Europa y su papel
en el mundo
Jordi Pujol reclama un nuevo
liderazgo para la Unión Europea
Jordi Pujol, expresidente de la Generalitat
de Catalunya, reclamó durante su participación en
el Programa de Continuidad del IESE, un cambio de mentalidad en
los líderes europeos para superar los problemas y los retos
a los que se enfrenta la UE. «El mundo tiene necesidad de
Europa». Con estas palabras, Jordi Pujol, expresidente de
la Generalitat de Catalunya, inició su intervención
en la sesión extraordinaria del Programa de Continuidad
celebrado en el campus del IESE en Barcelona el 14 de enero.
El político catalán subrayó
esta idea afirmando que Europa «es un activo enorme»,
a pesar de las dificultades que está sufriendo la UE en
su proceso de integración. «Los europeos no hemos
sido capaces de formular programas para aplicarlos y de encontrar
a los líderes para llevarlos a cabo».
Jordi Pujol analizó las perspectivas de futuro
de la UE y compartió las preocupaciones de líderes
europeos como Schroeder, Blair y Chirac con respecto a la pérdida
de competitividad de la economía europea en un contexto
global, aunque destacó que el principal «grito de
alarma» es la advertencia de que en un futuro Estados Unidos
mantenga su hegemonía en el ámbito militar, tecnológico,
etc., China se haya convertido en la fábrica del mundo
y Europa en un continente de «viejos» cuidados por
inmigrantes. El expresidente de la Generalitat de Catalunya matizó
esta oscura predicción, pero indicó de que el riesgo
de la UE pierda peso es real.
Desde otra perspectiva, Jordi Pujol manifestó
que la historia de Europa es «la historia de un gran éxito».
La propia existencia de la UE, la implantación de la moneda
única, la ampliación son, en opinión de Jordi
Pujol, éxitos que nadie se hubiera planteado hace unos
años. Incluso el proyecto de constitución, que embarrancó
en la última cumbre de jefes de estado y de gobierno, es
un éxito, por el mero hecho que se haya planteado la posibilidad
de contar con ella.
Sin embargo, el mayor logro de los países europeos es contar
con «el mejor modelo social del mundo», que equilibra
la creación y la distribución de la riqueza y que
respeta los derechos humanos.
Jordi Pujol analizó a continuación
el origen de la percepción generalizada de crisis y lo
resumió en tres puntos: la pérdida de peso en el
contexto mundial, los problemas internos de la UE y el desánimo,
derivado de la falta de liderazgo, de algunos miedos y de una
crisis de valores.
Europa pierde peso
Jordi Pujol examinó el panorama económico
mundial e indicó que las expectativas de crecimiento económico
en el mundo son elevadas. «Europa –señaló
el líder catalán– se encuentra en un mundo
en crecimiento, pero necesita crecer más para mantener
su posición y corre el riesgo de quedarse al margen de
esta remontada del crecimiento económico en el mundo».
Jordi Pujol expresó también superocupación
por la previsible pérdida de peso demográfico de
Europa, tanto en términos relativos como absolutos, convirtiéndose
así en el único continente que perderá población
en el mundo, hasta 70 o 80 millones de habitantes, «envejeciendo
y perdiendo dinamismo». Pujol manifestó «un
punto de indignación» con el tratamiento que ha recibido
la cuestión demográfica en Europa, España
y Catalunya. «Europa –concluyó– tiene
este tema mal enfocado».
En cuanto a los problemas internos de la UE, Jordi
Pujol citó la falta de unidad, manifestada en el proceso
de elaboración y aprobación de la constitución
o en las relaciones con Estados Unidos, la falta de liderazgo
o el desfase entre la integración social e institucional.
También se refirió a la sostenibilidad
del sistema social: «Nuestro sistema es justo y caro, y
necesitamos incrementar la productividad, pero no lo estamos haciendo»,
señaló. En este aspecto, Jordi Pujol recordó
que Estados Unidos es más competitivo, entre otras razones
porque se trabajan más horas al día y más
días al año.
Jordi Pujol denunció también la frivolidad
con la que se está tratando el problema de la inmigración
en Europa, «una necesidad y un problema». El expresidente
de la Generalitat recalcó la necesidad de ayudar a los
países de procedencia de los inmigrantes en lugar de pretender
cerrar las puertas «a cal y canto».
