| XI Simposio
Anual del Centro Internacional de Investigación
Financiera (CIIF)
Finanzas y sentido común
El campus del IESE en Madrid
acogió, el 11 de marzo, el XI Simposio del CIIF, un foro
en el que se presentaron los resultados derivados de algunas de
las líneas de investigación de los profesores del
IESE en el área financiera. Asistieron 220 participantes
del sector y directivos financieros de empresas de otros ámbitos.
El profesor Eduard Ballarín presentó un esquema
que permite reconciliar los enfoques estratégicos y financieros
en los procesos de creación de valor. El experto ha desarrollado
recientemente una investigación sobre la creación
de valor en el sector bancario español durante la última
década.
Durante la segunda sesión, titulada «Finanzas
y sentido común», el profesor Pablo Fernández
recordó algunos principios que dicta el sentido común
pero que se olvidan con frecuencia en el momento de realizar análisis
financieros y valoraciones de empresas. Pablo Fernández
presentó una relación de 98 errores que ha detectado
en los procesos de valoración en los que ha participado.
Javier Santomá analizó la evolución de los
medios de pago electrónicos, un tema poco estudiado desde
un punto de vista académico pero de gran trascendencia
por volumen, frecuencia e importancia que en la actualidad tienen
como línea de negocio de las instituciones financieras.
La última sesión del Simposio se dedicó
a analizar la valoración crediticia de las empresas a la
luz del «Nuevo acuerdo de capital» de las entidades
crediticias, conocido como Basilea II. Jorge Soley y Ahmad Rahnema
han centrado su investigación en los efectos que tendrá
en el mundo empresarial, muy particularmente en la pequeña
y mediana empresa. Según explicaron los dos profesores,
Basilea II, coincidente en el tiempo con la aplicación
de las Normas Internacionales de Contabilidad, facilitará
una mayor transparencia contable y ayudará a la evaluación
crediticia de las empresas.
Los profesores Soley y Rahnema expusieron los parámetros
por los que se evalúa una solicitud de crédito,
teniendo en cuenta dos hechos que, en su opinión, a veces
se olvidan: el volumen de crédito no es ilimitado y debe
existir una “prima de riesgo” que tenga en cuenta
el rating crediticio obtenido por cada uno de los prestatarios.
|