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| El texto
anterior procede de la reseña de una película, "Fugitivos».
Lo encontré curioseando en una guía cinematográfica.
Me impresionó tanto que busqué el vídeo de la película.
Lo adquirí, lo vi y me inspiró este trabajo. "Fugitivos»
es una película realizada en 1958. Fue dirigida por Stanley Kramer
y protagonizada por Tony Curtis y Sidney Poitier. El argumento de la película, en forma resumida, versa sobre la serie de incidencias que se producen cuando dos reclusos huyen tras un accidente del camión que los traslada. Los dos reclusos van unidos por una cadena que les impide separarse. Uno de ellos es negro (Sidney Poitier); el otro, blanco (Tony Curtis). Al principio se odian, parece que por el color de la piel. La cadena les obliga a ponerse de acuerdo sobre el camino a seguir y a coordinar sus desplazamientos. Tienen que ayudarse, duermen juntos en medio de las inclemencias del tiempo, a ratos vuelven a pelearse, pero también se hacen confidencias sobre sus vidas, sobre la vida. En la última parte de la película, llegan a una granja, habitada por una joven viuda y su hijo pequeño. La viuda les ayuda y pretende escaparse con Curtis. Recomienda a Poitier un camino, a través de un pantano, que conduce a un tren en el que puede escapar, pero luego le revela a Curtis que ese camino es muy peligroso, pues hay arenas movedizas y el negro morirá. En ese momento, Curtis reacciona violentamente y sale corriendo a salvar a su compañero. El hijo de la viuda le dispara y le hiere, pero esto no le impide correr. Al final, encuentra a Poitier y corren juntos a tomar el tren. Poitier consigue subir a un vagón y se esfuerza por ayudar a que Curtis también acceda, pero no lo consigue. Poitier salta del vagón y ambos pierden el tren. Poitier cuida de Curtis y lo abraza. Así termina la película. El odio inicial, a través del conocimiento, da paso a un sentimiento de camaradería y, finalmente, al sacrificio personal por el amigo. Mi sesgo académico me ha llevado a enlazar el argumento de esta película con la hipótesis central de una obra de Homans, "The Human Group". Leí esta obra, por primera vez, hace cuarenta años, cuando estudiaba en la Business School de la Universidad de Chicago. Fue para mí un auténtico descubrimiento. Es la obra que más me ha ayudado al conocimiento de los grupos. Desde entonces, la he releído varias veces con placer. La hipótesis central de Homans coincide con el argumento de esta película, aunque dicho autor usa el lenguaje de la ciencia. La interacción es el detonante La hipótesis defiende que cuando las personas interaccionan, tienden a emerger entre ellas sentimientos (positivos) que, a su vez, se traducen en actividades (de ayuda) que implican nuevas interacciones que, a su vez, generan nuevos sentimientos (positivos), y así sucesivamente. Homans precisa que este proceso tiene lugar en ausencia de influencias contrarias, como cuando, por ejemplo, la actividad de una persona es irritante para la otra. Homans insiste en que es una mera hipótesis, no un teorema, y la apoya en cinco investigaciones. Cada vez que explico esta hipótesis de Homans hay alguien que dice "pero y si...", y cita casos que la contradicen, y entonces yo le recuerdo la precisión anterior. Al lector ha podido sorprenderle la citada hipótesis. Si es así, me permito darle un sencillo consejo: observe sus relaciones, mire si le ayuda el argumento que he propuesto. Esta hipótesis, tan simple en su formulación, oculta un enorme potencial para explicar la vida social. La obra citada es el mejor ejemplo. Al llegar a este punto vuelvo al argumento de la película. Observe el lector que la relación que describe la película va más allá del mero afecto. Poitier no deja solo a Curtis, se sacrifica por él, y este acto es esencialmente amoroso. Aquí reside, a mi juicio, la grandeza de la película. Verla es contemplar la génesis de amistad entre dos hombres, aparentemente de la más baja calidad humana. La película muestra plásticamente una verdad fundamental: el conocimiento precede al amor, aunque para que se dé el amor es necesario el concurso de la voluntad, y ésta pertenece a la esfera del espíritu. Para terminar, voy a describir una experiencia personal reciente. Pertenece al mundo de la empresa. De este modo volvemos a la realidad cotidiana. Esta experiencia adquiere sentido a la luz de las reflexiones anteriores. Hace más de un año, el director general de BICC General Cable, Domingo Goenaga, me pidió que asesorase a un equipo que había establecido para poner en marcha grupos de mejora con los operarios de las tres plantas de la compañía. En 1995 habíamos empezado poniendo en marcha grupos de mejora compuestos por personal de los niveles intermedios de la compañía: mandos y técnicos titulados. Ahora se trataba de trasladar esta experiencia al nivel de los operarios. Para ello, era esencial contar con la colaboración de los comités de empresa de las plantas. Se pidió a cada comité que designara un representante para este equipo. Así lo hicieron. El equipo al que me refiero recibió el título de "Equipo de Extensión del Proceso de Mejora" (EEPM). Dicho equipo estaba integrado por el director de recursos humanos, el director de comunicación, el jefe de fabricación de una de las plantas, el jefe de personal de otra de las plantas y los representantes de los tres comités de empresa. Yo actué como asesor. Empezamos con mucha diplomacia, pero metódicamente. Al principio, avanzamos con lentitud, un paso adelante y otro atrás, pero poco a poco se desarrolló la confianza, descubrimos intereses comunes, nos conocimos, descubrimos nuestras capacidades y llegamos a un acuerdo plenamente consensuado. También, llegamos a apreciarnos los unos a los otros. Al menos, éste es mi sentimiento. Este equipo continúa funcionando, aunque haya habido algún cambio en su composición. Recientemente, el representante de uno de los comités nos dejó, debido a que había renunciado a su cargo. Lo lamentamos. Sus aportaciones habían sido muy valiosas y había buenos sentimientos entre nosotros. Éstas son mis impresiones. No las he contrastado con los demás, pero el tono de las relaciones y el ambiente me hacen pensar que son compartidas en alguna medida por los demás. Más arriba, al citar la hipótesis central de la obra de Homans, invitaba al lector a observar la red de relaciones en que está envuelto desde la óptica de dicha hipótesis. Ahora, al final de este artículo, invito al lector a poner a prueba el argumento que lo encabeza. Piense en cuántas veces el alejamiento entre las personas procede de la falta de conocimiento, y que con el conocimiento viene el respeto, y con el respeto, la camaradería, e incluso el amor. | |||
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