ENTREVISTA

Carlos Cavallé, director general del IESE

"La internacionalización debe basarse en el respeto a los valores humanos"



Cómo deben ser los futuros directivos | El IESE desde 1958 | Lo que suma y lo que resta





El IESE cumple cuarenta años. Desde 1958, más de 18.000 empresarios y directivos de España y otros países del mundo han pasado por las aulas de la avenida Pearson, en Barcelona, y de la carretera de Castilla, en Madrid.
La modernización de los modelos de gestión y una forma de orientar la empresa basada en la ética, la responsabilidad y la solidaridad enfocada desde un humanismo cristiano son algunos de los rasgos diferenciales que comparten todos los programas impartidos en el IESE. Con motivo del 40 aniversario hablamos con su director general, el profesor Carlos Cavallé, vinculado a la Facultad desde sus inicios.




¿Qué rasgos definen al IESE?

En primer lugar, la calidad de su enseñanza, basada y apoyada en una sólida investigación de los problemas reales de la empresa.
En segundo lugar, su misión internacional. Se podría decir que, como toda buena multinacional, el IESE "exporta" más del 50% de su producción. La mitad de los alumnos del Programa Master proceden de más de 40 países. Desde el IESE colaboramos en la implantación de escuelas de dirección de empresas en Portugal, México, Argentina, Perú, Colombia, Ecuador, Guatemala, Brasil, Nigeria... Hemos establecido alianzas con universidades como Harvard, Michigan, Stanford o el MIT para desarrollar proyectos educativos en Europa, América, China y en los Países del Este, etc.

¿Dónde está situado el IESE en la comunidad internacional?

Las más prestigiosas publicaciones de management sitúan al IESE entre las 10 mejores escuelas de dirección de empresas del mundo.

¿Y en la comunidad académica y empresarial?

Somos un miembro activo de la comunidad internacional. Prueba de ello es la altura de nuestro Consejo Internacional, constituido por los primeros ejecutivos de empresas como Siemens, Henkel, Nissan o Aegon.
Recientemente hemos sido designados miembros del Consejo del GMAC, una asociación internacional con sede en Estados Unidos que agrupa a las escuelas más prestigiosas del mundo.
El año pasado se nos confió la presidencia del EQUIS, una entidad que acredita a las escuelas de negocio de máximo nivel...
Por otro lado, los profesores del IESE participamos en asociaciones académicas y empresariales de ámbito internacional como la SMS (Strategic Management Society), la Academy of Management, la International Academy of Business, la efmd (European Foundation for Management Development) o la European Business Ethics Network...

¿En qué se ha basado el desarrollo internacional del IESE?

El carácter internacional del IESE nace de su filosofía educativa. Desde hace cuarenta años pretendemos prestar servicio a la persona y a la sociedad.

¿Dónde se sitúa el epicentro de la internacionalización?

El verdadero epicentro de cualquier proceso de internacionalización es la persona humana, con su libertad y su dignidad, con su derecho a participar en el diseño y en los resultados de su trabajo. Estos tres principios, claramente valores cristianos, son, a mi entender, mucho más universales que cualquier técnica o procedimiento de venta.
Si la internacionalización se cimienta sobre los valores humanos y el respeto a la dignidad, la libertad y la participación de las personas, vamos bien.

La última crisis bursátil, ¿ha puesto en duda su apuesta por la internacionalización?

En absoluto. Los acontecimientos de las últimas semanas ponen de manifiesto que en el mundo de hoy la interconexión de la actividad económica es algo incuestionable. La crisis que se genera en Moscú se proyecta en Latinoamérica y tiene su reflejo en el parqué de la Bolsa de la Plaza de la Lealtad de Madrid y de cualquier país del mundo.
En mi opinión, es un error considerar que la aventura internacional se puede limitar a buscar oportunidades de negocio, a analizar determinadas técnicas financieras... Aprovechando oportunidades de negocio se pueden obtener resultados en un futuro inmediato, pero difícilmente a largo plazo.