Un continente miedoso
«Europa es un continente miedoso», señaló
el político catalán al comenzar el tercer apartado
de su conferencia. Jordi Pujol explicó su afirmación
citando algunos de los temores de los europeos, como el miedo
a perder el estado del bienestar, miedo a la investigación
–citó, entre otros ejemplos, el rechazo a los productos
transgénicos, en su opinión, infundado–, etc.
En su análisis, Pujol reclamó un nuevo
liderazgo para la UE, que no se aferre exclusivamente a las preocupaciones
e intereses nacionales, un liderazgo con otra mentalidad, que
ya permitió en el pasado a la UE dar grandes pasos.
Jordi Pujol recalcó que «el mundo tiene
necesidad de Europa, de su modelo social –que no puede quedar
desacreditado–, ni de su concepción multilateral
del mundo», y reclamó una vuelta a la mentalidad
fundacional de la UE. «Europa no volverá a ser la
primera potencia mundial, pero sin Europa el mundo quedará
cojo», concluyó.
JJordi Pujol, expresidente de la Generalitat de
Catalunya, reclamó durante su participación en el
Programa de Continuidad del IESE, un cambio de mentalidad en los
líderes europeos para superar los problemas y los retos
a los que se enfrenta la UE. «El mundo tiene necesidad de
Europa». Con estas palabras, Jordi Pujol, expresidente de
la Generalitat de Catalunya, inició su intervención
en la sesión extraordinaria del Programa de Continuidad
celebrado en el campus del IESE en Barcelona el 14 de enero.
El político catalán subrayó
esta idea afirmando que Europa «es un activo enorme»,
a pesar de las dificultades que está sufriendo la UE en
su proceso de integración. «Los europeos no hemos
sido capaces de formular programas para aplicarlos y de encontrar
a los líderes para llevarlos a cabo».
Jordi Pujol analizó las perspectivas de futuro
de la UE y compartió las preocupaciones de líderes
europeos como Schroeder, Blair y Chirac con respecto a la pérdida
de competitividad de la economía europea en un contexto
global, aunque destacó que el principal «grito de
alarma» es la advertencia de que en un futuro Estados Unidos
mantenga su hegemonía en el ámbito militar, tecnológico,
etc., China se haya convertido en la fábrica del mundo
y Europa en un continente de «viejos» cuidados por
inmigrantes. El expresidente de la Generalitat de Catalunya matizó
esta oscura predicción, pero indicó de que el riesgo
de la UE pierda peso es real.
Desde otra perspectiva, Jordi Pujol manifestó
que la historia de Europa es «la historia de un gran éxito».
La propia existencia de la UE, la implantación de la moneda
única, la ampliación son, en opinión de Jordi
Pujol, éxitos que nadie se hubiera planteado hace unos
años. Incluso el proyecto de constitución, que embarrancó
en la última cumbre de jefes de estado y de gobierno, es
un éxito, por el mero hecho que se haya planteado la posibilidad
de contar con ella.
Sin embargo, el mayor logro de los países europeos es contar
con «el mejor modelo social del mundo», que equilibra
la creación y la distribución de la riqueza y que
respeta los derechos humanos.
Jordi Pujol analizó a continuación
el origen de la percepción generalizada de crisis y lo
resumió en tres puntos: la pérdida de peso en el
contexto mundial, los problemas internos de la UE y el desánimo,
derivado de la falta de liderazgo, de algunos miedos y de una
crisis de valores.
Europa pierde peso
Jordi Pujol examinó el panorama económico
mundial e indicó que las expectativas de crecimiento económico
en el mundo son elevadas. «Europa –señaló
el líder catalán– se encuentra en un mundo
en crecimiento, pero necesita crecer más para mantener
su posición y corre el riesgo de quedarse al margen de
esta remontada del crecimiento económico en el mundo».
Jordi Pujol expresó también superocupación
por la previsible pérdida de peso demográfico de
Europa, tanto en términos relativos como absolutos, convirtiéndose
así en el único continente que perderá población
en el mundo, hasta 70 o 80 millones de habitantes, «envejeciendo
y perdiendo dinamismo». Pujol manifestó «un
punto de indignación» con el tratamiento que ha recibido
la cuestión demográfica en Europa, España
y Catalunya. «Europa –concluyó– tiene
este tema mal enfocado».
