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Para entender los cambios en el marketing, hay que entender
la transformación del entorno en el que se producen. A
mi juicio, convendría destacar cambios en cuatro áreas:
el consumidor, la tecnología, la competencia y las prácticas
comerciales.
1. Los cambios en el consumidor
En los mercados de consumidores, los cambios se producen por
la confluencia de varios fenómenos. Los principales son:
la evolución demográfica, la madurez, la polarización,
la orientación al valor, el escepticismo y la deslealtad
del consumidor.
1.1. Demografía
Todo el mundo habla hoy del cambio demográfico: del envejecimiento
de la población; del aumento de la esperanza de vida;
de que en el hogar medio español hay más padres
que hijos; de que la edad media de formar un hogar estable se
atrasa, y de que el mayor número de mujeres en el mercado
del trabajo remunerado va a tener un impacto importante en los
roles en los hogares y en el consumo.
Todos estos aspectos que ya presentábamos en la Asamblea
de la Agrupación de Miembros del IESE en 1997 son
ampliamente conocidos por todos. Pero, ¿están las
empresas respondiendo a ellos de manera efectiva? Personalmente,
creo que no suficientemente. El sesgo que adoptan los departamentos
de marketing de la inmensa mayoría de las empresas está
impidiendo, por ejemplo, el desarrollo normal de un mercado de
productos y servicios para la gente mayor de cincuenta años.
Parece que las empresas insisten en dirigir sus mensajes a un
estereotipo: la mujer de 25 a 40 años, que no trabaja
fuera de casa y que actúa como agente de compra de su
hogar. Sin embargo, la realidad nos dice que quedan pocas amas
de casa en el sentido que se da mayoritariamente a esa expresión
que tengan 25 años y que no trabajen fuera de su hogar.
Por el contrario, nos encontramos con un montón de personas
que están siendo invitadas a tomar sus decisiones.
Las empresas olvidan que un 30% del mercado, por ejemplo, está
formado por personas que han cumplido más de cincuenta
años y que, a base de no ser atendidos, consiguen cumplir
la profecía de que &laqno;los mercados de los mayores
son poco interesantes». Es cierto: a fuerza de no dirigirse
a ellos, las empresas los han convertido en invisibles.
En mi opinión, el único sector que entiende bien
a la gente mayor es el farmacéutico. En Estados Unidos
se espera que en los próximos cuatro años el crecimiento
de los beneficios de los fabricantes de productos farmacéuticos
éticos aumente un 18% por año, superando ampliamente
el 5% previsto en la media de las empresas que componen el Fortune
500. El sector farmacéutico se ha percatado de que los
mayores de 65 años reciben seis veces más prescripciones
al año que los pacientes de 25 a 44 años. Los laboratorios
con mayores beneficios son los que están invirtiendo en
productos para mejorar la calidad de vida de los mayores. Por
eso, en el pipeline del sector farmacéutico, en los próximos
años se reúnen una variedad de fármacos
dirigidos a mejorar la memoria, evitar la caída del cabello,
atacar la obesidad, aumentar la movilidad, reducir las arrugas
o luchar en problemas más graves, como el Alzheimer. Resolver
las necesidades diferenciadas del mercado se premia con crecimientos
y beneficios elevados. (Veáse apoyo: &laqno;El caso de
Walt Disney».)
En el otro extremo, encontramos a los niños. Los de hoy
están madurando mucho más rápido que nunca.
Hay malas noticias para Barbie. Durante cuarenta años,
el corazón de los clientes de la muñeca más
popular del mundo han sido las niñas de dos a ocho años
de edad. En los últimos cinco años, las de siete
y ocho años han desertado hacia otras ofertas. &laqno;Las
perdemos afirma Bruce Stein, el CEO y presidente de Mattel.