¿Cómo debe actuar el directivo en este contexto?

El directivo tiene que ser consciente de que, al diseñar sus estrategias, no sólo cuentan los parámetros de su empresa y de su país, sino los de una muy amplia zona de influencia. Sólo desde esta mentalidad pueden afrontarse con éxito las dificultades y alcanzar con éxito los retos del futuro.

¿Qué papel otorga usted a la empresa en la sociedad del siglo XXI?

Frecuentemente, se ha contemplado la empresa como un medio para crear y distribuir valor, y como tal ha jugado un papel positivo en la sociedad. De hecho, los países más desarrollados son los que tienen mejores empresas. Por el contrario, donde se ha buscado el desarrollo social sin empresas verdaderamente competitivas, como por ejemplo en el bloque comunista, no se ha conseguido desarrollo. Al contrario, se ha producido un retroceso.

¿Qué nuevos retos sociales debe afrontar la empresa?

La empresa debería favorecer el desarrollo personal y profesional de sus componentes. Podríamos darnos por satisfechos si consiguiéramos, en este cometido, el mismo éxito que se ha logrado con la creación y distribución de valor. Por su importancia social, en el nuevo papel la empresa debe superarse todavía más.

¿Se puede resolver desde la empresa el problema del desempleo?

Toda empresa existe porque detecta una serie de necesidades en la sociedad y se apresta a satisfacerlas. Para ello crea una organización que presta servicios y asume un riesgo calculado. Desde su génesis, un proyecto empresarial está promoviendo empleo.
La gran asignatura pendiente de la empresa moderna es mejorar la empleabilidad de sus colaboradores. Es decir, facilitar que reciclen su capacitación profesional para que no quede desfasada, sino que esté a la altura de las necesidades actuales y futuras de las empresas. De hecho, muchos parados lo son porque les falta la capacitación adecuada (informática, idiomas, tecnologías...).
Y si no crea más empleo porque no puede, hace una sustancial aportación al "Estado de Bienestar" con las cuotas a la Seguridad Social, ayudando a los que no tienen trabajo. Todos, incluida la empresa, debe-ríamos aprender a ceder algo de lo nuestro en beneficio de los demás. Pensar en los más necesitados compete a todos y es el único freno posible a la creciente corriente de egoísmo.

El IESE desde 1958

1958
Fundación del IESE en Barcelona

1958
Programa de Alta Dirección (PADE)

1959
Programa de Desarrollo Directivo (PDD)

1959
Programa de Continuidad

1961
Programa de Dirección General

1961
Constitución de la Agrupación de Miembros

1963
Constitución del
Comité Asesor Harvard-IESE


1964
Programa Master en Economía y Dirección de Empresas-MBA

1968
Programa Doctoral

1974
Inicio de las actividades docentes en Madrid

1980
Programa Master Bilingüe-MBA
(castellano e inglés)


1981
Programa Master en Economía y Dirección de Empresas para Profesionales con Experiencia

1989
Constitución del International Advisory Board-IAB

1991
Inauguración de la nueva sede en Madrid

1992
Inauguración del nuevo edificio de Biblioteca en Barcelona

1992
International Faculty Development
Program-IFDP


1993
Programas de Intensificación

1994
International Senior Executive Programs, en alianza con Harvard, Michigan, Stanford, IAE y CEIBS

1995
Acuerdo BERD/ABN-AMRO Bank para la formación de MBA de los países del Este

1996
Programa de Actualización Quinquenal
Humanismo

¿Qué papel juega el humanismo en la empresa?

La empresa es humana desde que ofrece trabajo y lo remunera adecuadamente, dentro de unas normas éticas. El humanismo cuenta en la empresa desde el momento en que se crea y se distribuye valor respetando a la persona.
Sin embargo, la empresa todavía no ha desarrollado esta dimensión humanista.

¿Cómo puede la empresa aprobar esta asignatura pendiente?

