Diga simplemente... Gracias



José Mª Rodríguez
es Profesor Ordinario del IESE en el Departamento de Comportamiento Humano en la Organización.

En una ocasión, cuando visitaba una empresa, observé que habían colocado en muchos puntos de las instalaciones un letrero que rezaba: "Diga simplemente gracias". Me sorprendió gratamente. Me parece que dar las gracias es un buen gesto. (...)

En resumen, cuando damos las gracias estamos reconociendo nuestra indigencia radical y el valor de lo que recibimos. Por esta razón, dejar de dar las gracias hace daño a una relación, en cuanto niega valor a lo que la otra persona ha hecho por nosotros. Por esta misma razón, cuanto más estrecha es una relación, tanto más importante es dar las gracias, porque tanto más frecuentes son los gestos de generosidad que se dan entre las personas, que brotan del aprecio mutuo e, incluso, del amor. Y ahora vuelvo al tema del letrero con el que iniciaba esta columna. Continúo pensando que tiene un lado positivo, en cuanto que invita a dar las gracias en el marco de la organización, donde las relaciones espontáneas son tan importantes. Sin embargo, me surge la duda de que, en este contexto, dar las gracias se puede convertir en un mero gesto ritual. En una palabra, dar las gracias es bueno cuando internamente sentimos que han hecho algo valioso por nosotros y lo reconocemos con nuestras palabras.
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