El sí a la Constitución Europea favorecerá la eficacia en la toma de decisiones y la transmisión de los valores europeos, al mismo tiempo que se dará un paso a favor de la solidaridad hacia los países menos desarrollados y hacia los propios de la Unión. Con este argumento, Alberto Navarro defendió la necesidad de apoyar la aprobación de un nuevo marco que regule el funcionamiento de la nueva UE de los 25 miembros.