Carreras en multinacionales

La transferencia internacional de directivos

José Luis Álvarez

Una buena gestión de directivos permite a la empresa multinacional desarrollar una cultura que integre a las subsidiarias descentralizadas, además de apoyar la consecución de los objetivos estratégicos de la organización


RESUMEN    La transferencia internacional de directivos es una de las tareas clave en la gestión de los recursos humanos de empresas multinacionales. La gestión del proceso de expatriación-repatriación exige una cuidadosa atención, pues requiere una adecuada selección y preparación, así como un conjunto de habilidades en el directivo que le permitan adquirir una visión directa de otras culturas y modos de ser organizativos. Para garantizar el éxito de la gestión, es fundamental considerar este proceso como integrado y continuo.
SUMMARY    One of the key tasks in human resources management in multinational companies is the international transfer of executives. Managing the expatriation-repatriation process demands careful attention as it requires suitable selection and preparation and a series of skills on the part of the executive that will enable him or her to acquire a direct view of other cultures and organizational ways of life. In order to guarantee success, it is vital to approach it as an integrated and ongoing process.

Con una frecuencia que empieza a ser significativa, directivos que trabajan para multinacionales me preguntan sobre algunos retos de su carrera. Las consultas más ordinarias tienen que ver con la conveniencia o no, profesional y familiar, de aceptar posiciones en la misma empresa en otras geografías. La transferencia a destinos en otros países, cuyo horizonte temporal suele ser difícil de predecir en la práctica, es quizás el aspecto más específico de la carrera directiva en multinacionales, ya que el resto de problemáticas no son a priori muy distintas de las derivadas de trabajar en una empresa estructuralmente muy diferenciada, incluso nacional.

La transferencia internacional de directivos es también clave desde el punto de vista de la multinacional, para resolver las presiones contrarias y simultáneas de centralización y descentralización. En primer lugar, la gestión de directivos debe contribuir a desarrollar una cultura que permita integrar las subsidiarias descentralizadas. Además, la captación y el desarrollo de directivos debe apoyar la consecución de los objetivos estratégicos de la organización. La asignación de directivos de la casa matriz a cargos en las subsidiarias es una de las tareas clave en la gestión de recursos humanos, precisamente porque guarda estrecha relación con los objetivos anteriores. Esta cuestión clave en la gestión de directivos de las multinacionales es el principal objetivo de este artículo.

¿Por qué transferir directivos a las subsidiarias en el extranjero? En primer lugar, como una forma de suplir la falta de directivos cualificados en las subsidiarias. Hoy día, este tipo de motivo es cada vez menos importante, no sólo porque la calidad de los directivos locales ha ido en aumento, sino también porque las multinacionales han sabido reconocer que el talento directivo no era exclusivo de su país de origen.

En segundo lugar, las multinacionales envían directivos al extranjero como un mecanismo de control estratégico sobre sus operaciones internacionales. Debido a su experiencia en la casa matriz, los directivos expatriados comprenden mejor las prioridades de la empresa como un todo integrado. Finalmente, la expatriación de directivos es un elemento indispensable en la formación de directivos de una multinacional. La autoridad de los directivos jóvenes se basa típicamente en sus conocimientos técnicos o funcionales. Sólo cuando son asignados a cargos con responsabilidad sobre personas con conocimientos superiores a los suyos, comienzan a desarrollar competencias indispensables en puestos de dirección general. La movilidad geográfica y funcional representa entonces una clave en el desarrollo de esas competencias. Por otra parte, la transferencia a otros países permite a los directivos adquirir una visión directa de otras culturas y modos de ser organizativos.

Desde un punto de vista personal, los directivos buscan ser transferidos a otros países por varias razones: mejores compensaciones económicas; nuevas experiencias; estándares de vida más altos, en especial en aquellos países en los que se convertirán en parte integrante de la elite social; oportunidad de aprender diferentes idiomas y culturas; cargos con mayores responsabilidades, etc.


