| VI Encuentro
del sector de empresarios de marcas de prestigio
El prestigio no es ostentación
Las grandes marcas se están adaptando a los nuevos tiempos
con diversas estrategias, desde la democratización de sus
productos al incremento de la exclusividad. Las demostraciones
ostentosas de riqueza ya no están de moda en el mercado
de las marcas de lujo, según los ponentes del VI Encuentro
del sector de empresarios de marcas de prestigio dirigido por
el profesor Pedro Nueno, que tuvo lugar el 18 de marzo en la sede
del IESE en Barcelona.
Los consumidores quieren hoy “experiencias
personalizadas” y productos de lujo que reflejen su personalidad,
no el volumen de su cuenta corriente. «Es una forma de pensar
nueva», explicó David Stein, presidente de The Stein
Group, que desarrolla y gestiona una cadena de hoteles de lujo
por toda Europa. Los grifos de oro, las cortinas de seda y el
mármol, en otros tiempos señas de identidad del
lujo, tienden a verse como exagerados y ofensivos, añade.
Por el contrario, Stein dice que, con su cadena
de hoteles –pequeños y orientados a un segmento de
mercado muy específico–, «intenta que los clientes
se encuentren a gusto por tener una experiencia cultural, no por
estar gastando mucho dinero». Por su parte, Ágatha
Ruiz de la Prada compartió panel con Stein durante la sesión
titulada «Empresarios del lujo y del prestigio: visión
de futuro». La diseñadora –conocida por haberse
inspirado en Miró para desarrollar un estilo colorista
y abstracto que aplica a artículos tan dispares como la
ropa y los zapatos de niños, los perfumes y los relojes–
explicó cuál es su idea de lujo: llegar al mayor
número posible de personas.
El tema de dotar al lujo de un rostro humano fue
retomado más tarde, en la sesión «Nuevas Estrategias»,
por Lee Coomber, director creativo de Wolff Olins, quien habló
sobre la experiencia que para su agencia representó trabajar
para el World Gold Council, devolviendo el brillo a la empañada
imagen del oro. Los consumidores de hoy día son más
ricos, trabajan menos y la mayoría están materialmente
satisfechos. El reto, añadió Lee Coomber, no es
venderles productos caros, sino venderles una “relación
emocional” con el producto. El verdadero lujo tiene una
historia humana o mitología anexa, no sólo una etiqueta
con un precio desorbitado, y es precisamente esa historia lo que
los consumidores desean adquirir.
Peter Toner, diseñador de la página
web de los famosos grandes almacenes londinenses Harrods, y actual
gestor de Toffsworld.com, el portal de Internet de algunas de
las marcas de lujo más prestigiosas del mundo, señaló
que las marcas de lujo no pueden permitirse desatender las oportunidades
brindadas por Internet. El ponente explicó que, por ejemplo,
en febrero de 2004 se produjeron siete millones de búsquedas
en Internet con la palabra “hotel”, y que sólo
un millón de ellas incluyó una marca en particular.
Según Toner, para beneficiarse de la capacidad de gasto
de mucha gente ordinaria que descubre el lujo por Internet, los
responsables de marketing de las marcas de lujo tendrían
que intentar llegar a esos seis millones de búsquedas restantes.
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