En cuanto a los problemas internos de la UE, Jordi
Pujol citó la falta de unidad, manifestada en el proceso
de elaboración y aprobación de la constitución
o en las relaciones con Estados Unidos, la falta de liderazgo
o el desfase entre la integración social e institucional.
También se refirió a la sostenibilidad
del sistema social: «Nuestro sistema es justo y caro, y
necesitamos incrementar la productividad, pero no lo estamos haciendo»,
señaló. En este aspecto, Jordi Pujol recordó
que Estados Unidos es más competitivo, entre otras razones
porque se trabajan más horas al día y más
días al año.
Jordi Pujol denunció también la frivolidad
con la que se está tratando el problema de la inmigración
en Europa, «una necesidad y un problema». El expresidente
de la Generalitat recalcó la necesidad de ayudar a los
países de procedencia de los inmigrantes en lugar de pretender
cerrar las puertas «a cal y canto».
Profesor Pedro Videla
Europa, ¿en vías de extinción?
El profesor del IESE Pedro Videla impartió una conferencia
en Amsterdam el día 19 de febrero sobre los problemas que
comportan el descenso de la natalidad y el consiguiente envejecimiento
de la población en los países desarrollados.
El profesor Pedro Videla analizó
en Amsterdam el principal problema que amenaza a la Europa del
siglo XXI: el descenso hasta mínimos de la natalidad, con
el consiguiente envejecimiento de la población y los desequilibrios
sociales, económicos y laborales que conlleva.
La natalidad en Europa está en crisis. En
ningún país europeo se supera la llamada tasa de
reposición de 2,1 hijos por mujer, que permitiría
mantener una población estable. Los índices de natalidad
son desastrosos: 1,23 hijos por mujer en Italia, 1,27 en Grecia,
1,15 en España y 1,35 en Alemania. A este paso, según
las previsiones de la División de Población de las
Naciones Unidas, si no hay inmigración, en el año
2050 estos países habrán perdido un tercio de su
población.
La combinación de una población a
la baja con una esperanza de vida a la alta, las consecuencias
sociales y económicas son alarmantes. Pero la inmigración
no es la panacea: se calcula que para mantener las proporciones
de población en España, sería necesaria una
media anual de 1,58 millones de inmigrantes hasta 2050.
Aunque la situación de España es la más extrema,
lo que pasa en otros países de Europa es muy similar. Según
el último informe de las Naciones Unidas sobre la migración
de reposición, haría falta un total de 700 millones
de inmigrantes durante los próximos cincuenta años.
Es obvio que una inmigración a esta escala es imposible,
con lo que hay que buscar otras alternativas.
Pero la demografía no lo es todo. La carga
económica de mantener a la población jubilada ha
aumentado considerablemente con la implantación de las
jubilaciones anticipadas. Y en 2050, de continuar las tendencias
demográficas actuales, habría en Europa 1,5 jubilados
por cada trabajador en activo y, en el caso de Italia y España,
habría paridad entre jubilados y trabajadores activos.Para
mitigar el desajuste social, muchos gobiernos europeos están
intentando recortar las prestaciones por jubilación.
Otra posibilidad que se plantea es retrasar la edad
de jubilación, adecuándola a la esperanza de vida,
pero tampoco es una opción demasiado convincente; para
optar a una pensión habría que esperar hasta haber
superado los setenta años.
La gran excepción entre los países
del primer mundo es Estados Unidos, con una tasa de natalidad
cercana a la tasa de reposición. Al ritmo actual, dentro
de cincuenta años Estados Unidos tendrá una media
de edad de 40 años (por 52 de España e Italia, 47
de Alemania y 53 de Japón) y una renta per cápita
de más del doble que la europea.
El remedio más evidente a los problemas de Europa parece
ser el aumento de la fertilidad. Asimismo, los gobiernos europeos
deberían fomentar la natalidad, tratando de eliminar los
obstáculos que impiden a las mujeres simultanear maternidad
y profesión.
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