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Formando a altos ejecutivos del Banco Mundial

El IESE está impartiendo, junto a Harvard, Stanford e INSEAD, el Executive Development Program (EDP), un programa de formación para altos directivos del Banco Mundial. Eduard Ballarín, Pedro Nueno y Josep Valor son los profesores del IESE que acuden regularmente a Estados Unidos a impartir sus sesiones junto a algunos de los más renombrados profesores de dirección de empresa del mundo


 

"DIRIGIR EL CAMBIO EN EL BANCO"

 QUE ES EL BANCO MUNDIAL

El programa consta de tres módulos de dos semanas; uno, realizado en la Harvard Business School, y los otros dos en Washington, distribuidos durante un período de aproximadamente seis meses. Una séptima semana se dedica a la actividad en el campo, viviendo en un pueblo o zona pobre de un país en vías de desarrollo donde se realiza un proyecto.

Los participantes se seleccionan de un grupo de un millar de altos directivos del Grupo del Banco y, fuera de él, en otras instituciones públicas como el Fondo Monetario Internacional, o empresas privadas clientes del banco, como Siemens, General Electric, ABB, General des Eaux, etc., y organizaciones no gubernamentales. Los grupos del EDP constan normalmente de unos 120 participantes. El primer grupo finalizó su trabajo hace ahora un año, en marzo de 1997.

Eduard Ballarín señala que su participación en este programa "ha sido una de las experiencias docentes más enriquecedoras". Por un lado, por la variedad geográfica y la alta cualificación de los participantes ­muchos de ellos con doctorados y masters por las mejores universidades­ y, por otro, por la dificultad que ha supuesto llevar a cabo un programa armónico contando con la colaboración de cinco instituciones diferentes, cada una con su enfoque y cultura.

El profesor Ballarín no quiere dejar de señalar la oportunidad que ha supuesto competir en pie de igualdad con algunos de los mejores profesores del mundo en el método del caso, y asegura que la comparación "no nos ha sido desfavorable".

Pedro Nueno, por su parte, afirma que "es uno de los programas más difíciles en los que he participado como profesor", y coincide con Ballarín al destacar la enorme preparación y experiencia de los participantes, pues la edad promedio se sitúa entre los 40 y 50 años. Sin embargo, para Nueno, "lo más difícil es competir bajo un proceso muy duro y detallado de evaluación con colegas excelentes de instituciones excelentes". En resumen, "una pequeña tortura a la que nos sometemos en el IESE, como hacen todas las empresas que quieren ser de verdad internacionales".

Josep Valor, el tercer protagonista del IESE, señala la gran oportunidad que supone "codearse con los mejores y ver que estás a su altura". Participar en un programa de esta envergadura supone un reto "que te obliga a dar el ciento por ciento de tus posibilidades en cada momento", asegura. El programa le ha permitido también desarrollar material académico con Harvard, como la escritura de un caso sobre los sistemas de información y la toma de decisiones en el Banco Mundial.

El EDP para el Banco Mundial es el resultado de la cooperación entre distintas escuelas de dirección de Estados Unidos y de Europa. Para Jordi Canals, director general asociado del IESE, "la combinación de perspectivas y enfoques complementarios, propios de cada una de las escuelas, ha supuesto una contribución muy positiva y única para la formación de los altos directivos de aquella organización". Canals asegura que este programa ha supuesto la confirmación de la calidad académica y el nivel internacional del Claustro del IESE, además de "ser una oportunidad excelente para trabajar con otras escuelas líderes, aprender de sus enfoques y contrastar puntos de vista".

Por su parte, el Dean de la Harvard Business School, Kim B. Clark, asegura que "el EDP ha ayudado a crear una relación de trabajo entre las instituciones con un punto de vista realmente global. El Banco y las instituciones académicas se beneficiarán enormemente de las sinergias creadas por el trabajo conjunto en este proyecto".

Para el diseño de este programa ha sido clave el apoyo del presidente del Banco Mundial, Jim Wolfenshon, quien siguió muy de cerca su diseño intelectual.

"Deseaba un programa que pudiese estimular su pensamiento y les diese a conocer los diferentes enfoques para la solución de problemas y la implantación de formas de actuación alternativas". Para Wolfensohn era sumamente importante que los altos directivos del Banco Mundial conociesen las ideas y técnicas más novedosas en la dirección de organizaciones globales.

"DIRIGIR EL CAMBIO EN EL BANCO"

Para los participantes, el EDP se está mostrando eficaz en varios niveles. Nina B. Shapiro, alta ejecutiva del Banco Mundial, finalizó el programa el pasado mes de agosto. Como directora del Departamento de Garantías y de Financiación de Proyectos, es responsable de canalizar la inversión privada en los países en vías de desarrollo, garantizando la deuda a largo plazo del mercado hacia las obligaciones contractuales gubernamentales:

"Una gran lección que aprendí en el curso ­dice Shapiro­ es la importancia de obtener la aceptación interna para un cambio específico, incluso cuando casi todo el mundo reconoce que los cambios en general son necesarios. Obtuve un mayor conocimiento de la necesidad de trabajar lo antes posible con otros directores para complementar sus programas actuales."

Y el empuje para cambiar la mentalidad institucional del banco, una prioridad del presidente, Jim Wolfensohn, también parece estar dando sus frutos, de acuerdo con las opiniones de los participantes. En una de las sesiones de clausura del EDP, los comentarios de un participante, dirigidos a Wolfensohn, así como también a los profesores y directores del Programa, fueron muy significativos: "Nos han proporcionado el liderazgo: visión, motivación, sentido del propósito y potencial necesario para dar un gran salto hacia el futuro. Están esperando que actuemos. Ahora lo entendemos. Nos han capacitado para que dirijamos el cambio en el Banco".
 

 QUE ES EL
BANCO MUNDIAL

Está formado por cinco instituciones conocidas formalmente como el Grupo del Banco Mundial. En él trabajan unas 10.000 personas, la mayoría de ellas en su sede central de Washington.

Banco Internacional para la Reconstrucción y Desarrollo (BERD).
Fundado en la Conferencia de Bretton Woods en 1944, y compuesto por 180 países miembros, realiza préstamos a largo plazo y bajo coste a los países en vías de desarrollo para proyectos en áreas como la agricultura, obras públicas y programas sociales. Los préstamos totales suman unos 17.000 millones de dólares anuales.

Asociación Internacional para el Desarrollo.
Fundada en 1960, concede unos 6.000 millones de dólares anualmente en préstamos a largo plazo y sin intereses a los países más pobres del mundo. Este dinero es donado por los países desarrollados.

Sociedad Financiera Internacional.
Invierte en torno a 2.500 millones de dólares anuales en empresas privadas en países en vías de desarrollo.

Agencia Multilateral de Garantías para la Inversión.
Estimula la inversión externa en los países en vías de desarrollo, asegurando a los inversores contra los factores de riesgo no comerciales.

Centro Internacional para la Conciliación de Disputas sobre Inversiones.
Facilita la conciliación en los problemas derivados de disputas sobre inversiones entre los gobiernos y los inversores extranjeros.




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