VIII Coloquio de Ética Empresarial y Económica

Innovación y Empresa Familiar

Los profesores del IESE Domènec Melé, Miguel Ángel Gallo y Pedro Nueno coordinaron el VIII Coloquio de Ética Empresarial y Económica, que se celebró en la sede del IESE en Barcelona los días 26 y 27 de noviembre


  En torno a la ética del poder
Con ocasión del décimo aniversario de las cátedras del IESE "Empresa Familiar" y "Fundación Bertrán de Iniciativa Emprendedora", el Coloquio anual de Ética Empresarial y Económica del IESE analizó los aspectos éticos con los que se encuentran ambas disciplinas.


Académicos y directivos

Participaron como ponentes el profesor de la Universidad de Navarra Rafael Alvira, director del Instituto de Empresa y Humanismo; Guido Corbetta, Director del Departamento de Política de empresa de la SDA Bocconi, y John L. Ward, catedrático de Empresa Familiar en la Loyola University de Chicago.

El director general del IESE, profesor Carlos Cavallé, subrayó el esfuerzo que realiza el IESE para avanzar en una integración efectiva entre la dirección de empresas y la actividad económica con la ética. Por su parte, el profesor del IESE Domènec Melé ­director del Coloquio­ recordó que el objetivo de estas jornadas era favorecer el diálogo entre empresarios, ejecutivos y profesores universitarios.

Un caso, preparado ex profeso por el profesor Pedro Nueno, sirvió para discutir diversos aspectos éticos asociados en la iniciativa emprendedora.

Los asistentes tuvieron la oportunidad de conocer los resultados de una investigación realizada en el IESE sobre los comportamientos personales en la empresa familiar en España.

Uno de los debates más interesantes se produjo durante la mesa redonda titulada &laqno;Iniciativa em-prendedora y empresa familiar: ¿cómo hacer prácticas las exigencias éticas?». El debate, moderado por el profesor Miguel Ángel Gallo, contó con la participación de Luis Batalla, Randel S. Carlock, Emilio Cuatrecasas, José M. González Serna y José Mª Serra (PADE-I 91).


En torno a la ética del poder

E
l profesor Miguel Ángel Gallo y la investigadora asociada del IESE, Kristin Cappuyns, presentaron durante el VIII Coloquio de Ética los resultados de una encuesta sobre ética en la empresa familiar. La investigación pretendía sondear las áreas conflictivas más características desde el punto de vista ético de la empresa familiar.

El resultado del estudio refleja que para una empresa familiar, hablar de ética es hablar de la ética del poder. Así, los comportamientos que más frecuentemente se perciben como faltos de ética son aquellos relacionados con &laqno;retrasar la sucesión para conservar el poder» o "evitar que la estrategia de la empresa sea un reto superior a las propias capacidades", y "construir una organización basada en la compra de lealtades".

Los autores de la investigación consideran que estas faltas de ética nacen de una concepción errónea de la naturaleza de la empresa. Con frecuencia, el directivo-propietario entiende que la empresa le pertenece y que, por tanto, puede disponer de su futuro como quiera. Así, olvida que la empresa es, ante todo, una "comunidad organizada de personas" y, por ello, es bastante más que sus propietarios y quienes la gobiernan o dirigen. La empresa tiene también responsabilidades con las personas que en ella trabajan, sus clientes, sus proveedores y otras instituciones, así como con la sociedad en general.

El poder es necesario, pero su ejercicio tiene siempre una dimensión ética derivada de la intención o del modo de utilizar el poder.

Otra de las prácticas no éticas que surgen en la empresa consiste en emplear el poder para incrementar la posición personal, o para lucrase de él, como ocurre cuando se traslada a la empresa gastos personales o de la familia.


Una dirección ética

El estudio concluye afirmando que la única forma de incrementar el nivel ético de la autoridad se deriva de la implantación de las "mejores prácticas", identificadas por el profesor Ward en 1997.

Según Ward, la dirección debería mantener permanentemente el reto de la iniciativa estratégica, la organización tendría que ser innovadora y flexible, y convendría que la empresa fuera una escuela de liderazgo.


Estudio del éxito

Estas afirmaciones quedan reforzadas por los resultados de otro estudio recientemente realizado para identificar las razones de éxito de 25 empresas familiares, que han estado entre las primeras empresas españolas desde 1972 hasta 1997 (estudio realizado por K. Cappuyns, M.Á. Gallo y A. Vilaseca, 1998). Entre las conclusiones de este estudio destaca el hecho de que en todas las empresas exitosas estaba presente la combinación de los valores representados por la palabra ELISA. Los tres primeros valores ­Exigencia, Laboriosidad, Iniciativa­ son claramente opuestos a la "estrategia sin reto" y a la "organización sin fuerza". Los dos últimos ­Sencillez, Austeridad­ son claramente contrarios a emplear el poder para el brillo y la posición personal o para trasladar gastos a la empresa.

Finalmente, los autores animan a los propietarios-directivos de las empresas familiares a establecer compromisos sobre cómo piensan ejercer su poder. "Existen formas de efectividad probada como, por ejemplo, la explicitación de la estrategia de la empresa, los planes de sucesión y de crisis, reglamentos del consejo de administración, códigos de conducta, protocolos familiares, etc.), y sobre los modos para la supervisión de este ejercicio (auditorías económica y de la organización, sistemas formales de evaluación y remuneración, consejos de administración, etc.)."
       




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