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Empresas en la vanguardia de la investigación médica

CIMA, por un futuro mejor

El proyecto es apasionante. Se trata de encontrar remedios para vencer el cáncer, frenar el Alzheimer o evitar los infartos. Una misión en la que trabajan 350 investigadores y técnicos en el Centro de Investigación de Medicina Aplicada (CIMA) de la Universidad de Navarra. Junto a ellos, en primera línea, doce empresas les alientan, apoyando financieramente esta apuesta por un futuro mejor

La confianza en la envergadura del proyecto del CIMA (Centro de Investigación de Medicina Aplicada) y la preocupación por su viabilidad a largo plazo, ha animado al mundo académico y empresarial a desarrollar una innovadora fórmula jurídica que marcará un hito en las relaciones entre universidad y empresa.

A través de la constitución de una joint-venture, las empresas signatarias se han comprometido a desembolsar 152 millones de euros en diez años y a constituir una sociedad que permitirá explotar las patentes que resulten de la investigación.

Entre las empresas que participan en el acuerdo están: Corporación Caja Navarra, Sodena, Caja Rural de Navarra, BBVA, El Corte Inglés, Pontegadea (sociedad de Amancio Ortega), Omega-Capital, Grupo Masaveu y Unicaja.

Francisco Errasti, director del CIMA, que ha sido uno de los impulsores del acuerdo, define esta joint-venture como una fórmula de financiación innovadora y realista que garantizará la viabilidad del proyecto a largo plazo. «Lamentablemente, en España no existe una cultura muy arraigada de la donación, y tampoco suficientes incentivos fiscales, por lo que se requería una fórmula diferente que recogiera los intereses y necesidades de la empresa y la universidad», explica.

«No nos hemos inspirado en algo concreto. Pensamos, primero en capital de riesgo, y después encontramos un ropaje jurídico que encajaba en una fórmula novedosa con importantes desgravaciones fiscales. Consideramos que el resultado es atractivo para las empresas que desean hacer algo por la sociedad y para la Universidad, que se ve obligada a dirigir su investigación para conseguir resultados tangibles.

El acuerdo impulsa a la Universidad a abrirse a la sociedad, a desarrollar una investigación práctica, y por otro lado, permite a las empresas devolver a la sociedad parte de lo que han recibido de ella.

Las empresas que se han implicado en el proyecto cuentan con un aval: la trayectoria de la Universidad de Navarra. Según el director del nuevo centro de investigación, «la confianza en el CIMA –todavía un intangible en su desarrollo completo– se basa en el prestigio “tangible” de todo el entramado que existe en su entorno. Las empresas han confiado en lo que hasta ahora ha llevado a cabo la Universidad de Navarra, y vuelven a confiar en que este proyecto también llegará a buen fin».

De la idea, al fármaco

El objetivo del CIMA es controlar el proceso que nace con la investigación y se cierra con la comercialización de los productos farmacéuticos. Mediante la consecución de ingresos derivados de la propia actividad investigadora, se obtendrán nuevos fondos.

Las patentes, como tales, pueden tener muy escaso valor si no se comprueba su valor de mercado. Para ello hay que efectuar costosos estudios pre-clínicos en modelos animales, y más adelante –si se confirman estos últimos–, en ensayos clínicos en pacientes.
Con este objetivo se ha constituido una empresa de biotecnología que desarrollará la segunda fase del proceso.

La Universidad de Navarra cuenta, por tanto, con la infraestructura necesaria para llevar los adelantos que se consiguen en el laboratorio hasta el paciente. «Espero que la investigación del CIMA efectúe sólidas aportaciones a la ciencia biomédica, y que las patentes –ya tenemos varias– contribuyan a la financiación futura del centro», declara Errasti.

Cuatro grandes líneas
de investigación

El CIMA se concentrará en cuatro líneas de trabajo: oncología, enfermedades cardiovasculares, neurología y terapia génica. Los criterios con los que se han elegido estas líneas de investigación son exclusivamente médicos. Las enfermedades derivadas de estas líneas son las causantes del 90% de las muertes del mundo occidental.

El principal objetivo del área de oncología es investigar la carcinogénesis: estudiar cuál es la causa por la que una célula se convierte en maligna y comienza a multiplicarse desordenadamente, originando el cáncer.

El reto en el área de enfermedades cardiovasculares es la prevención, conocer en qué medida influyen los factores genéticos y, especialmente, el estilo de vida.

Los neurólogos concentrarán su esfuerzo en la lucha contra cuatro enfermedades: el Alzheimer, el Parkinson, las depresiones y la esquizofrenia.
La terapia génica, una nueva modalidad, fruto de la investigación biomédica, consiste en la aplicación de genes terapéuticos a la curación de las enfermedades. Si la terapia génica da resultado en la lucha contra el cáncer, la quimioterapia y la radioterapia tenderán a desaparecer.

La investigación en terapias génicas del CIMA se centrará en el hígado. Este órgano es, posiblemente después del cerebro, el más importante y complicado del cuerpo humano, que realiza innumerables funciones.

La mayoría de los directores de las cuatro áreas de trabajo son médicos-investigadores. Según Francisco Errasti, «los médicos conocen las auténticas necesidades del paciente y pueden trasladarlas al laboratorio».

El doctor Joseph Masdeu, que se ha incorporado con varias personas de su equipo de Estados Unidos, será el director del área de neurociencias. Jesús Prieto será el doctor que se encargará de la línea de terapia génica en enfermedades del hígado; el doctor Luis Montuenga dirigirá el área de oncología, y el doctor Javier Díez, el área de fisiopatología cardiovascular.

La gran ventaja del CIMA es que en un solo lugar se puede completar todo el ciclo de investigación científica, gracias a su enorme implicación con las Facultades de Medicina, Ciencias y Farmacia de la Universidad de Navarra, así como con la Clínica Universitaria.

«Tenemos laboratorios y un animalario que completan la investigación pre-clínica –explica el director del CIMA–, y podemos hacer los ensayos clínicos en la Clínica Universitaria. A partir de ahí, hacen falta grandes inversiones. Esperamos poder contar con financiación de socios externos para poder desarrollar los productos finales y beneficiar directamente a los enfermos.»

Los expertos trabajarán en el Campus de la Universidad de Navarra. La construcción del edificio de CIMA avanza a buen ritmo. Los 15.000 metros cuadrados de instalaciones, situados frente a la Clínica Universitaria de Navarra, estarán operativos la próxima primavera.



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