Están tan solicitadas por tantas cosas distintas»
Hace un par de meses, Mattel anunció la compra de Learning
Co, una compañía de software que debería
permitir a Mattel envejecer con sus clientes centrales y escapar
también de los cada vez más poderosos detallistas
de juguetes que, como Toys R Us les ponen contra las cuerdas
todos los años. El mercado del juguete tradicional se
contrae cada año entre un número menor de niños
cada vez más viejos. Así lo comprueban también
las empresas textiles, que están encontrando grandes oportunidades
sirviendo las preferencias adultas en productos como ropa, o
incluso en maquillaje y gimnasios, a los niños. Bershka,
el último lanzamiento del Grupo Zara, parece perseguir
ese target.
1.2. Madurez
En los países desarrollados, los mercados están
en una situación de madurez. Ésta se pone de manifiesto
en la falta de crecimiento en las categorías tradicionales
del consumo. Por ejemplo, alimentación y textil son negocios
que sufren de una falta de crecimiento en unidades y en pesetas
que empieza a ser crónica. ¿Adónde se va
el dinero que se debería gastar ahí cuando mejora
la renta de los consumidores? En España se va principalmente
a ladrillos, hipotecas y suministros. Pero también (especialmente
este último año, al caer el tipo de interés
y su coste) a transporte, a telecomunicaciones, a ocio, a viajes
y a salud. Estar en estos negocios es importante si quiere ver
crecer el suyo. Así lo han percibido los yogures Bio (que
combinan las cualidades de los alimentos con las de mejora de
la salud, o al menos una parte de la misma) o los hipermercados
(que llenan la galería de oficinas bancarias, agencias
de viaje, parafarmacias y centros de estética, etc.).
Rodean sus negocios tradicionales de lo que creen que puede ser
un antídoto contra la falta de dinamismo de sus negocios
tradicionales.
La observación del comportamiento del consumidor frente
al producto permite entender las necesidades latentes del cliente.
Es decir: aquellas que el comprador no sabe que tiene o que le
cuesta expresar que siente. Ahí se encuentran las oportunidades
en los mercados, tanto tradicionales como no tradicionales. En
los próximos años asistiremos a un boom de productos
y servicios en los mercados no tradicionales. Estos sectores
obtendrán mejores resultados en su innovación si
combinan la investigación de mercado tradicional que emplean
con investigaciones de corte etnográfico. Intel, la empresa
líder en microprocesadores, cuenta con un equipo de ocho
etnógrafos cuyo trabajo consiste en aprender a través
de la observación cómo la gente emplea los productos
en los que van los chips de Intel, para obtener ideas innovadoras.
Ello les permite cerrar la diferencia entre lo que la gente dice
que hace y lo que realmente hace. (Véase apoyo: &laqno;El
caso de Victoria's Secret».)
1.3. Polarización: unos mucho y
otros tan poco
Cuando hablamos de polarización nos referimos al hecho
de que cada vez los segmentos demográficos son menos continuos
y están más poblados en los extremos. Existen dos
fuentes de polarización: la polarización de las
rentas y la polarización del tiempo libre. No existe ninguna
evidencia de que la polarización de rentas (es decir,
el hecho de que los ricos sean cada vez más ricos, y los
pobres cada vez más pobres) se esté produciendo
en nuestro país. Sí se produce, sin embargo, en
la mayoría de las economías emergentes, como en
Estados Unidos y el Reino Unido. En España se produce,
en cambio, una polarización en la disposición de
tiempo libre. Hay una parte importante de la población
que no tiene tiempo, y otra que tiene todo el tiempo. Entre los
primeros encontramos a las mujeres que trabajan y tienen una
familia. Las mujeres han ido absorbiendo obligaciones profesionales
más rápido de lo que el entorno ha desarrollado
en fórmulas para simplificar las tareas domésticas
o el cuidado de los hijos. Con seguridad, parte del problema
de caída de preferencia que han padecido las grandes superficies
recientemente se debe a la falta de incentivos para acudir a
formatos que consumen demasiado tiempo. En el otro extremo encontramos
a los mayores, que cuentan con todo el tiempo y con pocos usos
para el mismo.
Mucha de la innovación en producto de los próximos
años perseguirá dar respuesta a esta polarización.