Gestionando el proceso de expatriación-repatriación

Si bien existen importantes ventajas, tanto personales como organizativas, en la transferencia de directivos a las subsidiarias, los riesgos son importantes. Para aumentar las posibilidades de éxito, la expatriación y repatriación de directivos no deben ser tratadas como fases aisladas, sino como parte de un proceso integrado y continuo (véase Figura 1). Este proceso consta de cuatro fases claramente diferenciadas.

1) En la primera fase se identifican las necesidades de la empresa a cubrir con la expatriación de un directivo. Además, es preciso buscar una coherencia con las necesidades personales y profesionales del directivo en cuestión.

2) En la segunda fase se prepara al directivo y a su familia para hacer frente al nuevo encargo profesional y a la nueva realidad social que deberán vivir.

3) La tercera fase se refiere a las variables que la empresa y el expatriado deben manejar para aumentar las posibilidades de éxito en el encargo y reducir los problemas de la posterior repatriación.

4) Finalmente, en la cuarta fase se trata de cómo gestionar el retorno del directivo al país de origen, y de cómo evitar algunos de los problemas más comunes entre directivos repatriados y sus familias.


Repatriación-expatriación:
Un proceso continuo


Ya hemos visto en los párrafos anteriores los puntos fundamentales referidos a las necesidades de las compañías. Nos centraremos ahora en las otras tres fases. El éxito de la estancia de los directivos en el extranjero está determinado, en gran parte, por un proceso cuidadoso de selección, así como por la profundidad de la formación recibida antes de ser transferido.

a) Selección

Es preciso preguntarse si la decisión de enviar a alguien a otro país, a otro departamento o a otra empresa del grupo, se está tomando basándose en un análisis del ¿dónde?, ¿por qué?, ¿cómo?, ¿qué? y, finalmente, ¿quién? Sin duda, son el ¿qué? y el ¿quién? los de mayor relevancia en transferencias internacionales.

Aunque las prácticas de selección de candidatos varían notablemente por empresa, es posible encontrar ciertos rasgos comunes. Por ejemplo, en aquellos puestos en que se requiere un contacto permanente con la comunidad local, como es el caso de los directores de subsidiarias, las multinacionales buscan adaptabilidad, flexibilidad para desenvolverse en entornos nuevos, habilidades de comunicación y talento directivo.

No obstante, el perfil del directivo que busca una multinacional ha cambiado con el tiempo. Antes, la motivación de una expatriación era eminentemente técnica. Hoy día se buscan directivos capaces de moverse con soltura en diferentes culturas y de aprovechar la diversidad para innovar en la organización.

b) Formación

En su gran mayoría, los fracasos de un proceso de expatriación se deben a una falta de adaptación (a nivel personal y familiar) al nuevo entorno cultural, y a la incapacidad del directivo de hacer frente a sus nuevas responsabilidades. Por tanto, el expatriado no sólo debe recibir una preparación para el cargo que ocupará, sino que también se debe incluir a su familia en la formación sobre el impacto cultural que sufrirán.


La ida: encargo en el extranjero

a) Duración del encargo

Aunque la mayoría de los encargos en el extranjero duran dos o tres años, estas estancias rara vez se traducen en resultados sobresalientes. El expatriado a duras penas tiene tiempo para adaptarse a su nueva situación cuando ya es transferido a un nuevo encargo. Sin embargo, un período de más de tres años en el extranjero debe contemplarse con precaución. El expatriado comienza normalmente entonces a preocuparse por su repatriación. Los cargos más importantes de la organización están típicamente en la casa matriz. Por tanto, los expatriados razonablemente se resisten a períodos largos de expatriación por el temor a ser olvidados en las decisiones de promoción. Es preciso prevenir estos problemas, manteniendo a los expatriados en contacto permanente con los directivos más importantes de la multinacional.

b) Contacto

Al trabajar en el extranjero, es frecuente que los expatriados experimenten sentimientos de aislamiento e incertidumbre. Por eso es importante asegurarse de mantener permanentemente un contacto formal e informal con ellos. De este modo se evita que se sientan excluidos de lo que pasa en el "centro" de la organización y, de paso, se facilita, en su día, una rápida reintegración a su regreso.

c) Evaluación

La evaluación formal y regular de directivos expatriados debería ser una práctica difundida en la totalidad de empresas que operan internacionalmente. Sin embargo, la frecuencia de estas evaluaciones varía según las empresas. Algunas lo hacen anualmente; otras, a los seis meses en el puesto y luego cada año; y otras, además, al final del encargo. Normalmente, la evaluación está hecha por el superior del expatriado en la subsidiaria, aunque en función de la empresa, la evaluación puede incluir a los pares en la subsidiaria, los subordinados y los contactos funcionales en la casa matriz.

