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Juan Pablo II propone un plan de acción
para los cristianos del tercer milenio
La estrategia del Papa para el tercer
milenio
En el inicio del tercer milenio nos
encontramos en un mundo globalizado y tecnológico, con
muchas posibilidades, pero también con acuciantes y dolorosos
problemas. Hacen falta creatividad y audacia para revitalizar
el perenne mensaje cristiano. Estamos ante una nueva era, en la
que los laicos, en virtud de su propia vocación, juegan
un papel protagonista
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En no pocas ocasiones, autores de management han hecho notar que
la Iglesia Católica es la corporación más
antigua de Occidente y una organización global que se extiende
de un extremo a otro de la Tierra. No les falta razón,
pero la Iglesia no puede comprenderse bien sin la perspectiva
de la fe y el elemento divino que alienta su quehacer humano.
Como todas las organizaciones serias, tiene también su
estrategia y sus planes de acción, aunque sus contenidos
son muy distintos de los que presentan otras organizaciones, ya
sean culturales, políticas, mercantiles o humanitarias.
El Papa subraya el papel de los laicos en esta tarea que, como
ya señaló el Concilio Vaticano II, deben asumirla
sin apartarse de sus quehaceres diarios y sin olvidarse de sus
semejantes. «Obviamente, todo esto tiene que realizarse
con un estilo específicamente cristiano: deben ser sobre
todo los laicos, en virtud de su propia vocación, quienes
se hagan presentes en estas tareas, sin ceder nunca a la tentación
de reducir las comunidades cristianas a agencias sociales. En
particular, la relación con la sociedad civil tendrá
que configurarse de tal modo que respete la autonomía y
las competencias de esta última, según las enseñanzas
propuestas por la doctrina social de la Iglesia.».
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