Despejando
la incógnita china
China despertó hace quince años.
Profesores, Alumnos y Antiguos Alumnos del IESE han vivido en
primera fila ese amanecer y pueden despejar la incógnita
china. Las opiniones son tantas como las personas, pero optimistas
y pesimistas coinciden en un síntoma: si algo se conoce
del gigante desconocido es su complejidad
En los últimos años, China ha dejado
de ser una mancha en un extremo del mapamundi para cobrar un perfil
propio. China ha despertado. Se desarrolla a un fuerte ritmo , recortando
distancias con las poderosas economías occidentales.
Desde 1978 –fecha reconocida como el punto
de inflexión del régimen chino hacia una economía
abierta– el país ha experimentado un cambio prodigioso,
y nada permite creer que se detenga en los próximos años.
La adhesión a la OMC (Organización Mundial del Comercio),
el relevo en el Partido Comunista Chino (PCCh) y la organización
de los Juegos Olímpicos de Beijing en 2008 y de la Exposición
Universal de Shanghai en 2010, indican que se encuentra ante el
impulso definitivo.
El “milagro chino”
«Viajé a China por primera vez a mediados
de los años ochenta. Me encontré con muchas bicicletas,
un parque automovilístico escaso y anticuado, pocos edificios
modernos, bloques de viviendas precarias, relativamente pocas
infraestructuras y mucha gente que vestía según
el estilo del presidente Mao.» Pedro Nueno, profesor del
IESE y uno de los impulsores de la escuela de negocios CEIBS (China
Europe Business School), conserva un nítido recuerdo de
su primera visita al país.
Desde el primer momento, confió en el futuro
de China y apostó por él. «Durante años,
Pedro Nueno ha viajado a China frecuentemente, promoviendo apoyo
institucional y financiero para la CEIBS», asegura el profesor
Carlos Cavallé.
Pedro Nueno ha sido un espectador privilegiado del cambio: «Hoy
hay menos bicicletas. Los viejos edificios han sido sustituidos
por rascacielos, el parque móvil se ha multiplicado y modernizado,
y se palpa en el ambiente una dinámica de crecimiento que
está cambiando la fisonomía del país».
Más allá de estos cambios externos,
la metamorfosis más sorprendente se ha producido en la
mentalidad de los chinos. «Hace unos años, los jóvenes
querían salir al extranjero para encontrar una oportunidad
fuera de China. En la actualidad, prefieren permanecer en su país,
incluso por menos sueldo», señala.
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