Los alumnos del MBA y del EMBA promueven iniciativas solidarias

Siempre hay tiempo para los demás

Siempre se puede encontrar tiempo para los demás. Preparar casos, trabajar, atender a la familia y los compromisos sociales, es mucho, pero nunca demasiado. Los alumnos del MBA de Madrid y Barcelona han encontrado un hueco en la agenda para ayudar a los demás. Ellos aseguran que la inversión es rentable

Pocas veces el tiempo es un recurso tan escaso y valioso. Clases, reuniones de equipo, proyectos… parece imposible encontrar un hueco libre. Pero sólo lo parece. Siempre hay tiempo para pensar en los demás. Los MBA de Barcelona y Madrid han desarrollado iniciativas solidarias en los barrios más sencillos de las respectivas ciudades.

Sonrisas

Antonio Núñez, director de Programas de Executive Education en Madrid, fue el impulsor de la campaña «Una sonrisa por Navidad», realizada conjuntamente con la ONG Cooperación Internacional. El objetivo estaba claro: «Conseguir una sonrisa de las familias beneficiarias durante la Navidad y sensibilizar a los alumnos del EMBA de las realidades sociales que les rodean a través de su implicación en un proyecto social».
Antonio ha trabajado muchos años en Cooperación Internacional, y gracias a ello pudo «contactar con las familias beneficiarias y organizar la campaña en el primer año, e impulsarla con la ayuda de algunos compañeros del EMBA durante los dos siguientes».

Isabel Estalella es de Sevilla y trabaja en Guadarte. Para asistir al EMBA viaja todas las semanas a Madrid. No tiene demasiado tiempo, pero supo encontrar un hueco para impulsar esta iniciativa solidaria.

Isabel confiesa que «en principio nos venía muy mal, porque los preparativos empezaron quince días antes de los exámenes. Pero la colaboración de todos los equipos fue estupenda, y a la semana tuvimos todas las respuestas. Fue una experiencia realmente divertida. A nosotros nos tocó una familia de Tetuán. La casa era antigua, baja y con techo de uralita. Nos abrió la señora de la casa, que lo agradeció muchísimo. Les hacía realmente falta, era una casa muy pequeña... no había estado en una casa así nunca».

Ignacio Gómez, del primer curso del EMBA, es de Madrid y trabaja en Unión Fenosa, en el Área de Compras de Energía. Fue uno de los alumnos que participó con su equipo. Su objetivo no era sólo dar dinero, sino involucrarse un poco más en todo el proceso. «Fue muy gratificante. No es una situación cómoda en un principio, pero sin duda te sientes muy bien después por haber estado con esa persona y haberla acompañado un poco. Se trata de participar un poco del sufrimiento de otras personas, el hacérselo un poco más fácil, y al mismo tiempo te das cuenta de la suerte que tienes, porque muchas veces la Navidad se convierte en algo materialista, y esto te hace tener un punto de vista más amplio.»
Desde Barcelona

Por otro lado, en Barcelona, el Club Solidario del IESE cada vez promueve más iniciativas. «Esperamos ser más. Tenemos muchos proyectos en cartera», señala Zaloa Quevedo, alumna del segundo curso del MBA.

Las campañas de solidaridad han dado sus frutos: casi 5.000 euros para Chiapas y más de 100 libros infantiles para enviar a la Iglesia de Montealegre, en el Raval de Barcelona. Además, una urna solidaria, colocada estratégicamente en el bar, recaudó dinero para enviar a Caritas Argentina, y un árbol de Navidad recogió 175 juguetes para Caritas y Montealegre.

«La idea del árbol fue muy bien acogida por todo el personal y los alumnos del IESE. Desde luego, superó todas nuestras expectativas.» Los alumnos del MBA colocaron un árbol en la cafetería de la sede del IESE en Barcelona. En lugar de las habituales bolas de cristal, el abeto apareció lleno de cartulinas con las cartas a los Reyes de los niños del Raval. «A red car, David, 4 years old», se podía leer en una de las cartulinas; «A walkman, Maria, 12 years old», se podía leer en otra. Y así hasta llegar a las 175 bolas que, “misteriosamente”, desaparecían por la noche para convertirse en regalos al día siguiente.

Más allá de la Navidad

Uno de los objetivos que se ha marcado este año el Club Solidario es alcanzar los 10.000 euros para luego donarlos a Caritas y Montealegre. «Contamos con la colaboración de todos. Pero no sólo queremos que la gente nos dé su dinero. Queremos sus ideas, su tiempo para repartir comida en barrios marginales, echar una mano en los comedores de indigentes o jugar a fútbol con los niños del Raval», afirma Zaloa.

«Estamos organizando muchas actividades para este curso: además de las campañas de siempre, como la recogida de ropa durante todo el año o las Rosas Solidarias en Sant Jordi, tenemos montones de ideas nuevas en las que vamos a necesitar el apoyo y la cooperación de todos, que desde ahora mismo ya agradecemos», añade Zaloa.

Cualquier iniciativa es buena. Zaloa explica cómo unos compañeros del MBA vieron la oportunidad de contribuir al Club Solidario a través de una de las asignaturas. «En la clase de Project Management, a unos compañeros se les ocurrió donar todos los beneficios que recaudaran con su proyecto a cambio de que les ayudásemos a realizarlo», explica Zaloa.

Actualmente, el Club Solidario cuenta con el trabajo de ocho alumnos de segundo curso y la ayuda de bastantes alumnos de primero. «De todos modos, esperamos ser muchos más. Tenemos que poder llegar a mucha más gente», afirma Zaloa.


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Los participantes de la campaña de 2001, en la puerta de la sede del IESE en Madrid.

El Árbol de Navidad siempre repleto de regalos.