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"No es necesario poner énfasis en la importancia que ha tenido
para la economía española mejorar el apoyo a los directivos.
Confío también en que el IESE contribuya a la dirección
en Iberoamérica, parte a través de la formación de
directivos iberoamericanos, parte a través de empresarios españoles
que desarrollen su carrera en empresas iberoamericanas." Son palabras
de Ralph Hower profesor de la Harvard Business School y miembro del
primer Comité Harvard-IESE, escritas en una carta dirigida a
Antonio Valero el 4 de diciembre de 1963, desde Boston.
La colaboración de Harvard con el IESE en la constitución
del Comité Asesor en 1963, ha servido de pauta para la creación
de comités de similares características en estas otras escuelas.
Además, gracias a las estrechas relaciones habidas con Harvard, el
IESE ha facilitado que estas escuelas puedan llegar a tener un contacto
estable con la de Boston.
Ya en las primeras reuniones del Comité los representantes de Harvard
veían en el IESE un estupendo banderín de enganche para el
establecimiento de dichas relaciones con países de habla hispana.
Los profesores de Harvard que intervinieron en el Comité veían
que el IESE podía hacer en Latinoamérica algo muy parecido
a lo que ellos habían realizado en los años cuarenta y cincuenta
en los países de Europa, con el establecimiento de Escuelas de Dirección.
En las minutas de la reunión de junio de 1964 se escribió:
"El Comité podrá servir como un nexo para una colaboración
más estrecha entre HBS y el IESE respecto a las actividades en países
de habla hispana interesados en ambas instituciones. El Comité propondrá
medios para que esta cooperación pueda ser de naturaleza permanente".
La trayectoria de cada una de estas escuelas ha sido diversa; la finalidad,
no obstante, la misma: hacer de la Dirección de Empresas una ciencia
y transmitir al alto directivo el espíritu de servicio que todo empresario
ha de tener en pro de la comunidad.
Como se detalla en una minuta del Comité Asesor Harvard-IESE de junio
de 1995, "desde 1967 el IESE ha apoyado la creación de escuelas
de dirección que compartan principios, metodologías de investigación
y enseñanza similares en países en los que este tipo de instituciones
no es común, y que pueden representar una aportación valiosa
para la comunidad empresarial". La contribución del IESE en
el establecimiento de estas escuelas se ha concretado sigue diciendo
el mismo documento en los siguientes puntos: "el diseño
de los programas, el desarrollo del material educativo y la formación
de los profesores, hasta que la escuela tenga capacidad para gestionar su
propio futuro (...); muchos profesores alcanzan el grado de doctor en el
IESE".
No se trata de una nueva conquista en tierra ajena, sino más bien
de un ofrecimiento de la experiencia acumulada por el IESE. De este modo,
además de la relación que se establecía entre Harvard
y las nuevas escuelas, el IESE transmitía algo más importante:
la ayuda para crear el foco desde el cual se impregnarían de espíritu
cristiano las estructuras económicas y empresariales de esos países,
al igual que lo venía haciendo la Escuela de la Avenida Pearson desde
1958. El IESE dio el impulso inicial y, en poco tiempo, cada nueva escuela
voló sola, sin necesidad de nodriza. Así, entre 1967 con
la puesta en marcha del IPADE y 1997 con el nacimiento del ISE
en Brasil, el IESE había extendido su mensaje por toda Iberoamérica,
África y Asia.
Hacia la internacionalización del
Master
"En noviembre de 1979, Pedro Nueno entonces Director General Asociado
del IESE me preguntó si me gustaría participar en el
lanzamiento de un nuevo Programa. Se trataba de un Programa Master con fuerte
proyección internacional, modelado sobre el que ya impartíamos
desde 1964 y que a su vez tuvo antecedentes en los mejores programas Master
de Estados Unidos, predominantemente el de Harvard. Necesariamente iba a
enseñarse en inglés y su internacionalización se reflejaría
en la procedencia de los alumnos, así como en el profesorado, añadiendo
al Claustro algún Profesor Visitante." Estas palabras de Harald
Burmeister, uno de los miembros del Comité que inició el Master
Bilingüe, son fiel reflejo de la nueva época del IESE: una etapa
de expansión.
El MBA Bilingüe se empezó a gestar en 1973, año en el
que Fernando Pereira era Director General. Tras un período de estudio,
la dirección del IESE decidió llevar a cabo la nueva dimensión
del Programa Master. En la primavera de 1979, el Consejo de Dirección,
encabezado por Juan Antonio Pérez López, decide abordar un
proyecto de internacionalización del Master que coloque al IESE en
primera línea europea.
