aplicar la reforma. "Es
necesario que cada uno demuestre con obras que está dispuesto a luchar
contra el desempleo."
El profesor Juan Carlos Vázquez- Dodero insistió en
la necesidad de concretar al máximo el análisis económico
de los costes en las decisiones empresariales. "No nos podemos limitar
a las fases o eslabones industriales de la cadena de valor. Todo lo demás
(comercial, marketing-comunicación, administración, facturación,
servicio pre y posventa, servicio del pedido, etc.) tiene gran peso en el
valor añadido o, quizá, desañadido para el cliente.
Hoy en día, no sólo fabricamos y servimos, sino que, sobre
todo, resolvemos las necesidades de los clientes que, generalmente, incluyen
partes de producto y partes de servicio. No poner coto a lo que en la contabilidad
de costes convencional llamábamos "gastos comunes o indirectos",
significa condenar la rentabilidad a largo plazo, premiar a clientes depredadores,
castigar a clientes rentables y, en general, descontrol."
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