Productos portátiles, fraccionables, con- sumibles en
varias tomas o de modo instantáneo para un cliente en
movimiento, con elevado valor por dinero, son algunas de las
variables que resultarán de esta polarización.
1.4. Orientación al valor
Las recesiones siempre traen consigo una orientación a
pagar precios bajos por parte de los consumidores. Esta orientación
es relativamente pegajosa y tiende a extenderse en el tiempo.
En sectores maduros, la ausencia de innovación hace que
los precios sean necesariamente bajos. La ausencia de inflación
hace que los precios sean más fáciles de comparar
y, por tanto, más estables. Todos esos factores ponen
de manifiesto que el consumidor no pagará más sino
por aumentos desproporcionados en la satisfacción que
obtiene por el producto. Las guerras de precios que se producen
en gran variedad de sectores, desde carretes fotográficos
hasta videoconsolas, influyen en acostumbrar al consumidor a
pagar precios bajos, a veces por productos que tienen elevados
valores percibidos.
Tradicionalmente, en marketing se preconizaban estrategias de
"descreme", por las que se cobra mucho por las innovaciones
y se reducen los precios, posteriormente, para que los segmentos
más sensibles al precio entren progresivamente. En los
sectores más dinámicos de la tecnología,
como por ejemplo en Internet, se practican otras estrategias.
Así, el operador Netscape regala su navegador a cincuenta
millones de usuarios para hacerles adoptar su sistema y, de este
modo, poder llegar a tener el máximo número de
clientes antes, y ganarle dinero a la base instalada con upgrades,
links y spin-offs. En otoño de 1997, en España,
los dos operadores de plataformas digitales de televisión
lanzaron promociones en las que ofrecían a los usuarios
acceder a su servicio virtualmente de manera gratuita, con el
fin de consolidar a una de ellas como la líder y obligar
a la otra a abandonar el mercado. Todo esto acostumbra al consumidor
a ser más cuidadoso con sus gastos y menos inclinado a
pagar mucho.
Un área de especial interés en cuanto a precios
es la que se refiere al euro y sus efectos. ¿Cuál
es el precio que el producto más importante para su empresa
tiene en los cinco principales mercados europeos? Si usted no
puede responder a esta pregunta mientras lee este artículo,
tiene un problema serio si su producto estrella no se vende
en los cinco principales mercados europeos, hace tiempo que lo
tiene. (Véase apoyo: &laqno;El euro rediseña la
política de precios».)
1.5. Escepticismo
El consumidor actual es también mucho más escéptico.
Los graves escándalos asociados a la política,
a las finanzas o a la justicia pero también los reality
shows, las exclusivas en la "prensa del corazón",
la publicidad engañosa, las ofertas indescifrables y otros
excesos han insensibilizado al consumidor convirtiéndole
en un incrédulo o un indiferente ante lo que le rodea.
Para el mercado, este fenómeno implica que ahora es mucho
más costoso convencer al consumidor de las bondades de
una determinada oferta. En consecuencia, la búsqueda de
mecanismos de comunicación alternativos, de personalidades
éticas alrededor de las cuales presentar los productos,
se convierte en una prioridad esencial para los anunciantes.
1.6. Deslealtad
Que los consumidores son también desleales es algo que
no pilla a nadie por sorpresa. Hace un par de semanas, un artículo
de The Wall Street Journal nos daba una noticia que, si bien
nos entristece, no nos sorprende en absoluto: Apple Computer
ha caído de su posición, mantenida de manera constante
durante muchos años, como líder en lealtad de los
usuarios de ordenadores personales. Hace un año, el 81%
de sus clientes manifestaron su intención de recompra
(frente al 72% de Gateway o el 58% de Dell). Este año,
la tasa de repetición de Apple cayó al 71%, mientras
que la de Gateway aumentaba al 75% y la de Dell al 69%. El vínculo
entre lealtad y ventas es un tema que sigue sin resolverse. El
caso es que Dell ha aumentado ventas un 81,3% (segundo semestre
de 1997 frente al segundo de 1998), y Gateway poco menos del
30%. Y el iMac de Apple, el gran perdedor de lealtad de este
año, ha conseguido ser el ordenador más vendido
en CompUSA durante esta campaña de Navidad. Aunque tener
muchos clientes leales no parece ser nada útil para Apple.
