Nuevos horizontes

El MBA amplía su oferta

Nacen las cátedras (1978-1988)

Marta Crispí
Tomás López
Javier Pampliega

 
 
 

  Transmitiendo un mensaje

En 1958, el Programa de Alta Dirección. Al año siguiente, la Agrupación de Miembros; en 1964, se inicia el Master. Cinco años más tarde, el Programa Doctoral. En 1974 se dan los primeros pasos en Madrid Primero fue Barcelona, poco más tarde Valencia, Madrid y Zaragoza. Al poco tiempo, Andalucía, Galicia, Baleares y Asturias. En 1978, el IESE ya impartía programas en todos los puntos cardinales de la geografía hispana. Casi coetáneas fueron las sesiones del Programa de Continuidad más allá de los Pirineos, del Atlántico y los Urales Y ya desde 1967 se empezaron a transmitir las primeras experiencias para enseñar a otros hombres de empresa a poner en marcha una Escuela de Dirección.

La semilla plantada en la Avenida Pearson en noviembre de 1958 había de ser trasplantada a otros países. Ya no se trataba de impartir un Programa cualquiera fuera de su sede. El paso era otro mucho mayor y, a buen seguro, mucho más ambicioso y arriesgado. Se trataba de crear, en otros países, escuelas de dirección animadas por el mismo espíritu. Todas ellas han sido iniciativas surgidas en terreno propio, con gente propia, pero con la ayuda del IESE. Antes de cumplirse diez años del nacimiento del IESE, en 1967, surgía en México el IPADE. Y en los años sucesivos se llegó a Argentina, Portugal, Colombia, Ecuador, Perú, Nigeria, Uruguay, Filipinas, Guatemala y Brasil.

 1978-88





Executive MBA: que sean capaces de "dirigir en profundidad"









MBA Bilingüe: un programa con proyección individual
 

"No es necesario poner énfasis en la importancia que ha tenido para la economía española mejorar el apoyo a los directivos. Confío también en que el IESE contribuya a la dirección en Iberoamérica, parte a través de la formación de directivos iberoamericanos, parte a través de empresarios españoles que desarrollen su carrera en empresas iberoamericanas." Son palabras de Ralph Hower ­profesor de la Harvard Business School y miembro del primer Comité Harvard-IESE­, escritas en una carta dirigida a Antonio Valero el 4 de diciembre de 1963, desde Boston.

La colaboración de Harvard con el IESE en la constitución del Comité Asesor en 1963, ha servido de pauta para la creación de comités de similares características en estas otras escuelas. Además, gracias a las estrechas relaciones habidas con Harvard, el IESE ha facilitado que estas escuelas puedan llegar a tener un contacto estable con la de Boston.

Ya en las primeras reuniones del Comité los representantes de Harvard veían en el IESE un estupendo banderín de enganche para el establecimiento de dichas relaciones con países de habla hispana. Los profesores de Harvard que intervinieron en el Comité veían que el IESE podía hacer en Latinoamérica algo muy parecido a lo que ellos habían realizado en los años cuarenta y cincuenta en los países de Europa, con el establecimiento de Escuelas de Dirección. En las minutas de la reunión de junio de 1964 se escribió: "El Comité podrá servir como un nexo para una colaboración más estrecha entre HBS y el IESE respecto a las actividades en países de habla hispana interesados en ambas instituciones. El Comité propondrá medios para que esta cooperación pueda ser de naturaleza permanente".

La trayectoria de cada una de estas escuelas ha sido diversa; la finalidad, no obstante, la misma: hacer de la Dirección de Empresas una ciencia y transmitir al alto directivo el espíritu de servicio que todo empresario ha de tener en pro de la comunidad.

Como se detalla en una minuta del Comité Asesor Harvard-IESE de junio de 1995, "desde 1967 el IESE ha apoyado la creación de escuelas de dirección que compartan principios, metodologías de investigación y enseñanza similares en países en los que este tipo de instituciones no es común, y que pueden representar una aportación valiosa para la comunidad empresarial". La contribución del IESE en el establecimiento de estas escuelas se ha concretado ­sigue diciendo el mismo documento­ en los siguientes puntos: "el diseño de los programas, el desarrollo del material educativo y la formación de los profesores, hasta que la escuela tenga capacidad para gestionar su propio futuro (...); muchos profesores alcanzan el grado de doctor en el IESE".

No se trata de una nueva conquista en tierra ajena, sino más bien de un ofrecimiento de la experiencia acumulada por el IESE. De este modo, además de la relación que se establecía entre Harvard y las nuevas escuelas, el IESE transmitía algo más importante: la ayuda para crear el foco desde el cual se impregnarían de espíritu cristiano las estructuras económicas y empresariales de esos países, al igual que lo venía haciendo la Escuela de la Avenida Pearson desde 1958. El IESE dio el impulso inicial y, en poco tiempo, cada nueva escuela voló sola, sin necesidad de nodriza. Así, entre 1967 ­con la puesta en marcha del IPADE­ y 1997 ­con el nacimiento del ISE en Brasil­, el IESE había extendido su mensaje por toda Iberoamérica, África y Asia.


