| Homenaje al
profesor Carlos Cavallé
Mirando hacia el futuro
Alguien podría pensar que, una
vez profesor emérito, Carlos Cavallé reduciría
el ritmo. Gran error. Después de dejar la dirección
general en 2001 y la docencia “activa” hace unas semanas,
su cabeza está llena de nuevas ideas que impulsa con la
ilusión del primer día. ¿Podrán seguirle
el ritmo?
En su mesa planean los diferentes proyectos que
está impulsando. Sus amigos reconocen que mantiene un ritmo
difícil de seguir y que en su cabeza bullen decenas de
nuevas y buenas ideas. Aunque sus rodillas le han obligado a colgar
la raqueta, no hay duda de que sigue haciendo deporte recorriendo
los principales aeropuertos del mundo, tal como recuerda Gerardo
Salvador (MBA 66), miembro de la primera promoción del
MBA y presidente de la Agrupación de Miembros entre 1984
y 1991. «En su papel de profesor y miembro del Consejo de
Dirección del IESE, Carlos ha contribuido de manera decisiva
a reforzar el prestigio de la escuela a un lado y otro del Atlántico.
Que explique, si puede, cuántas veces “ha cruzado
el charco”: ¡incontables!»
El profesor Cavallé continúa “gastando”
su despacho con interminables horas de trabajo, como atestigua
su coche aparcado un domingo por la mañana frente al edificio
L del IESE, o un martes –por ejemplo– no tan bien
aparcado. De su mente han surgido algunos de los proyectos que
han hecho del IESE una escuela con presencia en todo el mundo.
«Durante los seis años que estuve en la presidencia
de la Agrupación –recuerda Rafael Villaseca (MBA
76)–, lanzamos numerosos servicios y llevamos a cabo un
cambio importante en la Agrupación. Su apoyo fue total,
siempre con entusiasmo y compromiso hacia los Antiguos Alumnos,
el mismo entusiasmo con que lleva a cabo todas sus actividades.»
Entre otras muchas iniciativas, Carlos Cavallé
dio un impulso definitivo al IESE en Madrid. «Sólo
hay que ver cómo ha cambiado, lo que era el IESE y lo que
es en la actualidad», subraya Antonio González-Adalid
(MBA 75), actual presidente de la Agrupación Territorial
de Madrid. Durante su mandato, se construyó su sede, un
proyecto que después ha continuado su sucesor en la dirección
general, Jordi Canals, que trabajó durante bastantes años
codo con codo con Carlos Cavallé en la dirección
de la escuela.
Experiencia e ilusión: una combinación
infalible
Aquel joven profesor que aterrizó en la Harvard
Business School en 1960 y regresó a Barcelona con la idea
de lanzar un MBA, continúa siendo, en su madurez, un emprendedor
con el alma joven dispuesto a trabajar a fondo un buen proyecto
para convertirlo en realidad. Gerardo Salvador lo conoció
en 1964, momento en que se inició el Programa MBA. «Entonces
era el director del Programa –recuerda. Como yo procedía
del ámbito de las letras, decidí apuntarme a Producción,
una asignatura que impartía Carlos Cavallé. La verdad
es que consiguió que entráramos en temas en los
que nunca nos hubiéramos atrevido a entrar personas de
letras.»
Cuarenta años después, reconoce que
Carlos Cavallé se mantiene “en forma”: «Creo
que todos los que estábamos entonces hemos notado el paso
de los años, hemos envejecido y ha cambiado nuestro ritmo,
nuestro aspecto físico... Sin embargo, parece que a Carlos
el tiempo le respeta más: conserva todo su empuje, o incluso
más, y aplica a su alrededor este mismo espíritu.
Es un hombre que nunca ha tenido límites, y sigue sin encontrarlos».
¿Límites? ¿Qué límites?
Antonio González-Adalid subraya también
este aspecto de la personalidad del profesor Cavallé: «Es
un soñador, en el mejor de los sentidos. Siempre ha tenido
una visión muy amplia, que supera todas las fronteras.
Creo que Carlos pertenece a una generación de directivos,
algunos de su edad y otros un poco mayores que él, que
comenzaron su trayectoria profesional en momentos muy difíciles
y que tuvieron la virtud de no imponerse límites, que no
se quedaron en su entorno local y se plantearon ser tan buenos
como cualquier otro, estuviera donde estuviera, para competir.
