| Ermenegildo
Zegna, consejero delegado de Ermenegildo Zegna Group
«El directivo debe ser, sobre todo,
un emprendedor»
Asegura que trabaja constantemente con tres sombreros. Con el
primero, dirige Ermenegildo Zegna Group. Con el segundo, vela
por los intereses de sus acciones: un negocio familiar que lleva
su nombre. Con el tercero, es el hermano, el marido y el padre.
A Ermenegildo Zegna le gusta compararse con el director de una
gran orquesta que busca constantemente la armonía: «O
aprendes a organizarte, o estás perdido».
¿Qué rasgos caracterizan
al consejero delegado o directivo perfecto?
No hay ni directivo ni consejero delegado perfectos, pero creo
que hay cualidades que les hacen menos imperfectos. La primera
cualidad es la visión. Después, la disciplina. Asumir
riesgos. Desarrollar un equipo. Y otra cualidad importante es
saber escuchar: si no escuchas a tus colegas, a tus clientes y
a tus empleados, no te entusiasmará mejorarte a ti mismo
y tus capacidades, no llegarás lejos. Es una combinación
de estas características.
Si me pide que defina al perfecto emprendedor, diría
lo mismo. Ser emprendedor es en sí mismo la clave, probablemente
lo pondría antes que todo lo demás. Si aplica el
término emprendedor a la capacidad de ser ejecutivo o a
cualquier otra cosa, me parece que funciona. La iniciativa emprendedora
es la denominación clave que reúne todas esas otras
cualidades juntas.
¿Cuáles de esas
características tiene especial significado en un negocio
familiar? ¿Es mucho más difícil o diferente,
por ejemplo, construir un equipo y escuchar, cuando se trata de
tu hermana o hermano?
Sí, pero entonces te apoyas en la disciplina. Uno de los
asuntos que considero muy importante es el gobierno corporativo.
Estamos orgullosos de ser un negocio familiar privado, pero tratamos
de funcionar como una compañía que cotiza en bolsa
y nos sometemos a políticas de gobierno corporativo como
una compañía que cotiza en bolsa. Por ejemplo, tenemos
un consejo con dos miembros externos. Me parece muy importante
que no pertenezcan a la familia, y esperamos contar con más
en el futuro. Para ser honestos, hablar de mi salario con mi padre
y mi tío me haría sentir incómodo. Creo que
es importante respetar el juicio y la aprobación del consejo
de dirección antes de lanzarse a proyectos nuevos, incluso
en aquellos que podríamos llamar secundarios, aunque la
compañía lleve mi nombre y yo sea el consejero delegado.
Este es un ejercicio que supone disciplina. Algunos podrían
decir: “Es mi compañía, lo haré y después
se lo haré saber”. Bien, en algunas empresas sucede
esto. Cuando aciertas, no pasa nada, pero si te equivocas, la
próxima vez estás en la calle.
Nosotros respetamos mucho las reglas y regulaciones
que tienen que ver con el gobierno corporativo, y actuamos en
consecuencia. Es una manera más sana de dirigir el negocio,
ya sea público o privado, local o multinacional. Se aplican
las mismas reglas.
¿Cómo se prepara
para otro posible declive económico, similar al que experimentó
el mercado del lujo después de la catástrofe del
11 de septiembre de 2001?
Dos semanas antes del 11 de septiembre, fuí portada de
la revista Forbes. En la entrevista, comentaba que una de las
grandes ventajas de nuestro negocio –organizado de forma
vertical eficazmente– es que podemos equilibrar el descenso
producido en casos extremos y amortiguar el impacto de los acontecimientos
negativos.
Días después se produjeron los atentados.
Fue increíble. Nadie podía haber soñado un
desastre de esta magnitud. El mundo entero se detuvo. La gente
dejó de viajar. América cayó en deflación.
El dólar empezó a ir a la baja. Los atentados, en
definitiva, produjeron efectos graves. Si no hubiéramos
estado preparados, o si no hubiéramos tenido una estructura
capaz de reaccionar de modo flexible –completamente integrada,
equilibrada con respecto a todas las áreas–, la crisis
nos hubiera golpeado muy seriamente.
Recuerdo cómo el día después de los atentados
cité para una reunión a todos los altos directivos
del grupo y mantuvimos una videoconferencia con nuestros altos
directivos de América. Les dije: «Escuchad, muchachos,
estamos con vosotros aunque no estemos allí. Creo que tenemos
que ir a nuestros clientes y ver qué podemos hacer para
ayudar». De modo que el consejero delegado tomó un
avión privado y visitó a todos nuestros mejores
clientes en 15 días para ver cómo estaban. Anticipamos
la salida. ¿Puede imaginar si hubiésemos sido burócratas,
una compañía establecida que dijera: «vamos
a esperar y ver que pasa?». Pero fuimos capaces de reaccionar
y movernos rápidamente. Tres años después,
nuestro negocio está sano, no nos encontramos en manos
del banco.
Actualmente estamos desarrollando una estrategia
que nos permita expandir nuestro negocio en tres regiones. Dividimos
el riesgo en tres áreas geográficas: Norteamérica,
Europa y Asia. Lo estamos consiguiendo. De esta forma, si nos
encontramos con alguna caída repentina en alguna de estas
tres grandes áreas, podremos absorber mucho mejor su impacto
en la empresa. Estas es alguna de las cosas que hemos aprendido.