Hacia la internacionalización del Master

"En noviembre de 1979, Pedro Nueno ­entonces Director General Asociado del IESE­ me preguntó si me gustaría participar en el lanzamiento de un nuevo Programa. Se trataba de un Programa Master con fuerte proyección internacional, modelado sobre el que ya impartíamos desde 1964 y que a su vez tuvo antecedentes en los mejores programas Master de Estados Unidos, predominantemente el de Harvard. Necesariamente iba a enseñarse en inglés y su internacionalización se reflejaría en la procedencia de los alumnos, así como en el profesorado, añadiendo al Claustro algún Profesor Visitante." Estas palabras de Harald Burmeister, uno de los miembros del Comité que inició el Master Bilingüe, son fiel reflejo de la nueva época del IESE: una etapa de expansión.

El MBA Bilingüe se empezó a gestar en 1973, año en el que Fernando Pereira era Director General. Tras un período de estudio, la dirección del IESE decidió llevar a cabo la nueva dimensión del Programa Master. En la primavera de 1979, el Consejo de Dirección, encabezado por Juan Antonio Pérez López, decide abordar un proyecto de internacionalización del Master que coloque al IESE en primera línea europea.

Para sacar adelante el nuevo proyecto, se decidió constituir un Comité formado por Juan Masiá, Harald Burmeister y Pedro Nueno. Los objetivos eran facilitar la asistencia al Master de candidatos europeos, y aportar a los candidatos españoles y latinoamericanos mayores conocimientos sobre el entorno internacional, sobre las características de la actividad empresarial en el mundo y sobre los aspectos técnicos de la operativa en la Europa comunitaria. El puesto de privilegio que ocupaba el IESE, como eslabón entre Europa e Iberoamérica, favorecía el nacimiento de este programa. De los Master graduados hasta 1985, un 16% eran iberoamericanos que procedían de 15 países distintos.

Lo primero que se planteó fue la duración del programa en dos años académicos, en contraste con otros dos programas de orientación internacional que se ofrecían en Europa, como los de INSEAD e IMEDE, ambos con una duración inferior a un año. En esta nueva sección, las clases del primer año se impartirían en inglés en su totalidad. Durante el segundo año, los cursos podrían impartirse en inglés o castellano. Un contenido referido a aspectos técnicos del entorno de la Comunidad Económica Europea iba a tener una fuerte impronta en el Master Bilingüe.

En diez meses se había desarrollado un proyecto en el que se fijaba, como objetivo principal, la salida profesional de los alumnos que se graduasen. En septiembre de 1980 se iniciaban las clases del primer Master Bilingüe del mundo de dos años de duración, y un año después se inauguraba el Edificio F, el nuevo emplazamiento para los alumnos del Master.

El porcentaje de alumnos no españoles fue creciendo paulatinamente en la sección bilingüe del MBA. En el curso 1980-1981 se iniciaron las clases con 25 alumnos, de los que el 40% eran españoles. En el curso 1981-1982 ya eran 50 alumnos, de los cuales un 72% extranjeros. Al año siguiente, el porcentaje de extranjeros ascendía a un 82%. La consolidación y prestigio de este programa tuvo gran repercusión internacional. En junio de 1985, el IESE ya era considerado como una de las seis mejores escuelas de dirección de Europa. Prueba de ello son las palabras pronunciadas por el profesor de Harvard, Arch Richard Dooley, en la inauguración del nuevo edificio del IESE en Madrid, el 25 de septiembre de 1991: "El MBA Bilingüe de Barcelona ha sido capaz de marcar la diferencia, ha sido único e innovador. No solamente porque no ha imitado a otras escuelas, sino porque, dentro de su línea, ha sido fiel a sus propios objetivos y ha sabido satisfacer a sus propios participantes".


Un flanco por cubrir: el Executive MBA

"Nuestro propósito (...) es impartir una formación mucho más profunda (). Por ello, esperamos que estos Master no sólo posean una competencia técnica igual o superior a la de los otros más jóvenes, sino que sobre todo sean mucho más capaces de dirigir "en profundidad", es decir, teniendo explícitamente presentes aquellas dimensiones del trabajo directivo que más tienen que ver con el espíritu de servicio que ha de tener todo el que manda."

Estas palabras de Juan Antonio Pérez López, entonces Director General del IESE, con motivo de la graduación de la primera promoción del Master para profesionales con experiencia, el 19 de diciembre de 1983, expresan las esperanzas e ilusiones que el IESE había depositado en aquella promoción.

Tan sólo tres años antes se había empezado a trabajar en su diseño. La iniciativa había partido de Pedro Nueno, quien había conocido la existencia de un MBA de estas características en la Universidad de Columbia y la había planteado al Consejo de Dirección. Hasta ese momento, sin embargo, a pesar del impacto que desde principios de los ochenta experimentaron los Master in Business Administration, no existía en España un Programa específico destinado a ejecutivos que desearan perfeccionar su formación en la dirección de empresa, compatibilizando su trabajo profesional con la asistencia a clases y, por tanto, con un programa que implicara, ya de por sí, un alto nivel de dedicación y exigencia.