Por eso, el IESE no se ha conformado con una posición cómoda
en el ámbito local, e impulsado en buena parte por Carlos
Cavallé, tuvo la valentía de lanzarse al exterior
y competir con las primeras escuelas del mundo».
Según José Felipe Bertrán de Caralt (PADE-I-65),
«el IESE siempre ha tenido a una persona adecuada en cada
momento, y Carlos llegó para darle un vuelco apoyándose
en la excelente labor de sus predecesores, que le dejaron la escuela
preparada para afrontar su expansión».
Por su parte, Rafael Villaseca también recuerda
que en cada uno de sus encuentros –algunos de ellos con
la raqueta en la mano– el profesor Cavallé le ha
hablado ilusionado de nuevos proyectos. Carlos Cavallé
es un “enemigo declarado” del pasado, porque está
firmemente convencido de que debemos mirar hacia delante. El futuro
–confiesa– es lo que le importa. Saber hacia dónde
se dirige el mundo –su radio de acción–, qué
será de las empresas en los próximos años,
cómo se formarán los directivos. Y, siempre, en
todos sus proyectos, está el IESE, la escuela a la que
ha dedicado su vida profesional.
Con una inteligencia privilegiada, quienes lo han
conocido en algún momento salpican con palabras de aprecio
la conversación sobre el profesor Cavallé. Generalmente,
también aparece una sonrisa que anuncia lo que van a decir
de él: incansable, imparable, amigo de sus amigos y con
don de gentes. Éste es uno de sus principales activos.
Poco dado al enfrentamiento, el profesor Cavallé siempre
se ha manejado en todos los ambientes con elegancia, pero también
poniendo el acento en sus ideas.
«Siempre ha tenido esta capacidad de relación
–asegura Gerardo Salvador. Sabe decir las cosas de manera
que queden perfectamente claras sus ideas, y consigue al mismo
tiempo que su interlocutor no se sienta contrariado. Con el paso
de los años, ha trascendido el ámbito meramente
académico y ha conseguido llegar a muchas más áreas
y personas, muchas de ellas importantes.»
Y es que Carlos Cavallé es un buen jugador
en la distancia corta, que trata con cercanía a sus amigos
y colaboradores. «Transmite entusiamo y afecto con las personas
que tiene alrededor», asegura Rafael Villaseca. Y Antonio
González-Adalid resume su relación con Carlos Cavallé
de la siguiente manera: «De estos años de trato con
Carlos tengo la la sensación de que cuento con un amigo
que estará allí cuando lo necesite».
Este afecto con los suyos, unido a su empuje, han dotado a Carlos
Cavallé de una impresionante capacidad de liderazgo. Según
Antonio González-Adalid, «Carlos siempre ha tenido
muy claro lo que quiere y es un líder que consigue alinear
y motivar a sus colaboradores en los proyecto en los que se embarca».
José Felipe Bertrán de Caralt recuerda esta capacidad
del profesor Cavallé en las aulas: «Era un profesor
muy ilusionante, que contagiaba su entusiasmo. Llevaba las sesiones
con gestos, como un director de orquesta, y dejaba que fluyera
la clase como una melodía».
Si le preguntáramos, explicaría cuáles
son sus ideales: empresas mejores para un mundo mejor. Con esta
misión, Carlos Cavallé ha conversado, convencido,
trabajado incansablemente, en los cinco continentes. Con este
propósito se ha movido y ha conocido a personajes con capacidad
de influencia en todo el mundo. Sin olvidar nunca que el único
sentido que tenía situar al IESE entre las más prestigiosas
instituciones académicas era poner en práctica la
misión de la Universidad de Navarra: difundir una visión
humanística y cristiana de la dirección de empresas.
No bastan unas páginas para describir a un
hombre que ha estado en el IESE desde que la escuela dio sus primeros
pasos, recogió el testigo de la dirección general
en 1984 y lo pasó en 2001. Sabemos que nació en
Barcelona, que el 15 de diciembre cumplió setenta años.
Pero cierren los ojos e intenten imaginar si, en caso de verlo
y escucharlo por primera vez, serían capaces de adivinar
su procedencia. Probablemente, tendríamos dificultades
para “clasificarlo” y nos quedaríamos con su
amplitud de miras, su vitalidad y su vocación de emprendedor.