Para sacar adelante el nuevo proyecto, se decidió constituir un Comité
formado por Juan Masiá, Harald Burmeister y Pedro Nueno. Los objetivos
eran facilitar la asistencia al Master de candidatos europeos, y aportar
a los candidatos españoles y latinoamericanos mayores conocimientos
sobre el entorno internacional, sobre las características de la actividad
empresarial en el mundo y sobre los aspectos técnicos de la operativa
en la Europa comunitaria. El puesto de privilegio que ocupaba el IESE, como
eslabón entre Europa e Iberoamérica, favorecía el nacimiento
de este programa. De los Master graduados hasta 1985, un 16% eran iberoamericanos
que procedían de 15 países distintos.
Lo primero que se planteó fue la duración del programa en
dos años académicos, en contraste con otros dos programas
de orientación internacional que se ofrecían en Europa, como
los de INSEAD e IMEDE, ambos con una duración inferior a un año.
En esta nueva sección, las clases del primer año se impartirían
en inglés en su totalidad. Durante el segundo año, los cursos
podrían impartirse en inglés o castellano. Un contenido referido
a aspectos técnicos del entorno de la Comunidad Económica
Europea iba a tener una fuerte impronta en el Master Bilingüe.
En diez meses se había desarrollado un proyecto en el que se fijaba,
como objetivo principal, la salida profesional de los alumnos que se graduasen.
En septiembre de 1980 se iniciaban las clases del primer Master Bilingüe
del mundo de dos años de duración, y un año después
se inauguraba el Edificio F, el nuevo emplazamiento para los alumnos del
Master.
El porcentaje de alumnos no españoles fue creciendo paulatinamente
en la sección bilingüe del MBA. En el curso 1980-1981 se iniciaron
las clases con 25 alumnos, de los que el 40% eran españoles. En el
curso 1981-1982 ya eran 50 alumnos, de los cuales un 72% extranjeros. Al
año siguiente, el porcentaje de extranjeros ascendía a un
82%. La consolidación y prestigio de este programa tuvo gran repercusión
internacional. En junio de 1985, el IESE ya era considerado como una de
las seis mejores escuelas de dirección de Europa. Prueba de ello
son las palabras pronunciadas por el profesor de Harvard, Arch Richard Dooley,
en la inauguración del nuevo edificio del IESE en Madrid, el 25 de
septiembre de 1991: "El MBA Bilingüe de Barcelona ha sido capaz
de marcar la diferencia, ha sido único e innovador. No solamente
porque no ha imitado a otras escuelas, sino porque, dentro de su línea,
ha sido fiel a sus propios objetivos y ha sabido satisfacer a sus propios
participantes".
Un flanco por cubrir: el Executive MBA
"Nuestro propósito (...) es impartir una formación mucho
más profunda (). Por ello, esperamos que estos Master no sólo
posean una competencia técnica igual o superior a la de los otros
más jóvenes, sino que sobre todo sean mucho más capaces
de dirigir "en profundidad", es decir, teniendo explícitamente
presentes aquellas dimensiones del trabajo directivo que más tienen
que ver con el espíritu de servicio que ha de tener todo el que manda."
Estas palabras de Juan Antonio Pérez López, entonces Director
General del IESE, con motivo de la graduación de la primera promoción
del Master para profesionales con experiencia, el 19 de diciembre de 1983,
expresan las esperanzas e ilusiones que el IESE había depositado
en aquella promoción.
Tan sólo tres años antes se había empezado a trabajar
en su diseño. La iniciativa había partido de Pedro Nueno,
quien había conocido la existencia de un MBA de estas características
en la Universidad de Columbia y la había planteado al Consejo de
Dirección. Hasta ese momento, sin embargo, a pesar del impacto que
desde principios de los ochenta experimentaron los Master in Business Administration,
no existía en España un Programa específico destinado
a ejecutivos que desearan perfeccionar su formación en la dirección
de empresa, compatibilizando su trabajo profesional con la asistencia a
clases y, por tanto, con un programa que implicara, ya de por sí,
un alto nivel de dedicación y exigencia.
El IESE, consciente de esa realidad, emprendió la tarea de su organización.
Un grupo experimentado de profesores, con bolígrafo en mano y un
buen número de ideas sobre las que reflexionar y trabajar, empezó
a confeccionar el diseño. Pere Agell, Juan Antonio Pérez López,
Pedro Nueno y Juan Carlos Vázquez-Dodero tomaron como puntos básicos
de referencia la experiencia acumulada por el IESE en el MBA y en los Programas
de Perfeccionamiento, junto con la información obtenida de los Executive
MBA norteamericanos. Lógicamente, el formato del Programa en part
time, y el conocimiento más profundo de los mecanismos que subyacen
en la dirección de empresa, que cabía presuponer en el alumnado,
condicionaron los contenidos a impartir y comportaron un reajuste de las
materias, en las que se daba por supuesta una asimilación más
rápida y profunda de los esquemas conceptuales.
