Herbert Simon (1916-2001) y
Juan Antonio Pérez-López (1934-1996). “In memoriam”

La esencia de la dirección


El premio Nobel de Economía, Herbert Simon, y el profesor del IESE, Juan Antonio Pérez-López, analizaron en profundidad qué supone para un directivo el que la persona esté en el centro de la organización. El profesor Josep M. Rosanas les rinde homenaje en este artículo, en el que analiza el pensamiento de los dos expertos exponiendo sus coincidencias y divergencias.


 
El pasado 8 de febrero fallecía, en Pittsburgh (Pennsylvania), Herbert Simon, Premio Nobel de Economía en 1978 y sin duda una de las personas que más ha contribuido al desarrollo de la ciencia de la dirección, posiblemente la que más. Simon había nacido en 1916, en Milwaukee (Wisconsin), y hubiera cumplido los 85 años en el mes de junio de este primer año del siglo XXI. Precisamente, en este mismo mes se cumple el quinto aniversario del fallecimiento del profesor del IESE Juan Antonio Pérez-López, nombre que está indisolublemente unido al de Simon para todos quienes tuvimos la suerte de escuchar a Juan Antonio en clase, y todavía más, para los que tuvimos el honor de trabajar con él.

Juan Antonio hablaba mucho de Herbert Simon. De manera crítica, hay que apresurarse a reconocer, puesto que mantenía con él diferencias filosóficas profundas. Pero solía decir que le consideraba como a un primo hermano. Es decir, que, intelectualmente hablando, podían recorrer un largo trayecto juntos; pero que –llegados a un determinado punto– cada uno se iba por su lado.
 
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