El amigo profesor
Conocí a Carlos Cavallé en 1983,
cuando inicié el PADE. Carlos Cavallé es uno de
aquellos profesores que no sólo te transmiten conocimientos,
sino que consiguen entusiasmarte por la materia que imparten.
Escucharle es un verdadero placer. Su forma de exponer los temas,
su tono amable, su habilidad para hacerte participar en los debates
y su incitación a la reflexión, fue algo que me
impresionó. Su estilo jovial, carácter abierto y
espíritu deportivo, lo hacia más próximo
a los alumnos, y desde el primer momento lo consideré más
que un profesor, un amigo del que aprender. Sinceridad, austeridad
y lealtad son tres virtudes que le definen y que inculca a los
directivos.
Al finalizar el curso, Carlos Cavallé fue
nombrado director general del IESE, y pronto le imprimió
un nuevo carácter con su visión de las necesidades
formativas de la empresa, creando diversos programas y anticipándose
a la futura demanda del mercado. Para ello, potenció el
claustro académico incorporando nuevos profesores con experiencia
en universidades americanas, y promovió la utilización
de las nuevas tecnologías.
Su teoría de que «todo lo que ocurre
en el mundo no nos es ajeno y nos debe importar, por solidaridad
y humanidad», le llevó a impulsar la internacionalización
del IESE y a propiciar el desarrollo de escuelas de dirección
de empresas en Hispanoamérica, Europa del Este y China.
Su objetivo era ayudar a la creación de otras escuelas
que compartieran los mismos principios y valores, la concepción
cristiana de la vida, de la familia y de la sociedad como mejor
medio para el desarrollo personal y directivo.
Las alianzas con otras escuelas, como Harvard, MIT
o Stanford, están basadas en las buenas relaciones personales
que él cultivó y que fomentó entre los respectivos
profesores. Este es un activo importantísimo que facilita
acuerdos internacionales y que contribuye al reconocimiento del
IESE. Asimismo, creó en 1989 el Internacional Advisory
Board (IAB), consejo formado por destacados presidentes de empresas
multinacionales de Europa, Asia y América, cuya misión
consiste en asesorar a la dirección del IESE de la evolución
de la economía y de la dirección de empresas.
Otra de las líneas de actuación destacables
de Carlos Cavallé ha sido su apoyo a la investigación,
consciente de que la investigación garantiza la viabilidad
del IESE a largo plazo. Para ello creó nuevas cátedras
y centros de investigación con la ayuda de Empresas Patrono.
Su contribución a lo largo de los 17 años que estuvo
dirigiendo la escuela fue decisiva para que el IESE sea hoy lo
que es, una de las más prestigiosas escuelas de negocios
del mundo. Gracias, Carlos, por todo lo que has hecho por el IESE
y por su Agrupación de Miembros.
José Martínez-Rovira Presidente de
la Agrupación de Miembros del IESE.
Creo que el éxito de Carlos como director
del IESE se debe a su capacidad para combinar la faceta académica
y la de gestor empresarial. El objetivo de la escuela era la formación
de gestores empresariales y, para ello, qué mejor que el
propio funcionamiento de la misma fuera un ejemplo de gestión.
Siempre lo he visto actuando como si estuviera dirigiendo una
empresa, muy especial, pero una empresa.
Óscar Fanjul Vicepresidente de Omega Capital.
Miembro del International Advisory Board (IAB) del IESE.
Carlos Cavallé es uno de los hombres más
destacados que he conocido y con los que he trabajado en todos
mis años de vida profesional. Comenzaban los ochenta cuando
Carlos se me ofreció a través de un buen amigo,
Derek Channon, para ayudar con su tiempo y energía en la
Strategic Management Society. Desde ese momento, su ayuda a SMS
ha sido central e impagable, abarcando dos encuentros internacionales
de la SMS en Barcelona, y muchos cambios, que han impulsado el
crecimiento de esta organización internacional. Carlos
ha servido maravillosamente en el consejo de dirección
y como presidente de la SMS, posiciones en las que su constante
aprecio y su recto juicio han sido, para todos los que nos dedicamos
a la gestión estratégica, ya como educadores, ya
como directivos o consultores, y con independencia de nuestro
origen geográfico, inapreciables.
