Una ley general de las relaciones interpersonales
Entre el hermetismo y la franqueza

Cuando percibimos que nuestro interlocutor es franco con nosotros y expresa lo que realmente siente, sabemos a qué atenernos con él y es más probable que nos sintamos inclinados a ser francos con él

   
José María Rodríguez
Profesor ordinario IESE
Departamento de comportamiento Humano en la Organización
vazquez@iese.edu
 



Las relaciones interpersonales son nuestra principal fuente de felicidad. La clave de las relaciones interpersonales reside en lo que Rogers llama congruencia, y entiende por tal la coincidencia entre los sentimientos que experimentamos en cada momento, la conciencia de estos sentimientos y nuestra comunicación de estos estados interiores.

El ejemplo más elemental de congruencia es el del niño. El niño experimenta hambre, tiene coinciencia de ella y manifiesta su sentimiento a través de sus "herramientas" de comunicación. Todo él está integrado.

Para encontrar ejemplos de incongruencia hemos de alejarnos de la infancia. Para mejor nuestro nivel de "congruencia" es necesario mejorar nuestar capacidad de conocimiento propio y nuestra capacidad de comunicación.