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Aniversario
25 años
en Madrid
Pasión
por dirigir
"El IESE descansa sobre sus Antiguos Alumnos"
En 1958, Rafael Termes
apostó por el IESE desde sus inicios. 33 años después,
y con una dilatada experiencia profesional a sus espaldas dedicada
a la banca y a la docencia, fue nombrado director del IESE en
Madrid
Entrevista
Profesor Termes, usted ha vivido la historia del IESE desde sus
inicios: ¿cuáles son sus primeros recuerdos del
proyecto original?
Recuerdo que junto a los profesores Antonio Valero y Fernando
Pereira decidimos comenzar con un programa de Alta Dirección.
Sólo asistieron 20 personas y yo participé a la
vez como alumno y como profesor. Concretamente impartí
las sesiones de finanzas.
Desde entonces
hasta hoy ha llovido mucho. ¿Cuáles cree que son
los hitos más destacados en la historia del IESE?
Uno fundamental fue la constitución, en 1961, de la Agrupación
de Miembros del IESE que, al igual que sucede en todas las escuelas
de negocios, es uno de los pilares en que descansa el prestigio
de la institución, gracias a que los Antiguos Alumnos
están situados en las más importantes empresas
del país.
También fue muy importante, en 1963, la constitución
del Comité Asesor Harvard-IESE, que se creó con
el objetivo de preparar el Programa Master, pero que desde entonces
sigue reuniéndose periódicamente.
Y, finalmente, la instalación en Madrid, en 1974, con
las ventajas que sobre todo desde el punto de vista de las comunicaciones,
comporta.
¿Cuál
es el papel del director del IESE en Madrid?
Como director de Madrid, donde existe un Comité de Dirección
del que formo parte, soy también miembro del Consejo de
Dirección del IESE en Barcelona. Por tanto, actúo
como lazo con nuestra sede. El IESE, desde su inicio, es una
Facultad de la Universidad de Navarra la cuarta en orden
de antigüedad, de la que dependemos. Pero dentro de
esta dependencia, tanto en Barcelona como en Madrid, disfrutamos
de una amplia, aunque responsable, autonomía de gestión.
¿Sobre
qué bases descansa la formación de directivos en
el IESE?
El IESE considera que la formación de directivos supone
impartir conocimientos teóricos, desarrollar capacidades
empresariales y fomentar actitudes correctas respecto de las
realidades envolventes.
A lo primero, que puede hacerse mediante lecciones magistrales,
dedicamos la menor parte del tiempo, porque pensamos que la lectura
de textos, fuera del tiempo lectivo, es suficiente.
Los otros dos aspectos requieren modelos activos de enseñanza,
entre los cuales destaca el método del caso que, para
nosotros, es la herramienta más adecuada para el logro
del objetivo que perseguimos.
Este objetivo, sin merma del entrenamiento para la aprehensión
de la realidad, en orden a la adecuada toma de decisiones, consiste
en la difusión del modelo antropológico de dirección
de empresas, que, al tener en cuenta las motivaciones extrínsecas,
intrínsecas y trascendentes que anidan en toda persona,
presta atención a los efectos económicos, psicológicos
y éticos que todo acto humano tiene, y que el líder
empresarial debe conjugar armónicamente. Y ello a la luz
de los principios del humanismo cristiano que inspira toda la
actividad de la Universidad de Navarra. |
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