Sí lo es el iMac.
Recientemente llevé a cabo un estudio con Jordi Ferrer,
de Dympanel, sobre la lealtad a las marcas en nuestro país.
Observando un panel de consumidores de 5.000 hogares a lo largo
de tres años, constatábamos que la única
manera de conseguir clientes verdaderamente leales era tener
una participación de mercado muy dominante. Cualquier
otra estrategia tenía resultados cuestionables. Nadie
puede tener nada en contra de tener vendedores leales, tener
sofisticados sistemas de medición de la satisfacción
del cliente, invertir mucho en formación del front line
de nuestras empresas, ganar el premio del &laqno;Club Europeo
de la Calidad» u otras muchas recomendaciones que se hacen
en foros de todo tipo. Sin embargo, estas tácticas difícilmente
conducirán a hacer leales a los clientes. Las únicas
fuentes claras de creación de lealtad son acertar en fórmulas
de negocio superiores (como la de Dell o Gateway), lanzar productos
genuinamente valorados por los clientes (como el PalmIII o el
iMac), proporcionar un elevado y consistente valor por dinero
o contar con monopolios (como reflejaba nuestro estudio con Dympanel).
Josep Alet, probablemente la persona que más sabe sobre
fidelización en nuestro país, me comentaba recientemente
que cada dos semanas aparece una nueva tarjeta de fidelización
en la distribución española. La verdad es que estas
tarjetas ya no aportan como valor central el aumentar la lealtad
de los clientes, sino más bien la posibilidad de explotar
bases de datos de consumidores de las que se pueden obtener patrones
de consumo que pueden ser utilizados para tomar mejores decisiones
de comercialización. Ése es su valor principal.
Eso es precisamente lo que pocas empresas hacen. En el siglo
XXI, un cambio esencial que se producirá en las empresas
será que éstas explotarán mucho más
su propia información sobre transacciones que la que compren
a proveedores externos. Un problema es que hay muy pocas empresas
preparadas en España para crear esas bases de datos, y
menos aún para explotarlas.
2. Tecnología
La segunda área de cambios en el marketing del siglo XXI
es la de la tecno-logía. Los productos y servicios del
siglo que viene tendrán mucha más tecnología
"metida dentro" y se comercializarán de forma
más tecnológica.
2.1. Producto y marca
El producto pierde frente al ingrediente tecnológico.
Cannondale, el fabricante de bicicletas de montaña, observa
lívido cómo Shimano, el fabricante de cambios y
pedales, se lleva la mayor parte del margen que hay en la bici
(el 50% frente al 25%); Intel se lleva la mitad del precio de
un ordenador que incluya su procesador. Lycra se lleva lo que
puede de un sujetador, y Stainmaster, lo que puede de una moqueta.
Teflon, de una sartén, Goretex, de un traje de esquí,
Olestra, de una bolsa de patatas fritas, y Nutrasweet, de una
Cola. Los proveedores de ingredientes tecnológicos van
a invertir en crear marcas con sus productos, ya que ahí
está el poder que tienen para sobrevivir en cadenas de
valor cada vez más complejas y más anónimas.
Motorola está creando la marca DigitalDNA y va a vender
el concepto de que cuando un microprocesador valga cinco centavos
de euro, usted se lo encontrará en su tostadora, en la
raqueta de tenis, en el depósito de carburante de su coche
o en la cuna del bebé. La tostadora que lleve DigitalDNA,
sin embargo, tendrá más posibilidades de subsistir
que la que no lo lleve.
Si hablamos de tecnología en el siglo XXI, no podemos
dejar de hablar de Internet en tres niveles: el tamaño
actual, la oportunidad y la implementación de la oportunidad.
(Véase apoyo en página siguiente: &laqno;La decisión
de entrar en Internet».)
2.2. Publicidad
Dos aspectos que reseñar sobre la publicidad y la tecnología.