En la medida en que la empresa cumpla su nuevo papel de preocuparse más del desarrollo personal y profesional de sus empleados, será también más y más humana. Y en la medida en que dentro de la empresa se entienda mejor lo que es la persona y su dignidad, será más y más humanista.

¿El fortalecimiento de la relación entre empresa y universidad podría acelerar el proceso?

La universidad y la empresa son instituciones sociales muy importantes que, aunque tienen objetivos diferentes, tienden a converger y, por tanto, deben complementarse.

En efecto, vivimos en constante cambio y estamos inmersos en una era de conocimientos. Me parece ilustrativa aquella comparación de que un solo periódico de hoy contiene más información que la que podía almacenar un ciudadano del siglo XVII durante toda su vida. Hoy ya no es posible cubrir las necesidades de formación durante la vida escolar y universitaria, sino que debe realizarse durante todo el desarrollo de la carrera profesional y sin demoras, por el riesgo de quedarse obsoleto.
La formación ha superado la barrera de la edad y el ámbito académico: se forma a cualquier edad y en cualquier lugar de trabajo. La formación no es exclusiva de la universidad, sino que ha pasado a ser también responsabilidad de la empresa. De ahí la conveniencia de una mayor colaboración entre ambas. Una puede aprender de la otra: la empresa, aprovechando el liderazgo intelectual de la universidad, y ésta, con una investigación y enseñanza más útiles.

Por último, ¿qué papel debe ocupar la ética en la actividad empresarial?

La importancia de la ética en el mundo actual es cada vez mayor. Hace unos años se puso de moda por los escándalos. Entonces se enfocó la ética como un medio para resolver conflictos económicos y sociales. Quedó pendiente la verdadera revolución ética: la ética del comportamiento.
Mediante sus acciones, aunque sean aparentemente neutras, la persona puede contribuir al bien individual y social en cualquier organización. A menudo esta concepción es ignorada, pero es la más necesaria. No se puede relegar la ética a la resolución de dilemas, conflictos o escándalos. Hay que incorporarla a las decisiones diarias, a la vida ordinaria.
La ética debe llevar a diseñar organizaciones que hagan posible el bien individual y colectivo, según el concepto cristiano de persona. Por otra lado, forma parte del patrimonio de la cultura occidental.


Cómo deben ser los futuros directivos


Hasta hace pocos años, los directivos tenían que ser competentes en su responsabilidad y tener "afán de logro". Es decir, su trabajo se centraba en conseguir resultados. Desde hace un tiempo, las responsabilidades de un directivo son cada vez más complejas e interdisciplinares. Por tanto, no basta con que el directivo sea especialista, sino que debe entender el impacto que tienen sus propias tareas en otros campos de la empresa. Hoy, el directivo no puede contentarse con conseguir resultados. Debe conseguir resultados al tiempo que busca la mejora de sus empleados. Las investigaciones realizadas durante los últimos diez años sobre las condiciones del directivo subrayan, sin lugar a dudas, la capacidad de liderazgo e internacionalidad. El directivo debe comprender y manejarse en el contexto internacional, y debe saber liderar y motivar a su gente.



Lo que Suma y lo que Resta


· Un consejo para un MBA que empieza. Que tenga confianza en sí mismo. Sus capacidades son únicas y diferentes a las de los demás, y desde ellas se debe volcar en su tarea profesional. También debe reconocer sus propias limitaciones.


· Un consejo para un profesor participante en el IFDP para profesores de países del centro y el este de Europa. Puesto que el management es una cuestión cultural, son ellos los que pueden y deben orientar el desarrollo de la profesión en sus países.


· Un consejo para un MBA recién graduado. La humildad para estar en disposición permanente de aprender de los demás.


· Un consejo para un MBA que celebra el 25 aniversario de promoción. Que se acuerde del IESE, que no nos olvide.


· Un consejo para un alto directivo que participa en Programas de Perfeccionamiento. Lograr que la acción y la reflexión se unan habitualmente en beneficio del desarrollo del capital humano.
 




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