In Memóriam
Antonio Valero
Pocos días antes de entregar a imprenta la edición
de septiembre de la revista, nos sorprendió la noticia del
fallecimiento de Antonio Valero, fundador y primer director general
del IESE.
Sin demasiado tiempo, recogimos las primeras impresiones de los
profesores Jordi Canals, Rafael Termes y Juan Carlos Vázquez-Dodero.
Anunciábamos entonces que en un número posterior realizaríamos
un sentido homenaje a este sabio profesor. Nos unimos, de este modo,
al acto académico del IESE, en el que se concederá
a Antonio Valero la Medalla de Oro de la Universidad de Navarra.
Recogemos en estas páginas el testimonio y los recuerdos
que nos han hecho llegar hasta la redacción profesores, empleados
y Antiguos Alumnos del IESE. Esperamos que sean un leve reflejo
de la figura de un prohombre de empresa que supo llevar a cabo con
profesionalidad y empuje una misión.
"Ése era su mundo"
Lorenzo Dionis, profesor del IESE
Antonio Valero asumió
la misión de introducirse en el ámbito de los que
él llamaba hombres de vértice, los más altos
directivos, que escucharon y agradecieron sus opiniones, aunque
en ocasiones fueran duras y desfavorables"
Cinco decisiones clave de Antonio
Valero
Josep Faus, profesor del IESE
Del conjunto de la actuación de Antonio Valero como fundador
del IESE, cinco de sus decisiones de carácter estratégico
han dotado al IESE de una identidad diferenciada con respecto
a otras escuelas de negocios. 1. Empezar por arriba, 2. Formación
de profesores, 3. Internacionalidad, 4. Investigación,
5. Los cuatro 25%
Recordando a Don Antonio
MaCarmen Parés,
Secretaria del profesor Valero,
explica cómo se trabajaba con él, especialmente
en los últimos meses de su vida
Gracias a John F. Kennedy, conocí
el IESE
Mariano Puig (PDG-I 64), presidente
de Corporación Puig
A principios de los años sesenta, era impensable concebir
una escuela de alta dirección en España. Sin embargo,
en Barcelona había comenzado su andadura el IESE, promovido
por Antonio Valero.
Recuerdos de Juventud
Juan Castelló (PADE-I 61)
Tengo un recuerdo muy nítido de la primera vez que vi a
Antonio. Fue en Terrassa, y me llamó la atención
la imagen de una señora vestida de negro acompañada
de un chico muy alto. Tal como supe después, acababa de
llegar de Zaragoza para instalarse en Terrassa y estudiar en la
Escuela de Ingenieros. Era el año 1944. Ambos pertenecimos
después a un amplio grupo de amigos, del ámbito
de la propia Escuela y de la ciudad, que contaba entonces con
una nutrida población universitaria
El amigo
Esteban Masifern, profesor del IESE
¿Cuál era el perfil humano de Antonio Valero? En
la distancia corta era una persona cercana, con una enorme capacidad
de hacerse cargo de las situaciones y tender una mano a sus amigos.
El privilegio de trabajar con Don Antonio
Empar Vendrell
Conocía a Don Antonio Valero desde que me incorporé
al IESE en 1962, pero no fue hasta mucho más tarde cuando
tuve el privilegio de trabajar directamente con él.
Ya desde el principio, y por los comentarios sobre su destacada
personalidad y singular forma de hacer, compartía con todos
un profundo respeto y a la vez admiración por él.
No obstante, fue en la primavera de 1973, y durante unos años,
cuando presté directamente mis servicios a Don Antonio.
Sólo un tiempo más tarde pude valorar en su justa
medida la extraordinaria calidad humana que atesoraba y apreciar
lo mucho que me había dado.
Exigencia profesional y preocupación
por los demás
Sandalio Gómez, profesor del
IESE
Antonio Valero supo combinar
la exigencia en el ámbito profesional con la preocupación
por las personas que colaboraban con él. Puso al servicio
del IESE todas sus capacidades y exigió a las personas
que trabajaron con él la misma intensidad.
Recuerdos de Antonio
Juan José Toribio, profesor
del IESE
A principios de los años sesenta, era impensable concebir
una escuela de alta dirección en España. Sin embargo,
en Barcelona había comenzado su andadura el IESE, promovido
por Antonio Valero
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