Líderes con l minúscula

José Mª Rodríguez


  El perfil del lider con "l" minúscula - Cuadro 1

Cuando se habla de líderes y de liderazgo, las imá-genes que suelen venir a la mente son las de personas que ocupan posiciones de alto nivel y con mucha visibilidad en las organizaciones, ya sean éstas empresariales, políticas, religiosas, etc. Nuestra sociedad necesita líderes. En un mundo en permanente cambio, el líder es una figura imprescindible. Al líder le corresponde mostrar el camino y movilizar a sus colaboradores, en un proceso de cambio. Sin embargo, este proceso no es posible sin el concurso de otros líderes, menos visibles, en todos los niveles de la organización: jefes de departamento, de sección, etc. Ningún proceso de cambio prospera sin la iniciativa y el empuje de estos líderes. Un profesor de Harvard, John Kotter, los llama líderes con l minúscula. Me parece una expresión muy afortunada. Las cualidades de estos líderes con l minúscula no difieren esencialmente de los de L mayúscula. Estas cualidades son de tres clases:

1) Técnicas, en sentido amplio: conocimiento del trabajo, capacidades analíticas y decisorias.

2) Interpersonales.

3) Morales.

 

La diferencia radica, en parte, en el grado y, en parte, en el contenido. Así, por ejemplo, la habilidad para comunicar una nueva visión a una organización de un millar de personas es mayor que la que requiere un supervisor de primera línea para explicar un cambio a sus diez o doce colaboradores. Elaborar una nueva estrategia es más complejo que diseñar una célula de trabajo en fábrica. Estas cualidades, y las pautas de conducta correspondientes, son, básicamente, las que se reflejan en el Cuadro 1.

Un líder difícilmente va a reunir todas las cualidades que citamos en grado excelente. Las circunstancias marcan la importancia de cada una en cada caso. Las carencias en ciertos ámbitos se compensan con la excelencia en otros. Sin embargo, hay dos rasgos que no pueden faltar. El primero, es la integridad, base de la veracidad y de la justicia. El segundo, es el interés genuino por el bienestar y el desarrollo personal de sus colaboradores y el correspondiente espíritu de servicio. Sin estas cualidades, difícilmente emerge la confianza que los colaboradores han de depositar en el líder(1).

Una reflexión final. El concepto de líder con l minúscula pretende mostrar que el liderazgo no es una cualidad exclusiva de los grandes hombres y mujeres, sino un conjunto de cualidades y de modos de actuar que están, en cierto modo, al alcance de una gran mayoría de personas. Que podemos aprender a ser líderes. Que, en cierto modo, ser líderes es ser mejores personas. Que la esencia del liderazgo es la proyección sobre los demás para ayudarles a ser mejores. Que el líder es, en esencia, un transformador, como ha demostrado Bernard Bass. Desde otra perspectiva, es el argumento de Juan Antonio Pérez López. Nunca olvidaré las palabras de un supervisor de primera línea cuando me confesó que &laqno;el sentido de mi vida está en ayudar al desarrollo personal de mis colaboradores». De este modo, la imagen del líder ha quedado, en cierto modo, desmitificada.




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