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Entrevista a los profesores Valero Vicente y Lucas Tomás
"El directivo tiene que bajar al ruedo"
  Prof. Antonio Valero  Prof. José Luis Lucas
"Política de empresa. El Gobierno de la empresa de negocios"
Pearson Education Limited, London, 2000.

"El alto directivo debe pedir que le lleven a los lugares que él elija, donde pueda pisar el barro de la empresa, entender una máquina, ver cómo piensan y reaccionan personas de todos los niveles de la organización y del entorno."
Los profesores Valero y Lucas han volcado su experiencia en la dirección de empresas en la cuarta edición de un clásico del management.
Entrevista

¿Cuál es la novedad de los conceptos abordados en la 4ª edición de su libro?

La novedad radica en la forma, en la frontalidad con la que se presentan las ideas. Conceptualmente nacen de una filosofía genuina que practicamos en el IESE desde 1957.
Esta filosofía se puede sintetizar en dos ideas de una lógica inapelable. Primero: gobernando bien la empresa de negocios ­una auténtica labor política­, se llega a ganar dinero. Segundo: saber ganar dinero no da luces suficientes para dirigir bien una empresa.
En el IESE se practicó la primera idea. Es decir, enseñábamos el campo de la alta dirección como un campo del saber político, no en el sentido de las ideologías de partido político, sino como del campo del saber del buen gobierno.
 

¿Por qué hablan de política de empresa en vez de estrategia?
La expresión "política" incide en la perspectiva global de gobierno como actividad humana responsable de la conducción de la actividad empresarial.
En política de empresa se trata de descubrir y dirigir las potencialidades de todos los que intervienen en el proceso empresarial (de creación y reparto de riqueza), y del que es bueno no tener que avergonzarse ni a corto ni a largo plazo. El mundo empresarial es, entonces, un campo de proyectos, de resultados y, también, de principios.
Preferimos llamar al dirigente "político de empresa" y no "jefe ejecutivo", dado que el primer nombre indica la naturaleza de la profesión, mientras que el segundo se refiere sólo a la posición jerárquica. Como campo del saber, sería bueno no sustituir la amplitud de la tarea de gobernar por sólo una de sus labores, sea la de estratega, la de arquitecto de la organización, la de jefe personal o la de configurador de los poderes.

¿Por qué la utilización de la palabra gobierno para referirse al proceso de dirección de las empresas?
Cuando se habla de gobierno empresarial es frecuente remitirse al asunto del consejo de administración; quizá se debe a una circunstancia de moda. Gobernar es una tarea en la que intervienen otros muchos, y se refiere al conjunto del proceso de conducción de la entidad (veáse Figura 1).
El proceso mercantil es por entero un tema de personas. Los bienes y servicios, alguien los produce, los compra y los consume. El proceso empresarial interno lo realizan personas, pues todavía no hay negocio sin trabajo humano, sea de dirección y/o de ejecución.
Incluso el dinero siempre tiene propietario, aunque sea anónimo o esté lejos; la vinculación de las inversiones con la persona no desaparece nunca y, ciertamente, el capital viaja, pero no queda exento de responsabilidades; en último término, las morales. Siempre hay un rostro humano en los mercados, aunque los impulsos de transmisión sean digitales.

Ustedes dicen que gobernando bien la empresa se llega a ganar dinero. ¿Es que se puede ganar dinero aunque no se dirija bien?
Las principales causas que explican el buen funcionamiento de un negocio son, con frecuencia, consecuencia de cómo desarrollan los directivos lo que imaginan que es su negocio. En este caso, el "saber hacer" de los directivos es incluso más importante que la propia idea que tienen de su negocio.

Bien, esto es claro... pero, ¿si se tiene un buen negocio y los directivos lo hacen bien?
En ocasiones, con buenos directivos y con un negocio de buena naturaleza, todo se va a pique por problemas en la convivencia profesional en la organización. Es preciso aplicarse en crear una buena convivencia profesional.

¿Quiere decirnos que con un negocio de naturaleza buena, con unos directivos que sepan hacer bien el negocio, con una sana convivencia profesional en la organización, todo irá bien?
Es preciso armonizar una cuarta pieza. La Configuración Institucional del Negocio. El dinero y la propia configuración jurídica de la empresa y de sus órganos de gobierno son, en ocasiones, causa de que las iniciativas de las personas sean esterilizadas, impidiendo que den sus frutos.

¿Qué beneficios aporta a un directivo manejar el nuevo concepto de "Operaciones" introducido en el libro?
El concepto de "Operación" es una herramienta muy útil para dirigir. Si se divide una política en Operaciones, se está concretando el tiempo, el coste, etc. El alto directivo que tiene a mano todas las operaciones de la empresa se entera de lo que ocurre mucho antes de lo que le llega por los sistemas de información convencionales e informáticos.

¿Cómo puede manejarse un directivo con toda la información que llega a sus manos?
Nos hemos visto obligados a desarrollar el nuevo concepto de realidad ­realidad porque, con frecuencia, en el mundo académico, cuando se habla de realidad se confunde con la realidad que muestran los papeles, la realidad que me ha dicho otra persona o de la que normalmente se supone

¿Cómo llegar a la "realidad"?
Los números y los papeles, que en pocas ocasiones son útiles en sí mismos, pueden engañar siempre, poco o mucho; no expresan nunca la realidad de manera completa. El alto directivo debe pedir que le lleven a los lugares que él elija, donde pueda pisar el barro de la empresa, entender una máquina, ver cómo piensan y reaccionan personas de todos los niveles de la organización y del entorno. La realidad es el análisis, la elección, y hacer lo elegido, salvando todo tipo de información no segura y colaboraciones que puedan suponer una interferencia o una falta de transparencia.

Para terminar, ¿abren nuevos horizontes?
Sí, el concepto de Procedimientos Políticos para la Dirección. Éstos se diferencian de todos los demás ­de diseño, compras, fábrica, comercial, finanzas, contabilidad e informática­ en que están concebidos para hacer progresar a toda la organización empresarial hacia todos los objetivos y metas específicos que tiene. Este sentido dinámico es propio del saber político ejercido con justicia y eficacia. En "La Empresa de negocios y la Alta Dirección. Procedimientos Políticos de Gobierno", una obra recientemente publicada que firmamos junto con el profesor Enrique Taracena, desarrollamos en todo su detalle estos nuevos conceptos.