El IESE, consciente de esa realidad, emprendió la tarea de su organización. Un grupo experimentado de profesores, con bolígrafo en mano y un buen número de ideas sobre las que reflexionar y trabajar, empezó a confeccionar el diseño. Pere Agell, Juan Antonio Pérez López, Pedro Nueno y Juan Carlos Vázquez-Dodero tomaron como puntos básicos de referencia la experiencia acumulada por el IESE en el MBA y en los Programas de Perfeccionamiento, junto con la información obtenida de los Executive MBA norteamericanos. Lógicamente, el formato del Programa en part time, y el conocimiento más profundo de los mecanismos que subyacen en la dirección de empresa, que cabía presuponer en el alumnado, condicionaron los contenidos a impartir y comportaron un reajuste de las materias, en las que se daba por supuesta una asimilación más rápida y profunda de los esquemas conceptuales.

Pocos meses después, en enero de 1982, se iniciaban por primera vez en España las clases del Master para profesionales con experiencia. El lugar elegido para desarrollar el Master fue Madrid. Existían importantes motivos para tal resolución. Desde 1981, el IESE ofrecía en Barcelona tres secciones del Master; a las dos ya existentes en lengua castellana, se había añadido un grupo bilingüe inglés-castellano. Por el contrario, en Madrid no se desarrollaban programas de dirección cuyo contenido y características fueran equiparables a las de un Executive MBA. Se unía a este factor el hecho de que esta ciudad se había configurado, desde los últimos lustros, como un importantísimo núcleo económico del país y, por tanto, ofrecía un mercado ingente para el desarrollo de programas directivos. Y las expectativas no fallaron. Como Eduard Ballarín, Pedro Nueno y Juan Antonio Pérez López corroboraron en la reunión del Comité Asesor HBS-IESE, celebrada en Boston los días 27 y 28 de mayo de 1982, y dejaron constancia en las minutas: "Se discutió la experiencia del IESE en la creación de una versión del Programa Master dirigido a ejecutivos en Madrid. Se subrayó que el elevado número de inscripciones registradas en la primera clase de este programa puede ser considerada un éxito en todos los sentidos. El Claustro está muy satisfecho con la alta participación que se ha producido en las sesiones, enriquecida por la experiencia de muchos participantes, cuya media de edad ascendía a 32 años".

¿Cuáles eran los objetivos que el IESE se había fijado en la formación de aquellos futuros Master? ¿Qué aspectos lo distinguían del Master full time? Era evidente que, a grandes rasgos, se podía trazar un paralelismo con los Master tradicionales, puesto que ambos programas iban encaminados a la formación en la dirección de empresas; sin embargo, su especificación, el hecho de que estuviera dirigido a profesionales con experiencia profesional, marcaba una distinción esencial. Y distinción muy bien comprendida por los profesores del IESE, que fundamentaron en ella la perspectiva desde la cual abordar los contenidos, la estructura y la metodología docente del Programa.

Y junto a la experiencia profesional exigida ­cinco años como mínimo­, el otro rasgo diferencial era el formato en part time, que permite compatibilizar el exigente trabajo de un directivo con la asistencia a clases en un Programa Master.

Desde 1982 hasta la actualidad se han sucedido 15 promociones, con un total de 919 graduados. La diversa formación intelectual de sus participantes, junto con su variada extracción profesional, procedentes de distintos sectores, permite un enriquecedor intercambio de puntos de vista. Y este amplio abanico, por lo que a formación intelectual y experiencia profesional se refiere, configura promoción tras promoción al alumnado del Executive MBA.


Nuevas cátedras

El 16 de diciembre de 1987, el Consejo de Dirección aprobó la dotación de las primeras Cátedras del IESE. Las tres Cátedras asignadas fueron: Price Waterhouse de Finanzas, cuyo titular es el profesor Josep Faus; la de Empresa Familiar, dirigida por Miguel Ángel Gallo, y, finalmente, la Cátedra Fundación Bertrán de Iniciativa Empresarial, cuyo titular es Pedro Nueno. La aparición de estos fondos se inició en noviembre de 1975, cuando Fernando Pereira era director general. Se consideró la posibilidad de la creación de Cátedras a nombre de personas e instituciones, pero esta iniciativa cuajó una docena de años más tarde.

El concepto de Cátedras procede del mundo norte-americano y hace referencia al fondo donado por una empresa, persona o grupo a una Escuela, para que con su rendimiento se financien los trabajos de investigación, publicaciones y docencia que lleva a cabo el profesor titular de la donación con su equipo. El titular de la Cátedra define y adecua la línea básica de investigación, convirtiéndose en un centro para el avance del conocimiento de dichas materias, su difusión a nivel internacional y su reflejo en las actividades docentes del IESE. En la actualidad existen siete cátedras en el IESE. Su creación ­como afirma Carlos Cavallé­ "es una prueba de agradecimiento para los donantes, que reconocen la solera, estabilidad y prestigio del IESE".


Marta Crispí, Tomás López y Javier Pampliega colaboran en el Centro de Documentación Histórica del IESE


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