Aprendiendo a escuchar

Escuchar es difícil, pero se puede aprender y mejorar esta capacidad hasta convertirla en una experiencia mágica. Esta es una de las conclusiones a que han llegado mis alumnos del curso de “Comunicación en la Organización”, que imparto en el primer año del MBA


Resumen

Uno de los ejercicios del curso consiste en pedir a los alumnos que se reúnan de dos en dos, en un lugar tranquilo, sin prisas, durante una hora, y que se turnen en escucharse mutuamente un problema. Les asigno un tiempo holgado para que no sientan la presión de la urgencia, y les pido que, al terminar el ejercicio, redacten un breve informe describiendo la experiencia.

Al elaborar este informe, han de olvidarse del contenido de la conversación y han de centrarse en el proceso de escucha que ha tenido lugar entre ellos. Previamente, les he explicado qué es y qué no es escuchar.

A continuación, resumo las observaciones hechas por los alumnos en sus informes. Son muy instructivas:

• «El contacto visual es clave; al principio puede ser incómodo, pero luego se pasa y se olvida que es un ejercicio.»

• «El gesto de asentir con la cabeza invita a hablar.»

• «Escuchar es difícil porque lleva tiempo, cuesta callarse, requiere esfuerzo, hay que superar la tendencia a distraerse y controlar el impulso a acabar la frase del otro.»

• «Escuchar es una fuente de riqueza, es gratificante, puede ser una experiencia “mágica”.»

• «Escuchar ayuda al otro a escucharse a sí mismo y a recapacitar.»



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Profesor Ordinario, IESE, Departamento Comportamiento Humano en la Organización.
José María Rodríguez Porras
jmrodriguez@iese.edu