Aprendiendo
a escuchar
Escuchar es difícil, pero se puede aprender y mejorar esta
capacidad hasta convertirla en una experiencia mágica. Esta
es una de las conclusiones a que han llegado mis alumnos del curso
de Comunicación en la Organización, que
imparto en el primer año del MBA
Resumen
Uno de los ejercicios del curso consiste
en pedir a los alumnos que se reúnan de dos en dos, en un
lugar tranquilo, sin prisas, durante una hora, y que se turnen en
escucharse mutuamente un problema. Les asigno un tiempo holgado
para que no sientan la presión de la urgencia, y les pido
que, al terminar el ejercicio, redacten un breve informe describiendo
la experiencia.
Al elaborar este informe, han de olvidarse del contenido
de la conversación y han de centrarse en el proceso de
escucha que ha tenido lugar entre ellos. Previamente, les he explicado
qué es y qué no es escuchar.
A continuación, resumo las observaciones
hechas por los alumnos en sus informes. Son muy instructivas:
«El contacto visual es clave; al principio
puede ser incómodo, pero luego se pasa y se olvida que
es un ejercicio.»
«El gesto de asentir con la cabeza
invita a hablar.»
«Escuchar es difícil porque
lleva tiempo, cuesta callarse, requiere esfuerzo, hay que superar
la tendencia a distraerse y controlar el impulso a acabar la frase
del otro.»
«Escuchar es una fuente de riqueza,
es gratificante, puede ser una experiencia mágica.»
«Escuchar ayuda al otro a escucharse
a sí mismo y a recapacitar.»
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