Durante su conferencia, ha subrayado
la importancia que tiene conocer los hábitos del consumidor.
«Estamos atentos constantemente a lo que hace el competidor.
Porque, a menos que respondamos rápidamente a lo que nos
están pidiendo los consumidores, seguro que algún
otro las percibirá», ha dicho. Con tanta información
procedente de los consumidores, ¿cómo decide a qué
prestar atención y a qué no?
A veces, la experiencia nos permite distinguir lo que va a tener
éxito y lo que no. Otras veces, no queda más remedio
que probar. Normalmente probamos primero un producto o una idea
en un mercado, y después lo trasladamos a otros mercados;
también podemos probarlo primero en una tienda y después
llevarlo a otra mayor.
Le pondré un ejemplo. En lo que refiere a
las necesidades del consumidor, hemos encontrado un descenso del
uso de los abrigos tradicionales. La gente quiere una prenda versátil,
que pueda usar de diferentes maneras, de modo que acabamos de
lanzar un producto nuevo, una chaqueta “dos en uno”,
reversible, con muchos bolsillos para los viajeros: por un lado,
de un tejido más formal, de manera que se pueda usar en
la ciudad, y por el otro, impermeable, para cuando vas al campo
o a ver un partido. Pero en lugar de lanzar este producto por
todo el mundo, pensamos que lo mejor era probarlo en Italia, para
después presentarlo en otros países.
¿Existe alguna demanda del mercado que no
seguiría?
Sí, por ejemplo, si los consumidores nos dijeran que desarrollásemos
un producto más barato. Debemos tener cuidado con el tema
del precio, porque nosotros no queremos abandonar la calidad ni
el carácter artesanal de nuestros productos. Seguramente,
los clientes podrían preferir un producto con un precio
más asequible. Tal vez se podría lanzar una segunda
marca, algo que nosotros no hacemos. O quizá podríamos
conceder licencias de nuestra marca para disponer de mayor capacidad
de producción en algunos productos. Probablemente ganaríamos
más dinero a corto plazo, pero estaríamos poniendo
en peligro nuestra visión a largo plazo. Es cierto que
hemos concedido la licencia de marca para desarrollar una colonia
y que estamos planeando hacer lo mismo con las gafas, pero éstos
son productos en los que no contamos con capacidad real. No concederíamos
una licencia de nuestra marca para fabricar productos que sabemos
hacer.
¿Cómo trabaja
con los miembros inactivos de su familia? ¿Cómo
consigue que se sientan involucrados?
Nuestro grupo está diversificado en muchísimas actividades,
que sirven para mantener involucrados a los miembros de la familia
menos activos. Los tres verdaderamente activos somos mi hermana
Anna, que es directora de imagen; Paolo, también consejero
delegado y responsable de textiles y de Asia, y yo mismo, consejero
delegado a cargo de las divisiones de moda, piel y ventas, así
como de los mercados europeos y americanos. Después está
Laura. Como ella ha sido siempre muy sensible al tema medioambiental,
se ofreció a ocuparse de este aspecto de la empresa. Participa
muy activamente en el negocio, aunque no forme parte del core
business. Mi hermana pequeña procedía del área
de ventas, y ahora ha recibido la oportunidad de dirigir la escuela
de ventas a tiempo completo.
Cada vez que algún miembro de la familia
ha querido hacer algo, ha tenido su oportunidad. Esta estrategia
nos ha funcionado muy bien siempre. Los aspectos que tengo en
cuenta son: deben de ser licenciados, hablar al menos dos idiomas,
ser viajeros globales, y pasar al menos dos años trabajando
para otra compañía, ajena al negocio familiar. Además,
nos encontramos en dos reuniones familiares informales al año,
en las que debatimos hacia dónde se dirige la empresa.
De esta manera, los miembros no activos pueden preguntar y sentirse
involucrados.
Las actividades filantrópicas
de la Fundación Zegna se centran en el cuidado del medio
ambiente. ¿Cuáles son sus motivaciones?
Mi familia ha sido especialmente sensible con la promoción
del medio ambiente durante tres generaciones. Contamos con una
división medioambiental en la que la familia utiliza sus
fondos para financiar estas actividades. Supone una pérdida
financiera, pero consideramos importante continuar, porque es
parte de nuestra tradición y de nuestro legado.
Usted dice que la calidad, una
marca fuerte, la historia y la tradición, y la innovación,
son las características que definen su producto. ¿En
cuál de estas áreas piensa que reside el poder de
su compañía?
En la calidad. No sólo la calidad de los productos, sino
en el servicio, en las personas y en la presentación.
Cuéntenos por qué
decidió ser miembro del International Advisory Board (IAB)
del IESE...
Fue a través de Mariano Puig, presidente de la Corporación
Puig. Trabajamos juntos unos años y lo considero un hombre
muy sabio. Nos conocemos y respetamos mutuamente. Él me
presentó al director general del IESE, Jordi Canals.
Es un gran reto para mí sentarme a
una mesa con emprendedores, directivos y personalidades tan destacadas,
porque aprendes. Es interesante aprender de otros sectores, no
sólo del tuyo. Además, me impresionó mucho
el planteamiento de Jordi Canals y de los profesores del IESE,
y el modo en que está organizado este “negocio”:
disciplina, visión, la ambición de desarrollar una
comunidad mejor, buena dirección y altos estándares
internacionales. Estoy muy contento de que el IESE comparta rasgos
emprendedores con mi negocio.
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