En muchos casos, la publicidad se está empleando hoy para
obligar a los competidores a mantener los precios altos. Las
agencias de publicidad están haciendo su agosto a costa
de los esfuerzos de los nuevos operadores desconocidos, en sectores
recientemente desregulados, por hacer sus marcas conocidas. Retevisión,
invirtiendo 3.000 millones en su primer año; Cable Europa,
anunciando 6.000. France Telecom, 96 millones de francos, pero
la palma se la lleva Telefónica, con cerca de 15.000 millones
de pesetas. Cuando el "incumbente", empresa además
muy conocida, obliga al entrante a meter mucho dinero en publicidad,
también le obliga en cierto modo a mantener las tarifas
altas. Nadie sabe cuánto tiempo o cuánto dinero
va a costar hacerse oír si el líder invierte tanto
como el resto del mercado en conjunto.
Otro tema que reseñar es Internet como mercado publicitario.
El mercado actual de publicidad de Internet asciende a un millardo
de dólares (datos de junio de 1998). Procter and Gamble,
que invierte tres millardos de dólares al año en
publicidad, convocó hace tres meses a sus rivales Unilever,
Clorox, Nestlé y J&J, entre otros para redactar,
conjuntamente y con una fecha límite (noviembre de 1998),
los estándares de medición para Internet y el tipo
de formatos que deberían aceptar para que en abril de
1999 se pueda desarrollar un sistema que reconcilie los datos
controvertidos que presentan toda una variedad de servicios on
line. Si el consenso entre mega-anunciantes se mantiene, millardos
de dólares de inversión en publicidad podrían
pasar de televisión a Internet. Esta reunión de
Cincinnati refleja que las empresas "andan" bastante
despistadas sobre el medio. Pero también manifiesta que
realmente la manera de producir el cambio en el sector no depende
tan sólo de lo que decida un anunciante, si no que hace
falta el poder de compra de cincuenta millardos de dólares
para producir el giro copernicano que pide este elemento del
mix. Procter ha anunciado que planea mover el 80% de sus tres
millardos de dólares de inversión en publicidad
a lo que denomina medios in- teractivos. La previsión
para España es probablemente muy diferente. No creo que
P&G ni sus compañeros de viaje muevan demasiado sus
presupuestos hacia los nuevos medios. "Los de Villaarriba"
no tienen Internet, y si lo tienen, no se conectan demasiado
debido a las tarifas que nos aplican nuestros operadores telefónicos.
La televisión interactiva es algo muy distinto. Hay que
tener en cuenta que los 700.000 hogares españoles que
están en una de las dos plataformas son probablemente
los más atractivos en términos de renta, ya que
pagan por los servicios de televisión. CSD tiene ya un
prototipo de banca interactiva que está probando. Si tuviera
que apostar por un sector interactivo, lo haría por éste.
2.3. Precios
En cuanto a tecnología y precios, hoy no hay reglas. Uno
se encuentra con "depredación preventiva", "descremado",
"precios no lineales", discriminaciones temporales
o espaciales, paquetes de producto y cualquier otra aplicación
que pueda ser de utilidad a las empresas.
3. Competencia
Quizás el elemento que está cambiando de manera
más sutil, pero a la vez el que estimo que tendrá
mayores consecuencias en la manera de comercializar de las empresas,
sea el proceso constante de fusión y adquisición
de organizaciones, que está produciendo una consolidación
notable entre jugadores que ya estaban muy concentrados. En el
sector de la distribución de nuestro país, todas
las cadenas de hipermercados son dueñas hoy de supermercados.
Walmart, el líder mundial en distribución, y la
compañía más grande del mundo (factura 117
millardos de dólares) hasta que se fusionaron Chrysler
y Daimler Benz, compró 74 hipermercados de Spar en Alemania,
anunciando su entrada en Europa. Ya se habla de la compra por
parte de este gigante de uno de los operadores continentales
de hipermercados. Mientras, Sainsbury adquiere Star Markets en
Massachusetts, Ahold compra Dialco en España, y así
siguen.