Pocos meses después, en enero de 1982, se iniciaban por primera vez
en España las clases del Master para profesionales con experiencia.
El lugar elegido para desarrollar el Master fue Madrid. Existían
importantes motivos para tal resolución. Desde 1981, el IESE ofrecía
en Barcelona tres secciones del Master; a las dos ya existentes en lengua
castellana, se había añadido un grupo bilingüe inglés-castellano.
Por el contrario, en Madrid no se desarrollaban programas de dirección
cuyo contenido y características fueran equiparables a las de un
Executive MBA. Se unía a este factor el hecho de que esta ciudad
se había configurado, desde los últimos lustros, como un importantísimo
núcleo económico del país y, por tanto, ofrecía
un mercado ingente para el desarrollo de programas directivos. Y las expectativas
no fallaron. Como Eduard Ballarín, Pedro Nueno y Juan Antonio Pérez
López corroboraron en la reunión del Comité Asesor
HBS-IESE, celebrada en Boston los días 27 y 28 de mayo de 1982, y
dejaron constancia en las minutas: "Se discutió la experiencia
del IESE en la creación de una versión del Programa Master
dirigido a ejecutivos en Madrid. Se subrayó que el elevado número
de inscripciones registradas en la primera clase de este programa puede
ser considerada un éxito en todos los sentidos. El Claustro está
muy satisfecho con la alta participación que se ha producido en las
sesiones, enriquecida por la experiencia de muchos participantes, cuya media
de edad ascendía a 32 años".
¿Cuáles eran los objetivos que el IESE se había fijado
en la formación de aquellos futuros Master? ¿Qué aspectos
lo distinguían del Master full time? Era evidente que, a grandes
rasgos, se podía trazar un paralelismo con los Master tradicionales,
puesto que ambos programas iban encaminados a la formación en la
dirección de empresas; sin embargo, su especificación, el
hecho de que estuviera dirigido a profesionales con experiencia profesional,
marcaba una distinción esencial. Y distinción muy bien comprendida
por los profesores del IESE, que fundamentaron en ella la perspectiva desde
la cual abordar los contenidos, la estructura y la metodología docente
del Programa.
Y junto a la experiencia profesional exigida cinco años como
mínimo, el otro rasgo diferencial era el formato en part time,
que permite compatibilizar el exigente trabajo de un directivo con la asistencia
a clases en un Programa Master.
Desde 1982 hasta la actualidad se han sucedido 15 promociones, con un total
de 919 graduados. La diversa formación intelectual de sus participantes,
junto con su variada extracción profesional, procedentes de distintos
sectores, permite un enriquecedor intercambio de puntos de vista. Y este
amplio abanico, por lo que a formación intelectual y experiencia
profesional se refiere, configura promoción tras promoción
al alumnado del Executive MBA.
Nuevas cátedras
El 16 de diciembre de 1987, el Consejo de Dirección aprobó
la dotación de las primeras Cátedras del IESE. Las tres Cátedras
asignadas fueron: Price Waterhouse de Finanzas, cuyo titular es el profesor
Josep Faus; la de Empresa Familiar, dirigida por Miguel Ángel Gallo,
y, finalmente, la Cátedra Fundación Bertrán de Iniciativa
Empresarial, cuyo titular es Pedro Nueno. La aparición de estos fondos
se inició en noviembre de 1975, cuando Fernando Pereira era director
general. Se consideró la posibilidad de la creación de Cátedras
a nombre de personas e instituciones, pero esta iniciativa cuajó
una docena de años más tarde.
El concepto de Cátedras procede del mundo norte-americano y hace
referencia al fondo donado por una empresa, persona o grupo a una Escuela,
para que con su rendimiento se financien los trabajos de investigación,
publicaciones y docencia que lleva a cabo el profesor titular de la donación
con su equipo. El titular de la Cátedra define y adecua la línea
básica de investigación, convirtiéndose en un centro
para el avance del conocimiento de dichas materias, su difusión a
nivel internacional y su reflejo en las actividades docentes del IESE. En
la actualidad existen siete cátedras en el IESE. Su creación
como afirma Carlos Cavallé "es una prueba de agradecimiento
para los donantes, que reconocen la solera, estabilidad y prestigio del
IESE".
Marta Crispí, Tomás López
y Javier Pampliega colaboran en el Centro de Documentación Histórica
del IESE |