Según los profesores Antonio Valero y Enrique Taracena:
"Sin compromiso, la iniciativa fracasa"

Si "Política de Empresa. El Gobierno de la empresa de negocios" abrió nuevos horizontes, su "continuidad natural" los amplía, los define y los analiza. Dirigir bien la empresa ya no resulta suficiente para triunfar. El aprender a emprender es el nuevo reto de los directivos
Cómo enlaza su nuevo libro de procedimientos con su anterior obra dedicada al Gobierno de la empresa?

Es la continuidad natural. Entendemos el trabajo de Gobierno en una empresa de negocios que le corresponde a la Alta Dirección expresado en operaciones fundamentales:

1. Analizar y diagnosticar el presente de la empresa en términos de Estructura Directiva, Estructura Institucional, Negocio y Convivencia Profesional.
2. Elegir y realizar la Estructura Directiva, la Estructura Institucional, el Negocio y la Convivencia Profesional.
3. Elegir y aplicar los Procedimientos adecuados para el Gobierno de la empresa.
Las dos primeras actividades forman el núcleo de «Política de Empresa. El Gobierno de la empresa de negocios». La tercera actividad es la que abordamos en la presente obra. Nos hemos propuesto auxiliar a los altos directivos en la difícil tarea de poner orden y dirección en su propio trabajo y en el de sus colaboradores, ofreciendo criterios válidos, experiencias útiles y procedimientos o métodos específicos adecuados a la naturaleza de la Alta Dirección.

¿Qué relación tiene la iniciativa empresarial con los procedimientos?
Los procedimientos conducen la iniciativa. La iniciativa tiene que tomar forma en la acción y requiere un camino. Es poco frecuente que la iniciativa por sí sola resulte eficaz. No pregunte por las causas, probablemente son numerosas; el caso es que muchas iniciativas fracasan porque son sólo eso, iniciativas, de alguien que tiene alguna querencia, quizá querer realizarse a sí mismo...
Es preciso que la iniciativa tome forma específica en términos de pasos a realizar o de acciones a emprender para que realmente esto sea eficaz. Y los pasos deben ser realistas. Hay que comprometerse en la acción y no quedarse sentado en las ideas.
Por ello, los procedimientos de Alta Dirección para el Gobierno de la empresa son el instrumento propio de la Alta Dirección para realizar su trabajo.

Da la impresión de que los procedimientos de Alta Dirección pueden resultar un buen instrumento para el Gobierno, pero... ¿aportan algo en cuanto a la disciplina y seriedad del trabajo?
Cuando se utilizan procedimientos para el trabajo directivo, eso no ocurre con gran frecuencia, se piensa o se resuelve la acción antes de emprenderla. Los procedimientos permiten que lo que se hace sea mucho más racionalizado, más formalizado, más consistente y estructurado. Nuestras observaciones, recogidas a partir de la realidad y de las experiencias concretas, definen conceptos y formas de trabajar que ya han probado su gran utilidad para la dirección de empresas.

 

La realidad-realidad

Los procedimientos en sí mismos, ¿llevan a la realidad-realidad, término que uste- des emplean en su libro?
No siempre. En la mayor parte de las veces tienden al número, que no es la realidad-realidad, es decir, al concepto que no es real. Hay que profundizar mucho en este término del libro para aplicarlo como se describe.

¿Qué conceptos forman la realidad-realidad?
Lo forman conceptos como ir a la fábrica, saludar al portero, saber cómo está su mujer, pa-searse por el comercio, saber cómo funcionan los procesos, preguntar algo del funcionamiento si no se sabe cómo funciona, etc. Es tan compleja la realidad que no se ve a través de los papeles, de los informes. Hay que vivirla, estar en ella y saber interpretarla de forma adecuada.

Ustedes dicen que los procedimientos se aplican para hacer avanzar la acción, ¿en qué consiste este avance?
Hablamos de avance en términos relativos, nos referimos al movimiento o al paso de una situación actual a otra futura que se considera mejor en términos relativos y necesariamente subjetivos, valorados por quien está proyectando la acción, aquel que decide emprenderla.
Así, el avance en cualquiera de los terrenos de la empresa será relativo a lo que se ha querido. En el libro ponemos también énfasis en que el avance se produce, no de manera global, sino de manera analítica, por eso se parte de la acción global vista por operaciones.

Su concepto de diagnóstico tendencial, dinámico, fraccionado, por repetición y participativo, a través de la forma en que está presentado en su libro... ¿es una llamada a que se haga o más bien es un desarrollo acabado que da caminos concretos, políticas precisas para hacerlo, si se piensa hacer?
Es un concepto que nosotros desarrollamos en el libro. Además, un llamamiento a que se utilice, porque creemos que es eficaz, práctico, riguroso y ayuda a pensar con orden y viveza.
El libro es la primera obra escrita que abre caminos para diagnosticar de una manera completamente distinta de lo que se ha hecho hasta ahora en el mundo de las empresas y las escuelas de negocios de todo el mundo. No es un invento radicalmente nuevo, porque lo hemos sacado de la experiencia que hemos vivido, pero sí es nuevo en cuanto a la descripción detallada de asuntos reales-reales.