Turismo, ocio y emtretenimiento

Guerra al conformismo

Tan importantes como las economías de escala, en turismo es fundamental considerar la economía de la variedad, la economía del elemento humano.


  Las claves

Para los profesores Luis Mª Huete y Cosimo Chiesa, coordinadores del II Encuentro sectorial de turismo, ocio y entretenimiento, el objetivo de estas jornadas era claro: mostrar a los empresarios del sector las nuevas formas de hacer prosperar aún más sus negocios para hacerles huir de un conformismo suicida.
El encuentro reunió a veinte ponentes procedentes de más de diez países que, lejos de la autocomplacencia, transmitieron a los asistentes nuevas ideas, aire fresco, vitalidad y audacia. Una auténtica batalla al conformismo. «El éxito de muchas iniciativas del sector en España se basa en planteamientos de negocio que sencillamente se están quedando obsoletos. Un auténtico cáncer para nuestro país, ya que en España ­como ocurrió en Estados Unidos con General Motors­ lo que es bueno para el turismo es bueno para el país», explicaba el profesor Huete.
"La eficacia de gran parte de los elementos tradicionales del plan comercial y de servicios de nuestras empresas de turismo es decreciente. Se corre el peligro de instalarse en un círculo vicioso en donde los problemas se autoalimentan y el tiempo para pensar en sus soluciones desaparece."

La importancia de la variedad

Para el profesor, muchos de los círculos viciosos que están adquiriendo las empresas del sector nacen al perseguir la creación de economías de escala, abandonando otros objetivos.
«Los empresarios pierden entonces el interés por la economía de la variedad. Y aunque ­en efecto­ en turismo son importantes las economías de escala (nadie niega el beneficio que supone en la rebaja de los gastos fijos), tampoco se puede olvidar la importancia de las economías de la variedad, las economías del elemento humano (clientes y empleados).»
El profesor Huete considera que, siendo el turismo una industria intensiva en marketing y mano de obra, sus líderes deberían prestar mucha más atención a la gestión de las economías de la variedad para capitalizar sus inmensas oportunidades. «Las empresas que suman las economías de escala a las de la variedad se hacen formidables competidores en sus mercados», subraya.

Sorpresa y emoción

"Las industrias de turismo, ocio y entretenimiento son las industrias de la gestión de las emociones. Y no hay nada con tanto futuro ­ni con tanta fragilidad­, como los negocios en los que se hace que los consumidores recuperen las emociones ­paz, sorpresa, diversión, conexión, etc.­ que tanto les gustan y que echan en falta en su vida cotidiana.»
Para el experto, una buena gestión de las emociones se cimienta en un trato adecuado a los empleados. «No hay nada tan rentable como crear un inteligente círculo virtuoso entre el mercado de consumidores y las personas que trabajan en las empresas. Ahora bien ­matiza­, la condición imprescindible para que el círculo funcione es la credibilidad. Y es ahí donde más agua hacen muchos de los enfoques y conductas a los que nos tienen acostumbrados las empresas del sector."

Las claves

Tan importantes como las economías de escala, en turismo es fundamental considerar la economía de la variedad, la economía del elemento humano.

La industria del turismo se basa en la gestión de las emociones.

El círculo virtuoso que enlaza la satisfacción de los clientes y de los empleados funciona sólo con una condición: la credibilidad.
       




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