Sorprende aún más el ritmo con el que estas fusiones
y adquisiciones se están produciendo en las empresas industriales
y de servicios. En los últimos tres meses hemos asistido
a una auténtica cascada de fusiones y ventas: en el sector
petrolero, BP y Amoco, Elf y Petrofoina, entre otros; en media,
Polygram y Seagram; para películas, Polygram y MGM; en
publicidad, WPP y Asatsu; en tecnología, AOL y Netscape,
o en el sector farmacéutico, McKesson y HBO, Merck y Medco.
La cifra de 1998 en Europa va a superar ampliamente los 513 millardos
de dólares de 1997, y se estima que será de setecientos
millardos (casi un 40% más que en el año anterior).
El valor de estas fusiones supone el 8% del PIB, frente al 20%
del PIB en Estados Unidos. ¿Qué consecuencias comerciales
tiene que el 20% de la actividad económica de un país
se concentre?
1 Las
empresas tendrán que entenderse.
Trabajar con clientes que uno no puede perder: el mundo del marketing
del futuro tendrá a ambos lados de la negociación
a gigantes que son ineludibles uno para el otro: el cliente no
podrá perder a su proveedor, y el proveedor no podrá
perder a su cliente.
2 Fuerzas de venta en
reestructuración: especializadas, más pequeñas
y con más tecnología.
Ya hemos empezado a ver cómo se reducen y especializan
en el sector alimentario, según las grandes cuentas se
convierten en responsables de cuotas mayoritarias de las ventas
totales de la empresa. El futuro marcará progresivamente
esta tendencia.
3 Canales de distribución:
integraciones verticales y nuevos roles.
En el sector farmacéutico americano, la aparición
de los Pharmacy Benefit Management Groups (PBM) como re-intermediadores
cuya función era ayudar a reducir la factura farmacéutica
de las grandes empresas (Chrysler, por ejemplo, se gastó
220 millones de dólares el año pasado en su factura
farmacéutica). Los PBM han sido adquiridos (al menos los
mayores) por las propias compañías farmacéuticas,
que han descubierto un modo de entender mejor la prescripción
de productos éticos, pero también un mecanismo
de influencia sobre los médicos y las farmacias. Por tanto,
asistiremos a integraciones verticales que producirán
la desaparición de canales, pero también a la aparición
de nuevos roles en distribución.
4 Precios: cuando la competencia
se concentra, el consumidor paga.
El gran triunfador de los años ochenta y noventa fue
el consumidor. Durante veinte años ha ido conquistando
mayores niveles de surtido, de conveniencia, de servicio, con
una constante reducción de precios. Esta reducción
de los precios ha venido de la mano de la entrada de competidores.
Cuando la competencia se concentra, el consumidor paga. Si antes
afirmábamos que el consumidor sigue en una persecución
incesante de valor por dinero, ahora decimos que siempre que
pueda. Y en el futuro, va a poder menos.
Recientemente, Philip Morris y BAT fueron descubiertos presuntamente
coludiendo en varios países en los que se habían
quedado solos. El precio medio de una pastilla de medicamento
ético sometida a patente ha pasado de 2 dólares
a 4, hasta 15, en tan sólo diez años. El gran festival
de valor para el cliente se acaba si se acaba la competencia.
En el Reino Unido, donde la concentración de distribuidores
es enorme, los precios medios ajustados al IPC que pagan los
consumidores por los alimentos son mucho más elevados
que en el continente. Lo mismo sucede en Escandinavia, donde
la concentración es aún mayor.
5 Productos y marcas:
las empresas tienden a innovar menos cuando se quedan solas,
pero han aprendido que para seguir solas el mejor medio es innovar.
Las marcas serán co-marcas en muchas ocasiones, compartidas
por los fabricantes con otros fabricantes o por éstos
y los distribuidores. Ya no hablamos de las marcas controladas
por los distribuidores en el sector alimentario o de droguería
e higiene personal, que no necesitan ningún tipo de presentación.
