| Homenaje al
profesor emérito José Mª Rodríguez Porras
«El hombre tranquilo»
Afable, atento, de trato fácil... José Mª Rodríguez
ha desarrollado su labor docente e investigadora en el IESE desde
su incorporación al claustro. El profesor Rodríguez
se ha ganado el afecto de centenares de alumnos y de sus numerosísimos
lectores, a quienes ha descubierto el apasionante mundo de las
relaciones interpersonales en la empresa. Este año el profesor
Rodríguez se jubila y la Revista le rinde un merecido homenaje
«Fui a Madrid a conocerle –recuerda
Fernando Pereira. Nos había dado referencias un catedrático
de la Universidad de Sevilla. En aquel momento, José Mª
trabajaba en Madrid, y después de la entrevista me convencí
de que valía la pena que se incorporara al IESE.»
Corría el año 1961 y, después
de regresar de Estados Unidos, José Mª Rodríguez
se incorporó al claustro de profesores del IESE. «Conservo
una impresión nítida de ese día –explica
el profesor Rodríguez. Me recibió Antonio Valero,
con quien hablé unos minutos, y a continuación me
presentó al profesor Huerta, que me preguntó si
era teórico o práctico. Al decirle que me consideraba
teórico, él me respondió: “¡Magnífico!
En el IESE hacen falta muchos teóricos”.»
José Mª Rodríguez nació
en Sevilla. Allí estudió Derecho y se planteó
obtener la cátedra de Sociología. «Me interesaba
la sociología jurídica, el contexto en el cual se
producía la norma jurídica –señala
José Mª Rodríguez.» Después de
muchos meses de preparación, el Gobierno suspendió
la convocatoria de plazas, por lo que se vio obligado a cambiar
sus planes y viajó a Estados Unidos a estudiar sociología
industrial, en la Universidad de Chicago. Y de Chicago, tras unos
meses en Sevilla y Madrid, al IESE.
Un dato curioso: durante esos meses en Sevilla,
el futuro profesor Rodríguez trabajó como asesor
del director general en una fábrica de aviones. Curioso,
porque el avión nunca ha sido su medio de transporte favorito
y sólo lo tomaba por necesidad, aunque en los últimos
años se ha visto obligado a volar con mucha frecuencia.
«Durante muchos años prefería no viajar en
avión –asegura Nuria Chinchilla. Y recuerdo que en
un momento en que debía viajar a América decía,
medio en broma, medio en serio, que si fuera en barco podría
aprovechar para escribir un libro.»
Texto completo en formato PDF
|