|
Resumen
Existe la creencia entre los directivos
de que preguntar a los colaboradores cómo puedo hacer
algo mejor es signo de debilidad. Para Francisco Gay, la debilidad
la demuestra quien no se atreve a encajar la respuesta. El primer
paso para mejorar es aceptar que se puede y que se debería
mejorar. "Empeñarse en el "yo soy así"
es, en las personas sensatas, una manifestación de pereza.
Efectivamente, cambiar cuesta. Pero el que tú seas así
no significa que no puedas mejorar." La experiencia del
profesor Gay como "entrenador de directivos" es excelente.
Cuando se crea el entorno de confianza necesario (ni el "entrenado"
ni el "entrenador" pueden ser impuestos), los resultados
son extraordinarios. "Existen algunas competencias que no
son tan difíciles de cambiar", asegura. Sin embargo,
admite que para conocer el verdadero éxito del programa
es necesario dejar que pase el tiempo, ya que no debemos olvidar
que se trata de luchar con constancia para cambiar hábitos
adquiridos.
|