Esta tendencia se está extendiendo hoy a todas las áreas
de la actividad económica en la que las marcas puedan
tener alguna relevancia. Autonation, el dealer múltiple
de automóviles de Estados Unidos, ya ha lanzado su propuesta
de automóvil de marca privada. Tan pronto alguien adquiere
el tamaño adecuado, la decisión de quién
tiene la licencia para poner marca entra en juego. La innovación
viene también propulsada por el tamaño. En los
sectores más innovadores (volvamos, de nuevo, al sector
farmacéutico), hace falta tamaño para poder innovar.
Las empresas tienden a innovar menos cuando se quedan solas,
pero han aprendido que para seguir solas el mejor medio es innovar.
Entre ambas fuerzas, probablemente la segunda sea la que domine
en el futuro.
4. Las prácticas comerciales
Por último, creo que tendremos grandes cambios en las
prácticas de marketing y ventas. En particular, y relativo
a las primeras, he de referirme a la revolución de la
medición y la eficiencia y de la investigación
sobre el consumidor. Con respecto a las segundas deberíamos
referirnos, junto con todo lo que se ha dicho, al impacto de
los medios interactivos.
4.1. Poniendo coto al coste comercial
Durante los últimos veinte años, en prácticamente
todas las áreas de la empresa se ha pasado en algún
momento por el examen que concretaba el valor que ese departamento
añadía a la empresa. Frecuentemente, de este plebiscito
han resultado algunas puestas en su sitio. Por ejemplo, hace
veinte años no pasaba nada si una empresa tenía
stocks elevados; no pasaba nada si se producía con una
calidad correcta, pero no óptima; nadie se rasgaba las
vestiduras si el director de operaciones se ocupaba sólo
de lo que pasaba puertas adentro. Hace veinte años, existía
el departamento de desarrollo de nuevos productos que lanzaba
sus innovaciones poco frecuentemente y tarde. Los departamentos
de operaciones, de diseño, financiero, de recursos humanos...
todos, en definitiva, han tenido que rendir cuentas de su eficiencia
y de la efectividad de sus decisiones. Sobrevive, sin embargo,
un departamento que se ha librado: el comercial. (Véase
apoyo: &laqno;Una nueva era en la investigación de mercado»,
en la pág. 17.)
Mientras todos presentan estudios de viabilidad para realizar
cualquier inversión, los chicos del marketing siguen declarando
1998 año récord en inversión publicitaria
y, lo más sorprendente, con los costes de producción
de anuncios de televisión disparándose un 11%.
¿Están esas inversiones justificadas? Nadie lo
sabe.
La ignorancia se suele justificar en la complejidad de medición
de las tareas comerciales. Pero esta falta de rigor va a cambiar
pronto. En breve, las inversiones en publicidad, en promociones,
en lanzamiento de productos y en otras áreas de marketing
tendrán que justificar su eficiencia. Como describía
anteriormente, en los últimos dos años las fuerzas
de ventas han pasado el examen: se han racionalizado (unas veces
a más, las más a menos, y a veces a fuerzas distintas)
y no se ha acabado el mundo. Lo mismo pasará en las otras
áreas.
5. Una conclusión para
Pymes
Antes de concluir quisiera hacer una consideración para
aquellos directivos que lean estas reflexiones desde empresas
pequeñas y medianas y les resulte relativamente gigantesco
todo lo que reporto en este artículo.
Creo que siempre existirán oportunidades para empresas
pequeñas y medianas, incluso en estos mercados concentrados,
tecnificados y plagados de consumidores camaleónicos y
escurridizos como los que he descrito. Sin embargo, también
creo que deberán ser empresas verdaderamente pequeñas,
verdaderamente centradas y eficientes, y que a su escala y con
sus medios aprovechen las oportunidades que encuentren. No creo
que existan licencias vitalicias para operar para estas organizaciones,
porque tampoco existen para las megaorganizaciones a las que
me he referido. Supongo que muchos de los fenómenos reseñados
constituyen también serias amenazas a la continuidad de
estas empresas, pero por encima de todo, creo que presentan oportunidades
sobre las que deben reflexionar para aprovechar.
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