La relación humana (III):
El contenido y su dinamismo

José Mª Rodríguez
El zorro calló y miró largamente al Principito.

- ¡Por favor... domestícame! -dijo.

- Bien lo quisiera -respondió el Principito-, pero no tengo mucho tiempo. Tengo que encontrar amigos y conocer muchas cosas.

- Sólo se conocen las cosas que se domestican -dijo el zorro. Los hombres ya no tienen tiempo de conocer nada. Compran cosas hechas a los mercaderes. Pero como no existen mercaderes de amigos, los hombres ya no tienen amigos. Si quieres un amigo, ¡domestícame!

- ¿Qué hay que hacer? -dijo el Principito.

- Hay que ser muy paciente -respondió el zorro-. Te sentarás al principio un poco lejos de mí, así, en la hierba. Te miraré de reojo y no dirás nada. La palabra es fuente de malentendidos. Pero, cada día, podrás sentarte un poco más cerca.

(Antoine de Saint-Exupéry, "El Principito")

Resumen

En mi artículo anterior, con el mismo título, estudiaba el proceso de deterioro de una relación humana. En esta ocasión analizaré el contenido de una relación humana y su dinamismo.

La vida humana es compleja, y la relación humana manifiesta esta complejidad. Una relación se construye a medida que se desenvuelven una serie de procesos que están entrelazados entre sí. El pasaje de "El Principito" que precede a este artículo muestra en metáforas cómo una relación se construye paso a paso.


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