La figura de Carlos abarca mucho más que su trabajo con
la SMS. Su liderazgo durante la etapa en la que fue director general
del IESE situó a la escuela en la vanguardia mundial, dándole
una reputación de calidad envidiable por cualquier escuela.
Sería propio del carácter de Carlos añadir
con presteza que recibió la ayuda de otras personas, como
en efecto ha sido; pero sin la presencia inconmovible de este
hombre de principios elevados y fe recia, las cimas alcanzadas
no habrían sido tan altas ni la vista tan diáfana
como las ha hecho posibles para todos los que trabajan con él.
Carlos es un gran hombre, y todos los demás somos mejores
por causa de su presencia y del ejemplo que nos ha dado, desde
las experiencias más cotidianas hasta los acontecimientos
más grandes. Me honro de ser su amigo y de disfrutar de
sus recomendaciones y consejo.
Prof. Dan Schendel Blake Family Endowed Professor of Strategic
Management, Purdue University. Executive Director and Founding
President, Strategic Management Society (SMS). Editor-in-Chief,
Strategic Management Journal.
«Carlos ha sido una inspiración
para mí»
Carlos Cavallé merece un tremendo reconocimiento por el
desarrollo y crecimiento sobresalientes que ha experimentado el
IESE durante su vida y bajo su liderazgo. No me cabe duda de que,
en bastantes décadas, el IESE ha sido el lanzamiento más
exitoso de entre las escuelas de negocios de todo el mundo. Su
escala e impacto globales son por sí mismos excepcionales.
Pero hay aspectos en este papel del liderazgo de IESE en el mundo
de la educación para ejecutivos que son mucho más
importantes que su escala operativa. El IESE ha sido un innovador
y creador importante de capital intelectual en un espacio de la
educación en el que las miles de escuelas que compiten
con ella son sólo seguidoras. No ha sido precisamente ésta
la característica que ha caracterizado al IESE a lo largo
de los años. Desde sus mismos comienzos, el IESE ha invertido
mucho en sus profesores. Con un tremendo coste en los primeros
años, dados los limitados recursos disponibles, Carlos
y todos los que trabajaban con él invirtieron generosamente
en gente joven y recorrieron todo el mundo en busca de profesores
con experiencia que pudieran responder a sus altos estándares
de creatividad, y que quisieran implicarse y comprometerse con
la especial misión que es parte del IESE desde sus inicios.
Por esta razón, académicos, directivos
y líderes de cualquier origen pueden buscar en los profesores,
antiguos y estudiantes del IESE ideas nuevas e importantes, así
como visión y estándares de rendimiento. En muy
pocos otros sitios se puede llegar a este nivel. Lo que es más,
el IESE, y la gran Universidad a la que pertenece, representan
algo. Representan un conjunto de valores humanos, valores entreverados
inextricablemente en todo lo que el IESE hace. Este interés
y esta insistencia innegociables que el IESE pone en la importancia
absoluta de que el quehacer de los líderes entrañen
los valores y aspiraciones humanos más altos, son dignos
de mención. Es algo que ha sido abandonado por buena parte
de la educación superior. ¡Abandonado e incluso atacado
muchas veces por los académicos de todo el mundo como algo
fuera de moda y políticamente incorrecto! Pero la realidad
es que, cuanto más se asumen posiciones de liderazgo en
una organización, y, por lo general, en la comunidad, más
importantes resultan estos valores humanos en la conformación
de las propias decisiones y acciones.
Carlos Cavallé y sus colegas entendieron
esto desde un principio, y tuvieron el valor y la convicción
de mantenerlos en contra del insistente, y casi apabullante, coro
de voces y prácticas de la corriente principal de educadores
del momento. Esto ha marcado la diferencia para todos los que
trabajamos en este campo. ¡Una gran diferencia! Para finalizar,
me gustaría expresar mi cariño y amistad hacia este
hombre maravilloso. Carlos es el más grande, y ha sido
una inspiración para mí todos estos años
en los que le he conocido y trabajado con él.
Prof. John H. McArthur, ex decano de la Harvard
Business School y
antiguo miembro del Comité Harvard-IESE.
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