La mayoría de las multinacionales disponen de sistemas estandarizados para todos los expatriados, sin consideraciones relativas al área geográfica de destino. Esta práctica contribuye a unificar criterios de desarrollo y a aumentar la movilidad internacional. Para facilitar el éxito del proceso de expatriación-repatriación, es importante tomar en cuenta los planes de desarrollo de carrera de los directivos, y que luego los resultados merezcan la debida atención en la casa matriz.

d) El riesgo de salida

Cuando se transfiere un directivo al extranjero es preciso considerar el riesgo, muy elevado y común, de que éste se vaya de la empresa. Entre las causas más frecuentes están la insatisfacción con el puesto de trabajo al ser repatriado y el atractivo de las ofertas de otras empresas.


La vuelta (repatriación)

De acuerdo con las opiniones de directivos con experiencia internacional, la principal preocupación de un expatriado versa sobre su reinserción en la empresa. Incluso en aquellos encargos más largos, existe el deseo de volver al país de origen cuando crezcan los hijos: se ha demostrado que la resistencia a ser transferido al extranjero alcanza su máximo cuando los hijos se encuentran en la adolescencia.

La dirección de la empresa puede destacar la necesidad de tener experiencia internacional; los directivos intermedios pueden entender las razones, pero bastan unas pocas historias de fracasos en la reinserción para que las barreras a la movilidad internacional de los directivos aumenten significativamente. Por otro lado, cuando directivos jóvenes con resultados satisfactorios en el extranjero son transferidos a altos cargos en la empresa, la dirección está siendo consecuente con sus palabras.

El directivo que desempeña su tarea en el extranjero no está presente en la verdadera disputa por los cargos de responsabilidad que se puede dar en la casa matriz. No importa lo destacado de sus resultados, es un recurso más o menos lejano.

Las evaluaciones sistemáticas de directivos para los procesos de sucesión pueden aliviar este problema, pero cuanto más largo sea el encargo, mayor es el riesgo de no ser considerado, incluso de ser olvidado. Es indicativo que empresas tan sistemáticas y de larga tradición internacional como IBM, han necesitado hacer frente a este problema. Para IBM, los expatriados son asignados "a préstamo" a las subsidiarias, de modo que cuentan con la garantía de volver, al menos, al puesto que han dejado para partir. Por política de la empresa, estos "asignados internacionales" deben cumplir encargos que duran tres años, hasta un máximo de cinco.

El expatriado debe contar con la total garantía de empleo
a su regreso. En ningún caso la empresa puede considerar este
aspecto como "negociable"

El expatriado debe contar con la total garantía de empleo a su regreso. En ningún caso la empresa puede considerar este aspecto como "negociable". Sin embargo, es común que las expectativas de los directivos estén por encima de las características del trabajo que se les asigna a su regreso. Las causas más frecuentes de dificultades son: reducción de nivel de responsabilidad, estatus y falta de conocimientos actualizados en operaciones propias de la casa matriz. Otra fuente habitual de problemas es el cambio en el estilo de dirección experimentado por los repatriados.


Conclusiones

La transferencia internacional de directivos representa una de las tareas clave en la gestión de los recursos humanos de empresas multinacionales. En la medida en que se internacionalizan las oportunidades de negocios y las amenazas competitivas, los directivos con una perspectiva internacional se transforman en un activo clave para la competitividad de cualquier empresa que desee hacer frente al futuro con posibilidades de éxito.

Para garantizar el éxito de la expatriación y repatriación de directivos es fundamental considerarlo como un proceso integrado y continuo. Es preciso prestar la debida atención a cada una de las fases del proceso, para así aumentar las posibilidades de éxito en los encargos en el extranjero y garantizar que estos directivos permanezcan en la empresa.




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