Formación
permanente
Las personas mantenemos siempre la capacidad de seguir aprendiendo,
de cambiar nuestras actitudes, de desarrollar nuestras capacidades,
de contrastarnos con otros, de fijarnos objetivos personales, de
descubrir oportunidades dentro y fuera de nosotros mismos, y estas
cosas se estimulan cuando tomamos la decisión de ir a formarnos.
Se trata de algo que viene de los años
cuarenta. Antes uno se formaba en la primera etapa de su vida, y
eso le debía servir para siempre. Como otras innovaciones
en formación para la dirección, seguramente la pionera
en el lanzamiento de la formación permanente fue la Harvard
Business School. Hoy, muchas escuelas de negocios del mundo ofrecen
una amplia cartera de posibilidades: programas de diferentes duraciones
y contenidos dirigidos a atacar la problemática que se le
presenta al directivo que ya lleva años en su profesión.
Dentro de esta oferta, generalmente abierta al mercado, cabría
comentar brevemente la que algunas escuelas dirigen especialmente
a sus antiguos alumnos.
Sorprendentemente, este tipo de oferta es escasa.
Como antiguo alumno de la Harvard Business School recibo una convocatoria
anual para una especie de Asamblea que tiene lugar cada año
en un país distinto. Eso es todo. Frente a ello, destaca
la actividad que desarrolla el IESE para sus Antiguos Alumnos
con el Programa de Continuidad, (ver páginas 114 y siguientes),
sobre todo en España. Es excepcional. Sólo existen
casos comparables en las escuelas en las que el IESE ha tenido
influencia contribuyendo de alguna forma a su lanzamiento o a
su desarrollo, en Europa, América, Asia y África.
¿Cuándo formarse?
Estudios realizados sobre este tema ponen de manifiesto
que un par de veces durante la carrera profesional conviene hacer
una revisión a fondo.
En algunos programas internacionales en China he
llevado grupos de directivos a una empresa que tiene allí
Lufthansa para hacer el mantenimiento (suyo y de terceros) de
los grandes aviones. El mantenimiento más completo de uno
de esos aviones requiere unas 200.000 horas hombre de trabajo
y uno entiende que es una cosa muy adecuada para hacerla en China.
Bien, pues ese repaso profundo también han
de hacerlo los directivos un par de veces en su vida, en un lugar
adecuado. Harvard, Stanford, Columbia, Michigan, INSEAD, London
Business School, IMD, el IESE, por supuesto, y muchas otras escuelas
ofrecen programas de más de cuatro semanas seguidas en
módulos para este objetivo.
Después está la puesta al día con las cosas
que van saliendo y que hay que ver qué significan para
uno mismo: just-in-time, reingeniería, CRM, balance
score card, gestión por proyectos, etc. Hay que contrastar
cómo otros están incorporando tecnologías,
haciendo frente a los retos globales y a la coyuntura. Hay que
buscar puntos neutrales de encuentro con los directivos de tu
sector analizando con ellos profesionalmente problemas comunes.
La mayoría de escuelas líderes suelen
disponer de una oferta que incluye las oportunidades de revisión
a fondo como las sugeridas antes y las de puesta al día,
y las mantienen actualizadas con la investigación de sus
profesores y el contraste entre unas y otras.
En empresas grandes, el papel del responsable de
recursos humanos es clave en conocer esta vastísima oferta,
evaluarla y saber qué puede ser adecuado para sus directivos
en distintas etapas de la carrera profesional. A veces, si un
número relevante de directivos de una misma empresa tiene
necesidad de actualizarse en una serie de aspectos comunes, los
responsables de recursos humanos pueden trabajar con sus proveedores
de formación en el diseño de programas hechos a
medida.
En un mundo en el que no tenemos tiempo para nada,
cuesta a veces tomar la decisión de dejar por unos días
el trabajo, o de adquirir un compromiso importante de dedicación
a formarse durante un período largo. Pero la realidad es
que las personas mantenemos siempre la capacidad de seguir aprendiendo,
de cambiar nuestras actitudes, de desarrollar nuestras capacidades,
de contrastarnos con otros, de fijarnos objetivos personales,
de descubrir oportunidades dentro y fuera de nosotros mismos,
y estas cosas se estimulan cuando tomamos la decisión de
ir a formarnos.
|